jueves, 30 de diciembre de 2010

Por agua a la fuente Cayetana

Atento â los pocos, y escasos Aguaderos, y fuentes que ay en esta Villa, y sus Zercanias assi para el Consumo de los Vezinos como para el gasto de los ganados da motivo á que se miren, y conserven los que ai con el mayor Cuidado, y haver la experiencia de que los Ganaderos los maltratan ordenamos, Y mandamos que el Cavildo General de Elecciones de cada un año se nombre a un Capitular por Comisario de fuentes, y Aguaderos á cuyo cargo â de estar el de berlos, y reconocerlos, y si necesitan de algunos reparos solicitan se hagan, y que para ello se le subministren medios de los Caudales de Propios de esta Villa, áberiguar si Ubiere daños sus autores para que por Rigor de Justizia se les obligue al pago de ellos como tambien el que para trajinar, y sacar el agua usen las vasijas limpias, y que los ganados beban en las pilas que hay en dichos Aguaderos por haver experiencia que los Ganaderos de Zerda hazen oyos en los empedrados para que beban sus ganados con mayor conveniencia siendo esto en notorio perjuizio a dichos Aguaderos, y de que muchas veces les á benido ruina. Y la de trasminarse el agua inmunda á los vasos principales de ellos infisionandola de forma que se pone inusable. Y assi mismo se prohibe que en las pilas de dichos aguaderos se labe ropa ni inmediato á los pozos, y a fuentes de Agua dulze en cuya observanzia dicho Capitular Comisario hara las mas eficaces diligencias, Y los Ministros de Justizia velaran, y Denunziaran al que contrabenga á lo áqui dispuesto, y se multara ádemas de los daños en quatrozientos maravedies, aplicados la mitad para obras publicas, una quarta parte al Juez, y ôtra al Denunziador”.

Ordenanza 28, Ordenanzas Municipales de Baños de la Encina (1742).

Dibujo: Paco Nájera.

Buena noticia

Como se dice en facebook, me gusta: http://www.elmundo.es/elmundo/2010/12/29/andalucia/1293649489.html
aunque hay mucho más.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Frank Zappa - Who Needs The Peace Corps 1968

Ahí va una intemporal:



"Fue el primer músico rock en cuestionar el hippismo y la música de los Beatles. En plena eclosión hippie, Zappa grabó en 1968 su LP "We´re Only in It for the Money". Era un ataque al "Sgt. Peppers" y a los Beatles, y se burlaba del movimiento hippie. Así, en la canción "Flower Punk", canta: "Eh, gamberro, ¿dónde vas con esa flor en la mano? / Me voy a San Francisco a unirme a una banda psicodélica". Y en "Who Needs the Peace Corps?": "Soy hippie y viajero, soy un gitano a mi modo. Me quedaré una semana, cogeré ladillas, y luego cogeré un autobús para volver a mi casa. De hecho, sólo soy un farsante, pero no me lo tengas en cuenta, porque estoy colocado". Zappa creía que el hippismo era un movimiento de farsa, compuesto por vagos hijos de papá, inútiles idealistas que se pasaban el día fumando y drogándose sin hacer nada por cambiar la situación".

martes, 28 de diciembre de 2010

Exposición "Días de Escuela" (Museo del Territorio - Baños de la Encina)

El próximo viernes 31de diciembre inauguramos la exposición "La tierra y su memoria, días de escuela". La muestra cuenta con una presentación multimedia de la historia de la educación pública en nuestro pueblo y en el marco general español, un cuadernillo-diario referente a la materia, un amplio conjunto de libros destinados a la educación, donde desempeñan un papel destacado las distintas "Enciclopedias" que se sucedieron a lo largo y ancho del siglo XX o una "Historia de España" del Padre Mariana (1828), archivos de registro escolar y materiales originales relacionados con la temática: pizarrín, globo terráqueo, cartografía del siglo XIX y primera mitad del XX (Saturnino Calleja).

Para esta labor, capitaneada por Susana, nuestra guía de Museo del Territorio, hemos contado con la inestimable ayuda de las alumnas y personal docente del Centro de Adultos Tamujoso, el Colegio Nuestro Padre Jesús del Llano y las HH.AA. de Cristo Crucificado (antiguo colegio del Convento); así como de varios particulares entre los que es necesario subrayar la entera disposición de Manuel Estepa o Bernardino Tendero.

Anecdótico, la exposición cuenta con el primer libro, entendido como literario, que leí en mi apretada vida, una vieja edición de los "Viajes de Marco Polo"; de aquellos años en los que Doña Anita, haciendo las veces de Directora del Colegio y de "librera", hizo andar durante un tiempo la pequeña biblioteca de la Escuela (ubicada en realidad en su propio despacho).

Con esta exposición queda también inaugurado el incipiente Fondo Documental y Fotográfico del Museo del Territorio, a disposición de quién lo quiera consultar o utilizar su material, que esperamos vaya creciendo de forma sólida.


lunes, 27 de diciembre de 2010

domingo, 26 de diciembre de 2010

Nueva web de "paisajes mineros"

Una nueva web viene a apoyar la difusión de nuestro patrimonio, en este caso el minero, y la práctica turística a él vinculada. Enhorabuena María José: http://www.paisajesmineros.com/home/

Fotografía: Proyecto Peñalosa.

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Los Nikis - Las ventajas de ser de aquí

Ya lo decía hace más de siglo y medio Richard Ford en su “Manual para viajeros por Andalucía y lectores en casa” (1843); pero mientras nosotros amarrados a la “Ley Sinde”, los colegios, la papelitis y titulitis agudas necesarias para desempeñar trabajos y desarrollar empresas, otrora y en otros lares entendidos como liberales, los uniformes, las corbatas y hasta las boinas, los diagnósticos previos y los planes de desarrollo vacuos, …, los impuestos especiales y hasta el derecho a pernada y el primo que de esto sabe un porrón:

“Los reglamentos fiscales son tan ingeniosamente absurdos, complicados y vejatorios, que el honrado comerciante encuentra molestias y entorpecimientos allí donde el estafador halla mil facilidades (…). En España el eludir estas leyes se considera como un engaño a quienes tratan de engañar a la gente; los campesinos favorecen con toda su alma al contrabandista, como hacen en Inglaterra con el cazador furtivo (…). El mismo contrabandista, lejos de considerarse rebajado, goza de la reputación que corresponde al éxito en las aventuras personales ante un público orgulloso de las proezas individuales: es el héroe del escenario español, y cuando aparece vistiendo todas sus galas y trabuco al brazo cantando la conocida romanza “Yo,… que soy contrabandista”, causa las delicias de todos los espectadores, desde el Estrecho al Bidasoa, sin exceptuar a los mismos empleados de Aduana (…). El verdadero contrabandista es bien recibido en todos los pueblos; es como el noticiero y el medio de entenderse unos con otros: lleva té y charla para el cura, cigarros y dinero para el juez, cintas e hilos para las mujeres; va vestido espléndidamente, lo cual es siempre un atractivo para los ojos moriberos; es valiente y resuelto –nadie más bravo que él merece la hermosura-; buen jinete y tirador; conoce palmo a palmo los rincones del país (…). Muchas son las circunstancias que concurren a hacer popular esta profesión entre las clases bajas. El atractivo del Poder, la demostración de osadía y valor, la idea de llegar a hacerse rico fácilmente, tan sugestiva siempre para las naciones menos civilizadas, que prefieren exponer su vida una hora para obtener alguna ganancia, que trabajar penosamente durante años; …”.

Los geosenderos periurbanos, itinerarios...

Los geosenderos periurbanos, itinerarios para relacionar el entorno geológico con el patrimonio cultural y las costumbres y usos del suelo: el ejemplo pionero del Geosendero de “la Pizarrilla” (Baños de la Encina, Jaén)

Peri-urban geo-route as routes to connect geologic environment with cultural and ethnographic heritage: the pioneering case of Geosendero de “la Pizarrilla” (Baños de la Encina, Jaén)

Fernando García-García1, José María Cantarero2, Víctor Aranda1, Julio A. Calero1, Antonio Céspedes3

1 Departamento de Geología, Universidad de Jaén, Campus Universitario.
2 Empresa Pública para la Gestión del Turismo y del Deporte de Andalucía
3 Ayuntamiento de Baños de la Encina (Jaén)

Resumen

El Geosendero de “la pizarrilla” (Baños de la Encina, Jaén) es un itinerario autoguiado de interpretación geológica diseñado en 2010 y pionero por su trazado periurbano. Junto a la geodiversidad del entorno más próximo a la localidad, representado por su variedad litológica, de suelos, geomorfológica y, como consecuencia, paisajística, es el carácter extrarradio lo que confiere al itinerario una serie de singularidades respecto a otras geo-rutas. El perfil medio del visitante del geosendero está representado por el habitante del pueblo y por el turista cultural atraído por el castillo y casco histórico del pueblo. El material interpretativo debía atender a ambos colectivos y para ello fue fundamental la colaboración directa entre los miembros del Departamento de Geología de la Universidad de Jaén y miembros del Ayuntamiento de Baños de la Encina, promotor del proyecto junto a la Consejería de Turismo, Comercio y Deporte a través de la Iniciativa de Turismo Sostenible Sierra Morena. La estrategia utilizada para hacer más significativo el conocimiento geológico al paisano y al turista fue relacionar los elementos geológicos del espacio natural con el patrimonio artístico-cultural (uso constructivo y ornamental de las piedras), con localismos y toponimia, las costumbres, actividades y los usos pasados y presentes que los habitantes de la zona han dado al subsuelo (explotación de recursos mineros y de aguas subterráneas a través de los vestigios de las explotaciones: galerías, pozos, escombreras, fuentes,…) y al suelo (agrícola, forestal, ganadero y cinegético, resaltando los procesos de degradación y las alternativas de uso sostenible). Así, a través de un nuevo uso como es la divulgación del patrimonio geológico se cubre un objetivo de desarrollo social fundamental de estas rutas periurbanas que es, por un lado, la recuperación de un espacio habitualmente degradado como es el extrarradio de los núcleos urbanos (en el caso añadido de Baños con un alto valor etnográfico) y, por otro, diversificar la oferta turística enlazando turismo cultural y de naturaleza.

Abstract

Geosendero de “la pizarrilla” (Baños de la Encina, Jaén), is a 2010 year peri-urban geo-rute for geology interpretation. It is a pioneering geo-rute in showing the geodiversity (lithologies, soils, geomorphology and landscape variability) from the outer parts of the village. Inhabitants of Baños and cultural tourists will be the most usual visitors of the geo-route. Collaboration of members of the Department of Geology from the University of Jaen and members of the Town Council (the promoter of the project together with the Tourim Consejería through the Sierra Morena Sustainable Tourism Program) was important to approach the geology heritage to those groups of visitors. The interpretation panels stressed the relations between geological heritage and social and cultural heritage: ornamental stones, extraction of ground sources (mining and groundwater) and soil use and management (mainly focused in soil loss and soil sustainable use). The project of peri-urban geo-routes integrates the objectives of geology divulgation and social development. The social development is focused on the restoration of commonly derelict outer parts of the towns and villages, and on offer a new touristic alternative which links cultural and natural heritage.

Palabras claves: geosendero, interpretación geológica, divulgación, geodiversidad, uso y gestión del suelo, Baños de la Encina, Jaén

Keywords: geo-route, geology interpretation, divulgation, geodiversity, soil use and management, Baños de la Encina, Jaén

Introducción

Los geosenderos o geo-rutas son itinerarios que pretenden acercar el valor del patrimonio geológico de un determinado lugar a quienes los recorren (Carcavilla et al., 2007, Carcavilla, 2007). Estos recorridos geológicos interpretativos autoguiados están diseñados para que el caminante (algunos pueden total o parcialmente ser recorridos en vehículo) conozca algunas características del espacio natural mediante un trazado en el que están establecidas una serie de paradas donde se centra la interpretación. Además de paneles en las paradas, un folleto explicativo y una guía suelen completar el material interpretativo (Carcavilla, 2007).

La particularidad del Geosendero de “la Pizarrilla” de Baños de la Encina (Jaén), respecto a otras geo-rutas, es su trazado periurbano. A la privilegiada geodiversidad del entorno más próximo del pueblo, en especial su variedad litológica y como consecuencia la diversidad paisajística, se une la posibilidad de relacionar directamente la geología con el patrimonio artístico-cultural y las costumbres y los usos que los habitantes de la zona han dado al suelo. Esta vinculación directa le confiere su principal singularidad respecto a otros itinerarios de interpretación geológica. En este trabajo se pone en valor este geosendero pionero como modelo de referencia de este tipo de geo-rutas periurbanas.

El proyecto del geosendero

El proyecto tiene como promotor al ayuntamiento de Baños de la Encina (Jaén) y a la Consejería de Turismo, Comercio y Deporte a través de la Iniciativa de Turismo Sostenible Sierra Morena, que gestiona ADIT Sierra Morena. La iniciativa surge con el fin de dar a conocer el patrimonio geológico y etnográfico como premisa para valorarlo y preservarlo; y la de diversificar el territorio y los contenidos de la práctica turística local hasta ahora excesivamente encorsetada al castillo y al conjunto histórico de Baños de la Encina. El pueblo de Baños de la Encina tiene el privilegio de estar rodeado por un conjunto de espacios de propiedad municipal, históricamente usados por el Común (fuentes, pilares y abrevaderos, eras de pan trillar, canteras, rajales de colmenas, caminos, zonas de pastos, etc.). En los últimos años, con el abandono de estos usos históricos y una nueva concepción agrícola local en la que el olivar tiene un papel principal y los usos tradicionales hortícolas y ganaderos han desaparecido, este “limes” entre lo poblado y lo agrario iba convirtiéndose lentamente en una suma de escombreras y basureros ilegales en los que los ingenios tradicionales se arruinan y los caminos históricos van desapareciendo bajo el desuso y el efecto de los arados de los tractores.

La actuación “Geosendero de la Pizarrilla” tiene como justificación principal transformar este rosario de escombreras y basureros en un eje circular donde se ponga en valor la geodiversidad del entorno y paralelamente se recupere todo un bagaje etnográfico singular sin el que no se puede entender la historia de este municipio. Se ha realizado una intensa labor de recuperación de trazados y firmes de los caminos históricos (dándoles unidad bajo el geosendero) como estrategia indispensable para implementar la iniciativa. Gran parte de los espacios tradicionales de uso público, como pozos, alcubillas o majadas, han sido habilitadas como áreas de uso recreativo equipadas con bancos de madera, mesas tipo picnic, agua, vegetación autóctona (recuperación del monte mediterráneo) y zonas de arbolado y sombra. Los paneles de interpretación implementados son del tipo “mesa panorámica” según “manual de señalización de Uso Público” de la Consejería de Medio Ambiente. Es de subrayar que los hitos o señales de dirección de sirven de apoyo en cruces y en la continuidad del sendero, han sido realizados, según la tradición local de construcción de mojinetes separadores de propiedades agrícolas, con lajas de pizarra autóctona. La estricta señal de dirección, que sigue los criterios para Sendero de Pequeño Recorrido recomendados por la Federación Internacional de Senderismo, está tallada en arenisca y va incrustada en el frente del mojón.

Baños de la Encina y su entorno geológico

La localidad se encuentra al norte de la provincia de Jaén, a 50 km de la capital, en las primeras estribaciones al sur de Sierra Morena, a 420 m de altitud sobre el nivel del mar. Desde el punto de vista geológico, la localidad se asienta en el límite entre dos de los grandes dominios geológicos de la península, el Macizo Varisco Ibérico representado aquí por pizarras plegadas y granitos paleozoicos (edad 400-300 millones de años) que conforman Sierra Morena, por el lado occidental, y las margas y areniscas marinas miocenas (edad 9-8 millones de años) de la Depresión del Guadalquivir, por el lado oriental (Fig. 1). El accidente tectónico de la Falla de Baños, cuya traza rectilínea cruza el pueblo, separa el bloque sureste hundido donde afloran los materiales de la Depresión del Guadalquivir del bloque noroeste levantado donde afloran las rocas metamórficas e ígneas de Sierra Morena. El Castillo de Baños y la mayor parte de las casas de la localidad están cimentadas sobre bancos de areniscas rojas depositadas por ríos (edad entre 250-205 millones de años) que se disponen horizontales y discordantes sobre las pizarras y el granito (no en vano esta unidad de areniscas es conocida como Cobertera Tabular). Mirando hacia el sur desde el pueblo se divisa, al otro lado de la Depresión del Guadalquivir, la silueta de las Sierras de Cazorla, Mágina y Sierra Sur que configuran el frente montañoso de otro gran dominio geológico, la Cordillera Bética.

Descripción de los elementos geológicos en el geosendero

El geosendero de Baños de la Encina es un circuito periurbano que en su longitud de poco más de 6 km recorre la privilegiada geología del entorno del pueblo. El geosendero atraviesa litologías representativas de los tres tipos de rocas que existen en la naturaleza: ígneas (granito), metamórficas (pizarras) y sedimentarias (areniscas y margas). Cuatrocientos millones de años y dos orogenias separan la roca más antigua (pizarras carboníferas) de la roca más joven (areniscas y margas miocenas) que atraviesa la ruta. El caminante se encontrará con diferentes estructuras geológicas de tipo tectónico como pliegues (en las pizarras), diaclasas y fallas; cuerpos de rocas ígneas plutónicas (dique de granito), y contactos litológicos de tipo estratigráfico (discordancia entre las pizarras plegadas y los estratos de areniscas horizontales suprayacentes). Esta variedad litológica y estructural condiciona también la variedad de suelos y elementos geomorfológicos como elementos fundamentales en la diversidad paisajística: modelado alomado en pizarras, modelado estructural ligado a las familias de diaclasas, relieve en (cuasi-) mesa donde se asienta el pueblo y modelado en bolos por meteorización del granito. Esta geodiversidad del entorno más próximo al pueblo es la que se ha tratado de poner en valor en los paneles interpretativos apostados en las 9 paradas a lo largo del itinerario. Los paneles resaltan con títulos atractivos algunas de estas singularidades y giran cada uno alrededor de un tipo de roca o suelo. En los paneles, donde se combina texto, fotografías y dibujos interpretativos, se ha optado en unos casos por interpretar el elemento geológico (panorámica o afloramiento) a pie de panel y en otros casos a interpretar los elementos geológicos que el caminante puede contemplar a lo largo del tramo comprendido entre el panel anterior y el posterior. La relación de paradas/paneles son las siguientes: Panel 1 (El relieve alomado de las pizarras) dedicado al modelado litológico y estructural en las pizarras; panel 2 (Suelo de pizarras); panel 3 (Pizarras: minerales y minería) que gira sobre las explotaciones mineras de filones ricos en minerales de plomo, plata y cobre; paneles de la parada 4 (Un mirador a la Depresión del Guadalquivir y Suelo de olivar) enfocados a explicar, por un lado, cómo era el mar donde se depositaron las rocas sedimentarias ricas en fósiles que se pisan en esta parada, panel 5 (Suelo de la vega); panel 6 (Baños de la Encina: un pueblo hecho a la medida de sus piedras), subrayando la especial presencia de las distintas “piedras locales” en las construcciones arquitectónicas y en los usos e ingenios etnográficos locales; panel 7 (Las lajas plegadas de las pizarras) donde la pizarrosidad y los pliegues son los protagonistas, panel 8 (Dique de granito) donde se explica desde la génesis de este cuerpo de roca ígnea hasta los procesos de meteorización que configuran el suelo, y panel 9 (Un pueblo sobre una mesa de areniscas rojas) donde se describe la roca sobre la que se asienta la mayor parte del pueblo.

El Geosendero de “la pizarrilla” como vínculo entre entorno geológico, patrimonio cultural y costumbres y usos del suelo de los habitantes de Baños de la Encina

El perfil medio del visitante al geosendero de “la pizarrilla” va a diferir del que visita geo-rutas desarrolladas en espacios naturales, alejadas de núcleos urbanos, donde el visitante busca contacto con la naturaleza y demanda actividades de ocio (Carcavilla, 2007). Por su proximidad al núcleo urbano, serán dos grupos de visitantes los que atraiga el geosendero. Los habitantes de Baños de la Encina serán los que con más asiduidad transiten por el geosendero y se acerquen a los paneles interpretativos. El otro grupo de visitantes será el de aquellos que lleguen atraídos por el patrimonio cultural de la localidad a la cabeza del cual está su imponente fortaleza que hace de la villa visita obligada en la Ruta de los Castillos y las Batallas. Así, el trazado periurbano del geosendero se convierte en una magnífica oportunidad para relacionar los elementos culturales del pueblo, principal atractivo del turista, así como las costumbres y usos del suelo de los habitantes de la localidad con su entorno geológico. Algunos de los paneles interpretativos pretenden relacionar estos aspectos:

1. Las areniscas rojas triásicas como losa de cimentación: La ubicación y configuración del Castillo de Baños y el asentamiento urbano medieval están íntimamente relacionados con los estratos horizontales de areniscas rojas. Estas areniscas ricas en cuarzo son la losa natural sobre la que se ha cimentado la fortaleza. La resistencia a la erosión de las areniscas y su disposición horizontal favorecieron una morfología del terreno plana y elevada sobre los materiales menos resistentes que las rodea. Esta forma del relieve recibe la denominación geomorfológica de relieve en mesa y, desde luego, cumple los principales objetivos que busca cualquier fortaleza medieval.

2. Rocas ornamentales: Calles de adoquines de cantos rodados de cuarcitas permo-triásicas, iglesias y casas señoriales de muros construidos con bloques de areniscas rojas triásica o escaleras forradas de pizarra son algunos de los usos ornamentales que se ha dado en el pueblo a las rocas que atraviesa el geosendero. La alta dureza y baja tenacidad del cuarzo hace de las areniscas rojas, conocidas con el nombre canteril de “piedra asperón”, la roca del entorno más utilizada en construcción y labra.

3. La pizarra y el agua: El pantano del Rumblar se extiende al oeste de la localidad y es visible desde distintos tramos del geosendero, por lo que en los paneles se trata la impermeabilidad de la pizarra, roca donde se emplaza la presa y que ocupa la mayor parte del vaso del pantano asegurando su estanqueidad. El comportamiento impermeable favorece la escorrentía sobre la infiltración, haciendo que suba rápidamente el nivel del pantano en época de lluvias. Las galerías y pozos mineros excavados en las pizarras son zonas de alta transmisividad que pueden comportarse como almacenes de aguas subterráneas, al igual que el contacto litológico entre pizarra y granito (como es el caso de la Alcubilla -fuente y pozo- o el denominado Pocico Ciego, bajo la Piedra Escurridera y en la cabecera del arroyo de la Alcubilla).

4. Usos lúdicos de las rocas: Las formas redondeadas de los elipsoides de granito generadas por la acción de los agentes de meteorización son usadas como un original tobogán pétreo conocido como “piedra escurridera”.

5. La utilización de localismos geológicos como las diferentes menciones con las que los paisanos hacen referencia a alguna roca o paraje han sido incluidos en los paneles para favorecer el acercamiento de los lugareños a las interpretaciones (p.e. piedra de asperón para referirse a las areniscas triásicas o piedra bermeja para referirse al granito).

6. Patrimonio minero: A lo largo del geosendero se encuentran o divisan vestigios de explotaciones mineras subterráneas (galerías, pozos y edificaciones a pie de pozo, y escombreras) de finales del s. XIX y principios del XX cuando el distrito minero Linares-La Carolina llegó a ser principal productor mundial de plomo y, en menor medida, de plata y cobre (Gutiérrez-Guzmán, 1999). Las galerías y pozos se excavaron para intersectar los filones ricos en sulfuros metálicos, principalmente de plomo y plata como galena o minerales de cobre como malaquita, encajados a favor de fracturas verticales en pizarras y granitos. En las escombreras de estas minas aún pueden encontrarse abundantes ejemplares de estos minerales.

El geosendero de Baños como referente para futuras geo-rutas periurbanas

A raíz de la experiencia en el Geosendero de “la Pizarrilla” de Baños de la Encina (Jaén) se resume a continuación algunas de las singularidades de este tipo de itinerarios respecto a otra oferta de geo-rutas. Una función de desarrollo social que tienen estos geosenderos es la recuperación mediante el uso divulgativo del entorno degradado del extrarradio. El extrarradio como límite entre población y su entorno geológico ofrece un marco ideal para relacionar el patrimonio geológico con el patrimonio artístico cultural y con las actividades y usos del suelo que en el pasado y presente ejercieron los pobladores. El material interpretativo de los geosenderos periurbanos debería diseñarse teniendo en cuenta el visitante promedio fundamentalmente conformado por dos colectivos, los habitantes de la localidad y el turista cultural. Para hacer significativa la divulgación del entorno geológico hacia el primer colectivo, es necesario el diseño del material interpretativo en estrecha colaboración entre geólogos y habitantes (para el geosendero de Baños colaboramos miembros del Departamento de Geología de la Universidad de Jaén y miembros del área de turismo del Ayuntamiento de la localidad). Algunas de las vías que pueden ser utilizadas en los paneles interpretativos para atender a estos visitantes, y que son singulares respecto a las geo-rutas diseñadas en espacios naturales, son las referencias a costumbres, localismos geológicos (toponimia con valor geológico, terminología local aplicada a rocas y estructuras geológicas) y usos del suelo de los paisanos, referencias al uso constructivo y ornamental de las rocas del entorno en el patrimonio artístico-cultural de la localidad, referencias a actividades pasadas y presentes ligadas a la explotación de recursos geológicos como minerales y acuíferos, referencias a las relaciones entre obras ingenieriles y geología, entre otras formas de acercamiento del patrimonio geológico al visitante.

En resumen, pueden definirse los geosenderos periurbanos como itinerarios inmejorables donde darse la mano elementos del patrimonio natural y cultural. Como botón de muestra de esta asociación, en este caso, entre patrimonio geológico y arqueológico-etnográfico, el Geosendero de “la pizarrilla” se cruza con el Sendero del Bronce (PR A-288) también de recorrido circular en torno al pueblo de Baños de la Encina.

Agradecimientos

Este trabajo ha sido soportado en el marco del convenio entre el Departamento de Geología, a través de la OTRI de la Universidad de Jaén, y el Ayuntamiento de Baños de la Encina (Jaén).

Referencias

Carcavilla, L., López-Martínez, J., Durán-Valsero, J.J. (2007) Patrimonio geológico y geodiversidad: investigación, conservación, gestión y relación con los espacios naturales protegidos. Instituto Geológico y Minero de España, Madrid, 360 pgs.

Carcavilla, L. (2007) La divulgación de la Geología en espacios protegidos: Las Geo-rutas del Parque Natural del Alto Tajo (Guadalajara), Enseñanza de las Ciencias de la Tierra, (15.1), 65-76.

Castelló, R., Orviz, F. (1974) Hoja 884 (La Carolina) del Mapa Geológico de España 1:50.000, Servicio de Publicaciones del IGME, Madrid.

Gutiérrez-Guzmán, F. (1999) Las minas de Linares. Apuntes históricos. Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos de Minas de Linares.

(Artículo que se expondrá en El I Congreso Internacional “El Patrimonio Cultural y Natural como motor de desarrollo: investigación e innovación” que se celebrará en la Universidad de Jaén los días 26, 27 y 28 de enero de 2011, y que se enmarca dentro del Proyecto Campus de Excelencia Internacional en Patrimonio Cultural y Natural que está promovido por las diez universidades públicas de Andalucía).

martes, 21 de diciembre de 2010

Mantecados mixtos

De chico, nunca fueron buenos mis encuentros con las fiestas de renombre. Al principio, ni la situación familiar era las más convincente, ni la laboral la más idónea; así que pasaban como de refilón y sólo sabía de su existencia por la ausencia de días de escuela.

“Se coloca un kilo de manteca de cerdo en un lebrillo y, con las manos, se mueve hasta que está más o menos líquida, momento en el que se añade un litro de aceite virgen de oliva. Se mezcla todo bien.”

A poco, cuando empecé a tener los primeros devaneos con las obligaciones de mi progenitor, comenzó a llamarme la atención que esos días traían de compaña alguna que otra perla repostera y un trajín social que superaba lo cotidiano: no enfilaba el alba, cuando entre la oscuridad asomaba una vibrante procesión de lebrillos, canastas y garrafas de aceite, como amarradas en precario equilibrio a las curvas de señoras anónimas que con el tiempo fueron abriendo un entrañable hueco en mi recién estrenada memoria.

“Una vez se tienen las grasas bien mezcladas, se añade algo menos de un kilo de azúcar, un puñado de cáscara de limón rallada, una poca canela y un vasito de anís seco. Se sigue removiendo todo hasta que la mezcla sea perfecta”.

Al principio, pocas eran mis obligaciones, era más la curiosidad de lo novedoso. Había festividades en las que la maraña de señoras y chiquillos no dejaban hueco, sino era para juegos y regañinas, estropicios y coscorrones, carreras y magdalenas calientes. Pero arribaban otras, mucho más pausadas, que me acercaban en exceso a los saberes de mi padre.

“Ahora, despacio, muy despacio, se debe ir echando harina sin dejar de amasar. Como suele decirse: harina, la que admita. La masa debe quedar que no pegue pero que tampoco esté dura. Es una masa muy terrosa, así que no asuste que se rompa con facilidad”.

Mis primeras navidades tuvieron muy poco de calidez familiar, la familia no existía o, quizá, estuviera agarrotada, así que, como niño, tuve que derivar los dulces recuerdos que asoman en navidad a otros aspectos de la vida cotidiana. Los recuerdos de la navidad de mi primera niñez se agolpan en torno a unas pocas tardes contra una buena, ancha y larga mesa de pino. Allí encuentro a mi padre restando grandes proporciones de una masa como terrosa que va sustrayendo de una gran mole que se alza en un lateral de la mesa. Yo me sitúo en la esquina contraria, sobre un pequeño cajón amarillo que alza mis manos sobre la mesa, esperando con inquietud junto a unas latas rectangulares y negras.

“De la masa total, se cogen porciones, primero pequeñas ya se irá mejorando con la práctica, y, echando suavemente harina en la mesa, se forman sobre ella tortas circulares de un grosor aproximado a un centímetro y medio”.

Con una maestría inquietante aprecio como entre las manos de mi padre esa masa inerme va tomando rápidamente forma: primero se asemeja a una bola o volcán para en segundos transformarse en una gran torta circular de poco más de un dedo de gruesa. Entonces apego un lateral de la cabeza a la mesa intentando precisar el grosor exacto de cada torta,… y así una y otra vez sin llegar a concluir como todas pueden ser tan parejas, al milímetro. Aquí estaba mi faena.

“Si no tenemos un molde, nos sirve un vaso pequeño de agua (se trabaja con la boca). Se colocan los mantecados ordenadamente en la lata (no fermentan y, por tanto, no aumentan de tamaño) y se meten en el horno que se sitúa a unos 190º C; los tenemos cociendo aproximadamente unos 25 minutos”.

Con cierta suavidad, como cuando uno “tiraba el trompo”, lanza un puñado de harina sobre la cara superior de la torta y con la palma de la mano la distribuye por su superficie consiguiendo que la masa, otrora terrosa, semeje un tacto suave y calido, navideño. Sustrae del cajón inferior de la mesa una figura de hojalata, una estrella de cuatro puntas que su viejo amigo Eufrasio “el pelotas” le había moldeado con los restos de una gastada lata de tomate. Comienza ahora un baile entre las manos de mi padre y las mías, en el que todo mi afán es que los mantecados de la mesa acaben de la manera más rápida y bien ordenados en la susodicha lata; la mesa debía estar limpia de intrusos cuando una nueva mole de masa terrosa volviera a ocupar su lugar antes de mudar a torta suave y cálida. Y a empezar de nuevo.

“Una vez fríos se embadurnan enteramente en azúcar. Otra opción es darle huevo y espolvorearle un poco de azúcar antes de entrar al horno; tras la cocción se consigue que estén más crujientes”.


lunes, 20 de diciembre de 2010

domingo, 19 de diciembre de 2010

Lou Reed - Perfect day

Un día perfecto
bebemos sangría en el parque
y después, cuando anochece
vamos a casa.

Un día perfecto
damos de comer a los animales en el zoo
después vamos al cine
y volvemos a casa.

Oh, es un día tan perfecto
Estoy contento por haberlo pasado contigo
Oh, es un día tan perfecto
haces que me sienta a gusto.

Un día perfecto
nos olvidamos de los problemas domingueros
de nosotros mismos
es tan divertido.

Un día perfecto
Haces que me olvide de mí mismo
Creí que era alguien diferente
Alguien bueno.

Oh, es un día tan perfecto
Estoy contento por haberlo pasado contigo
Oh, es un día tan perfecto
haces que me sienta a gusto.

Cosecharás lo que has sembrado.
Cosecharás lo que has sembrado.
Cosecharás lo que has sembrado.
Cosecharás lo que has sembrado.

Gracias "Caecilia"

Hace poco más de un año que busqué cobijo en mi infancia, quizá ahogado por responsabilidades propias y ajenas. Embarcado en más frentes de los que uno es capaz de remar, entendí que podía liberar subconsciente derramando palabras en esta maraña virtual, y así tomé el hato de contar mis andanzas en el escenario de mi niñez, en la calle donde no vive nadie y que a diario me conducía a mi añorado Corralón; ese que hoy, desde que los zagales no corren por sus cuestas, hoyos y vericuetos; desde que no maquinan riñas, afrentas y desaguisados,… no encuentra su alma errante.

Cuando niño, y aún cuando un poco mayor, soñaba todas y cada una de las noches, y también de los días. En contadas ocasiones eran pesadillas, las menos, casi siempre eran aventuras y desventuras, aprietos y desaprietos, por un mundo que imaginaba y creaba a mi antojo. Después, cuando creí coger las riendas de la vida, esos sueños fueron desvaneciéndose como las goteras de hielo al venir el día. Tuve que pasar a construirlos en la vida real.

Pero igual que lo sueños no están encorsetados al tiempo o al espacio, los de la vida, ¡maldición!, los aprieta la cincha del espacio y soportan el peso del tiempo. Así que eché mano de mi cotanillo para escapar de los aprietos mundanos.

A poco, entre las ortigas y los pisoteados escombros empezaron a sacar cabeza las amapolas y, de retorno, volví a escuchar la algarabía de los chiquillos desde la ventana que se asomaba al cotanillo, la del cuarto que fuera de mi Chacho Vicente, y de sus piñones, …; y entendí que elcorralón, y también elcotanillo, se esconden en lo más hondo de cada uno de nosotros, allí se cobijan desde que uno es niño, y ahí sigue, si los buscas, dando ánimo a los sueños y a que uno los comparta.

Decía mi abuela, mirando de reojo a un marido en horas bajas y amagando una especie de seseo, “que de Bailén, no podía venir nada bueno, ni las masetas”; aunque con el tiempo he venido a reconocer que esta abuela decía muchas verdades, también he comprendido que ésta no era una de ellas y que en realidad lo decía por encoraginar y reprender a un esposo masetero que alternaba a espaldas suyas. Así que, muchas gracias por el reconocimiento, pero sobre todo por construir comarca y facilitar que nuestras gentes se identifiquen con esta tierra cuando a los demás nos la trae al pairo. Y, por supuesto, muchas gracias a todos los que os asomáis por aquí que, de una forma u otra, creo, comprendéis porque calló cuando calló, y hablo cuando hablo.




viernes, 17 de diciembre de 2010

Mesas panorámicas "Geosendero de la Pizarrilla" (Baños de la Encina) 1

¡Acabadas! Por fin se nos ha entregado la maquetación definitiva de las 9 mesas panorámicas que capacitarán a nuestro geosendero para que sea autoguiado. Ya están en fábrica, así que en breve podremos colocarlas en el lugar pertinente. Avanzo las tres primeras que van ubicadas a lo largo del Camino de la Cueva de la Mona (o de la Niña Bonita), aunque a mí me guste llamarlo "Ancho", evocando a su parejo que hoy ocupa la carretera de Bailén.




Un excelente trabajo que hemos de agradecer a la sabiduria del equipo del Departamento de Geología de la Universidad de Jaén (Fernando García-García, Víctor Aranda y Julio A. Calero), a la cretividad de Antonio (Artifactum), al apoyo de Cati Sabalete por creer en nosotros y en nuestros proyectos (Prodecan), a la eficacia y constancia de Lore Rodríguez, a los buenos consejos de Antonio Céspedes y al granito que haya podido poner un servidor.

martes, 14 de diciembre de 2010

Ciudad sin sueño (OMEGA - Morente y Lagartija Nick)

Apretaba una mañana fría, gélida, como sólo suelen darse cuando eres estudiante y temprano, casi de amanecida, subes la cuesta del campus de la Cartuja en los meses de otoño. Pese al frío, poco tardó en visitarnos un agua que punzaba hasta el alma.

En esas mañanas de “rasca” gustaba de hacer honores a mi pueblo, y así, como buen paisano bañusco, antes de la faena, rondaba palomas en los bajos de la Facultad. En vano busqué mezclarme entre una maraña de frenéticos consumidores de cafés y siervos de no hacer nada, esa mañana ya venía con sello. Al poco, perdido en mi escasa estatura, me extrajo de la multitud la manaza de Hilario, iliturgitano de pro, defensor de los buenos tiempos del “Don Pedro” y compañero de muchos avatares, seguro que menos de los que deseara.

- Hace un buen día de migas -me dice.
- Lo hace -le contesto.
- Pues en el piso tenemos bastante pan duro y aquí ningún afán por ganar plaza de oyente.

Pocas veces tenía que darme excesivos argumentos para alterar planes apenas gestados.

Una vuelta temprana al piso, suponía maridar desde bien pronto con José María Ortiz, “el cles”, también conocido por las Granadas más folclóricas, a bien decir de él mismo, como “el semental de Sierra Morena”. En realidad, En sus devaneos entre el Osuna 1 y Almanjáyar, era el sexto inquilino de aquel remendado tugurio del Osuna 10, en la vertiente noreste de la Plaza de Andalucía. Cuando bien podía, hacía tempranera en nuestra guarida llevando por delante unos merengues o algún embutido de su último alarde musical por las Alpujarras (cobraba en especie).

En sus viajes más que existenciales por nuestros lares, nos fue introduciendo en un mundo flamenco que iba arrebatando concepciones premeditadas. Esa mañana de migas acabó en una madrugada surrealista entre gente “jonda”, vinos de barril, su espléndida guitarra, Hilario a las palmas y un servidor sujeto sobre una caja simulando dar vida a un garito parejo al “Patapalo”. Aunque aún no acabo de creerme la escena, la resaca flamenca fue calando en mis entrañas abriendo una pequeña cicatriz en el corazón, que ahí, aunque adormecida, sigue.

Tranquilo genio, ¡qué de aquí no te has ido!


lunes, 13 de diciembre de 2010

El Cable aéreo de El Centenillo (Baños de la Encina)

Las vicisitudes que hubieron de pasar los primeros directivos de la empresa minera de El Centenillo, en relación con las comunicaciones y el transporte de las cargas (tanto mineras como de suministros), debieron ser bastante dificultosas. Los primitivos transportes con acémilas de mulas por el pedregoso camino de herradura, tan sólo mejorarían en parte con la construcción de la pista de tierra a La Carolina. Como dejaba escrito el buen centenillero Francisco Pérez Rayo en sus “Añoranzas y recuerdos de El Centenillo”: “…causan asombro las añejas fotografías de aquellos tiempos, en las que se ven recuas de hasta cuarenta mulas tirando de un enorme carromato, todo de hierro, el legendario Carretón, cargado de voluminosas calderas…”

El 8 de noviembre de 1911, el ingeniero jefe del distrito minero hace saber que Arturo Gerald Romer, representante de la Sociedad New Centenillo Silver Lead Mining Cº Lt., ha solicitado autorización para la construcción de una nueva línea de transporte por cable aéreo entre las minas de El Centenillo y el apartadero de ferrocarril de Linares a La Carolina, situado entre los kilómetros 24 y 25 del mismo.

Al fin de este período, en 1913, se ponen en servicio tres cables aéreos de verdadera importancia: uno, desde las minas de "El Centenillo" a la línea del ferrocarril de Linares-La Carolina, entre sus kilómetros 24 y 25, con longitud de 12.500 metros, sistema Pahlig, accionado por motor eléctrico de 23 kilovatios. El segundo cable, también del mismo sistema, está destinado al servicio del grupo minero "El Guindo"; y se compone de dos tramos, de los cuales, el primero, va en línea recta desde la estación de carga de "El Guindo" hasta la estación motriz de "La Manzana", salvando 107 metros en longitud de 870, mientras que el segundo va desde la estación de "La Manzana" a la de descarga en la estación del ferrocarril de La Carolina, con longitud de 6.470 metros. Pertenece al tercer transporte aéreo a la sociedad "Minas de Castilla la Vieja y Jaén", destinado al servicio desde el grupo minero "El Sinapismo" a la mina "Rafaelito", y desde ésta al apartadero situado en el ferrocarril de Linares-La Carolina, a distancia esta última estación de unos 300 metros.

El cable aéreo de El Centenillo tenía una longitud total de de 12.500 metros y estaba dividido en dos tramos; uno, desde el grupo minero hasta la margen izquierda del río Grande, en la Pasada del Castaño, y otro, desde ésta al apartadero. En la Pasada, el cable cambiaba de dirección, formando un ángulo de 160º. Entró en servicio en 1913. Por la Estadística Minera de ese año, sabemos que era de sistema tricable, construido por la casa Eöhlig, de Colonia, accionado por un motor eléctrico A.E.G. de 23 kw que estaba alimentado por un central instalada en las minas que transformaba la energía de 2.100 V a los 120 V con los que funcionaba. La capacidad de los baldes era de 180 litros y su carga máxima de de 300 kg cada uno. Se desplazaban a 2,5 metros por segundo y la instalación estaba calculada para transportar 100 t diarias en jornadas de 10 horas. Estuvo en servicio hasta 1958 y, a partir de esa fecha, los transportes de mineral y materiales se realizaron por medio de camiones.

Este funicular de carga, conocido como El Cable (de cable aéreo), alcanzaba en un principio hasta la llamada “Pasada del Castaño”, en el río Grande, con un recorrido de casi 4 km. Sobre el año 1913 se prolongó en un total de 12 kilómetros rectilíneos, rozando cimas y soslayando profundos barrancos, hasta alcanzar la Estación-apartadero, en el primer tercio del ferrocarril Carolina-Linares (el Trenillo). Gruesos cables de acerado alambre, fijados en altas columnas, servían para el rodar de las acanaladas poleas de las que pendían las vagonetas. Éstas, a su vez, eran impulsadas por una ligera cuerda móvil que se deslizaba sobre otras poleas, adosadas a las mencionadas columnas metálicas.

La fuerza motriz del Cable, radicaba en la terminal de El Centenillo. Al principio, producida por máquina de vapor surtida de una vieja y voluminosa caldera que, semejando una locomotora varada, se resguardaba en un cobertizo anejo a la terminal. Su larga chimenea, que traspasaba el tejado, volvió a escupir espeso y negro humo veinte años más tarde, cuando el potente motor eléctrico viose privado de energía, en las restricciones de los cuarenta.

Un ágil y arriesgado operario, llamado “guarda-líneas”, vigilaba el buen estado de conservación del Cable. Su peligroso oficio, en un continuo encaramarse en columnas y vagonetas en marcha, estuvo salpicado de accidentes, casi siempre mortales; manteniéndose ocupado el empleo gracias a un atractivo sobresueldo.

A finales de los años cincuenta fue suprimido el ferrocarril Carolina-Linares, lo que llevó aparejado el desmantelamiento del viejo Cable del Centenillo.

Aún podemos observar las chapas de la techumbre de las naves, en las que aparece el sello del puerto británico de embarque, y la excelente factura de sus muros de pizarra, cuya fábrica se presenta al modo “espina de pez”.

Texto extraído de las siguientes Fuentes para su presencia en la web de "Paisajes Mineros de Jaén":

1.- “Historia de una ciudad: La Carolina, 1767-1967” de José Rubio González (1967).
2.- “Añoranzas y recuerdos de El Centenillo” de Francisco Pérez Rayo.
3.- “Minería en Sierra Morena: 1.- Desde el Argar a Linares; 2.- El distrito minero de La Carolina” de Francisco Gutiérrez Guzmán (2007).

Fotografía gentileza de la "Asociación de Amigos de El Centenillo"

sábado, 4 de diciembre de 2010

Cuentos y relatos de Sierra Morena. Manolo Villén

Cuando me metí en faena con el libro de Manolo Villén “Cuentos y relatos de Sierra Morena”, cierto es que pensé que lo leería con cierta pesadez pues entendía que me iba a encontrar caza y más caza. Y no es que esté en contra de la práctica cinegética o que me disguste, pero es verdad que hubo un tiempo que llegué a tenerle cierta fobia y de ahí ese cierto resquemor. Me explico.

Me pase la fase final de mi niñez y mis comienzos en la vida de los mayores escuchando y escuchando lances, recechos, esperas, monterías y tiros y más tiros. La panadería familiar a lomos de mi primo José María, mi tío Antonio, a veces mi padre, y Miguelín, y “el quijás”, etc., etc., más parecía el Frente del Ebro que una tahona de bollos; raro era el día que firme en mi puesto, en la retaguardia del peso, no acababa agachándome bajo el silbido de una bala o la atropellada carrera de un marrano. De aquí mis reticencias ante un buen número de episodios cinegéticos conversos a papel.

Pero bueno, es cierto que los cuentos, como las personas, no es bueno evaluarlas con la primera impresión.

En aquellos años de monólogo cinegético (mi faena era de oyente), al venir la mañana, pasaba de echar una mano en el horno a hacerme cargo de la venta del pan hasta que, apremiado por el colegio, era acompañado y después relevado, primero por la abuela para luego serlo por mi madre (Catalina). Pues en aquellos años conocí a un señor pequeño y serio que llegaba a primera hora, con las primeras luces, pese a su avanzada edad y pocos menesteres. En cierto modo me llamó la atención por ser la primera persona que tenía como encargo un pan especial para aquellos años: un bollo sin sal. El motivo parecía estar en problemas de salud.

Bueno, pues aquel señor con cara de pocos amigos pasó bastante desapercibido para mí hasta el día que no tuve otro acierto que mezclar su bollo con los normales y dejarlo sin su encomienda. Esperando un desaire por su parte y una no menos regañina del lado de mi padre por causa del desacierto, encontré un buen amigo de conversaciones.

Pues así fue, aquel señor que vivía en la calle Santa María y que hasta entonces parecía tener una cara bastante agria, resultó en realidad ser una persona de una disciplina tremenda, un gran autodidacta, un sereno conversador de lo cotidiano; un hombre que hacía de las cosas más nimias una lección de vida. El primero que conocí de una lista de señores mayores a los que valía la pena escuchar hablar de sus cosas y quehaceres, como luego lo serían Antolín, mi tío Dioni o, mucho después, Fernando, mi cuñado. Un gran maestro de esos a los que vale la pena poner atención, se aprende bastante.

Pues la misma ricia cometí con el libro susodicho. Esperando una secuencia de escenas de caza, que lo son, encontré el camino para llegar a lo más profundo de las entrañas de nuestra sierra, a su corazón. Sus cuentos (palabra mágica donde las haya) y relatos te ofrecen una aventura que comienza a los pies de nuestro pueblo y se desarrollan en la Sierra Morena parida por sus hijos. Y aquí paro no le reviente su discurso al bueno de Doe.


Quillo (he vuelto a nacer) - los enemigos

Andábamos de chanteo con la cosa de los cuentos, cuando por la cuerda apareció aquel envite de un medicucho algo destartalado y bastante taciturno que, en un ataque de loca cordura aunque pareciera arrogancia, tiró por la trocha rompiendo jarones y dándole el aire a todo bicho serreño. Finalmente, metió churras entre merinas y sólo sacó de la treta el morral vacío y roto.

lunes, 29 de noviembre de 2010

Mesas panórámicas para el Geosendero (Baños de la Encina)

Un adelanto de las mesas panorámicas que ilustrarán el Geosendero de la Pizarrilla y para cuyos contenidos hemos contado con la inestimable colaboración del Departamento de Geología de la Universidad de Jaén, que ha realizado el trabajo de campo, redacción de contenidos, croquis y material fotográfico, es decir, todo ¡¡¡excelente!!!

Aún estamos corrigendo diseño y ciertos detalles, pero en breve estarán colocadas en su sitio.

De "verea"

En relación con mi entrada sobre el mundo del toro en Baños de la Encina, y gracias a un anónimo amigo, me ha llegado la noticia que desde la Sierra de Segura y su vecino meridional, el Altiplano, ha arrancado la "Verea" con dirección a nuestra sierra. Todo un bien inmaterial de carácter endémico que debemos airear en estos días de malos vientos. Os dejo el enlace:

http://murciataurina.blogspot.com/2010/11/camino-de-sierra-morena-la-vereda-2010.html

sábado, 27 de noviembre de 2010

john wayne - los enemigos

Llevo ya días sin echar un mísero vaso de vino, la abstinencia de lo cotidiano me obliga. Hoy, los lazos de amistad de mi buen amigo, el Merguis, resquebrajan a conciencia la entereza de mi cotidianidad, me alegro. Eres tú...

Burning - Una noche sin ti. En directo, Madrid 1990

Dejo caer poco sobre mi señora y como hoy es uno de esos más de 300 y pico días que no celebramos nada, ningún tipo de anivesario consumista, pues le dedico una genialidad. Un beso.

martes, 23 de noviembre de 2010

Un ingenio de horno



...Y estabamos el amigo Lore y yo discutiendo sobre si el cerramiento central superior del horno era una chimenea, y yo en que era un cerramiento a modo de cuña o clave que daba firmeza a la estructura abovedada, que no en falsa bóveda...


Pues nada, arquitectura, ingenio y economía popular en el sentido más amplio, una chapeja y un viejo hocino sosteniendo la estructura.

domingo, 21 de noviembre de 2010

De hornos y hongos

Esta mañana me escapado con Lore, mi perdición. No sé quién es más liante de los dos. Como mañana tenemos una salida al campo con la gente del instituto a reconocer setas, en el marco del programa raíces, pues nos hemos ido al campo a recoger todo tipo de “macromicetos” para que, en el día de mañana, además de los que recojan los alumnos puedan conocer otras variedades; mira que he salido veces y días a la sierra, pues nunca había ojeado tanta seta.

Pero, como no teníamos bastante, nos hemos liado con otros proyectos. Os dejo una pista fotográfica, que de aquí, como “castaño” o salimos por la puerta grande o a la fuente del Pisar.





sábado, 20 de noviembre de 2010

La Polla Records - El Alcalde

En el día de ayer (ya anteayer), andaban todos los medios de comunicación, de uno y otro extremo, un poco revolucionados por los videos un tanto subidos de tono de la campaña electoral catalana, quizá un pelín “eróticos”, pero vamos, como siempre, tomándonos por tontos. ¿Qué mejor metáfora que esos videos para expresar que la delegación política mediante el voto en manos de tanto farsante es un acto en el que nos “joden” (sálvase quien que pueda)? Pues bien que lo decía la Polla…

jueves, 18 de noviembre de 2010

Nueva reforestación participativa

Tras una prórroga, debido a que los viveros de la Consejería de Medio Ambiente han ofertado plantas tardíamente pese a que la apertura debía haberse producido el 15 de octubre, el próximo sábado 27 de noviembre llevaremos cabo una nueva reforestación participatica. Este año el lugar elegido, como no podía ser de otra manera, es la Piedra Escurridera.

Como en años anteriores, se sembrarán árboles grandes (por encima del mirador de la Piedra Escurridera) y pequeños (una savia). El lugar ha sido habilitado con riego, por lo que el éxito de las plantas ha de ser más que cierto.

Una vez realizada la plantación, como en otras ediciones, habrá una merienda y, como novedad, contaremos con el Grupo de Animadoras Socioculturales de Baños de la Encina (recién salidas de un curso de formación) que realizarán varias actividades y juegos: Gymkana, Juegos Populares y Cantajuegos.

Los menores podrán llevarse algunas plantas de primera savia para sembrar en casa y valorar como van creciendo.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Estreno del geosendero de la Pizarrilla

En el marco del programa Raíces que desarrolla el área de turismo y medioambiente del ayuntamiento de Baños de la Encina con la participación de los centros escolares de la localidad, se ha estrenado el Geosendero de la Pizarrilla como equipamiento didáctico y deportivo. Han sido los niños y niñas de los dos cursos de 1º de ESO quienes han realizado por primera vez este itinerario de la mano de dos de sus profesores y Susana, la guía intérprete de nuestro Museo del Territorio.

Le pedí a Susana que me pasara algunas fotos e impresiones de la experiencia y, como Susana es una "burra", me ha mandado un testamento; así que casi se lo he fusilado (con su autorización) y lo he transformado en un cuaderno de bitácora de la experiencia. Os lo dejo:

Profesores: Rosa María Escribano Vitón, profesora de Matemáticas, y Francisco Javier Muñoz Hidalgo, de Lengua y Francés.

Guía: Susana Martín, Guía interprete del Museo del Territorio.

Todos puntuales, a las 10,15 am, en las gradas del IES Bury al Hamma. Allí nos organizamos en 6 grupos de 5 alumnos cada uno, correspondiéndole a cada grupo un tipo de roca de las que después veríamos: pizarra, arenisca roja, cuarcita, arenisca marina, granito y pórfido (granito con feldespato alterado, rojo).

Reparto de tareas. Objetivo práctico: nos han encargado hacer el mapa del Geosendero y observar, claro está, las formaciones rocosas que lo componen y el entorno que éstas conforman. Cuando se dijo a uno de ellos tenía que llevar la brújula e ir marcando en el papel los cambios de rumbo se quedaron expectantes. Uno de los maestros, Francisco Javier, dijo que había que hacer la foto del antes y del después. A los profesores se les veía bastante animados, aunque sin saber exactamente qué íbamos a hacer y a ver,... Agustín se quedó con ganas de acompañarnos.

Comenzamos a caminar aproximadamente a las 11,15 horas. En el primer hito, primera parada y recordatorio de tareas: lo de dibujar, como que lo llevan un poco mal, pero los que mejor lo hacían del grupo cogieron lápiz y el papel y a la faena. Explicación, un poco más pesada, de la Historia de la Tierra. Desde el inicio nos fuimos parando para ver los materiales que había en el suelo recogiendo muestras: fueron selectivos, se animaron bastante preguntando si era o no era un tipo de roca u otra.

Parada en la Cueva de la Mona (Niña Bonita): ¡se metieron TODOS! vamos, incluidos los profesores que fueron los primeros. Luego se sentaron en el bardalillo y tocó explicación.

Continuamos y paramos también junto a las areniscas marinas de color amarillo, que todos tocaron y cogieron para la muestra y se fijaban en detalles como cualquier tipo de agujero, hasta les llamó la atención unos buitres que pasaron en ese momento por allí.

Cruzamos el sendero y volvimos a parar en la “era de Casas”. Continuamos hasta el Pozo de la Vega, donde llegamos aproximadamente a las 12,15 horas. Allí estaban Loren y Dionisio limpiando el pozo y echando de nuevo los bichejos que salían con los cacharros (insectos), alimento de tiros y ranas. Fue toda una suerte porque hubo ocasión para comentar cómo funcionan las aguas subterráneas en Sierra Morena y, algo muy importante (Susana afirma que lo machacó y lo machacó): buenas prácticas medioambientales y sentido común a la hora de cuidar las aguas. Aquí José Fernando se puso malito.

Continuación hasta la Huerta Zambrana, que les llamó mucho la atención. Seguían cogiendo piedrecillas sin que se les dijera nada. Continuación hasta el cruce y explicación de la señalización que vamos a ir viendo (la del Geosendero, la del PR A289 de la Verónica y la del GR 48 de Sierra Morena). Pensaron que se iba al santuario de la Virgen de la Encina. Los profesores ya hacían comentarios del tipo: "esto está muy bien".

Cuando llegamos a la altura del cordel de Guarromán, paramos y tocó explicación de los usos históricos de los caminos y cañadas, propiedad, tamaño, etc. Al llegar de nuevo a una zona de contacto (falla de Baños), nueva explicación, ¡ahora les quedó bastante más claro! No protestaron en ningún momento. Al llegar a la zona de la Piedra Escurridera se echaron a correr para coger sitio y escurrirse, claro, lo que haríamos todos.

A partir de aquí hubo paradas múltiples para ver los arroyos, las charcas, que tenían habitantes (escuerzos), las setas, un nido caído, la araña del nido,... De nuevo, el maestro quiso la foto de familia sobre las pizarras levantadas y quebradas por el contacto con el dique de granito y hablamos del bosque mediterráneo. Cuando se llegó a La Alcubilla, hicimos una buena parada; leímos entre todos el panel sobre el sistema hídrico del Cerro de la Calera; a la muchachilla que leyó el primer párrafo dedicado a los más pequeños le hizo gracia lo de los "mazacotuscos" (simbólicamente, los primeros habitantes de Baños que explotaron las canteras de arenisca del lugar denominado calle de “Las Piedras”, hoy calle de los Riscos situada sobre el Mazacote, origen artificioso del apelativo); luego, todos querían leer algo. Serían las 13,30 horas cuando marchamos por el Camino de San Lorenzo. En este punto el profesor reconoció que estaba gratamente sorprendido por el itinerario y que tenía intención de aprovecharlo; ambos profesores pidieron más documentación sobre los senderos y, en concreto de éste (se les argumentó que se está trabajando en un cuaderno de campo y en los hitos interpretativos), es más, pensaban aprovechar alguno de los que los alumnos hubieran dibujado para tener el máximo de referencias posibles, ¡fenomenal!

Llegamos al cruce de Piedras Bermejas, nueva parada con nuevas actividades: se habló del granito y del hábitat que conforma para determinadas especies, cómo hacer una brújula con una aguja sobre el agua, leer poemas relativos a las rocas y jugar a la Rosa de los Vientos, algunos no querían dejar de jugar.

Sobre las 14,15 horas encaramos el tramo final, con vacas (mansas) y todo. Ya iban comentando lo que iban a comer y a beber. Y despedida en el Instituto.

Los profesores en todo momento fueron atentos a las explicaciones, mandaban callar y ordenaban a los chicos para algún elemento en concreto se viera mejor,... Este Geosendero es muy particular, muestra no sólo las piedras y la Historia de la Tierra a secas, es partícipe de las historia humana a través de sus piedras.











lunes, 15 de noviembre de 2010

Un viejo amigo

Prácticamente, desde la muerte de mi madre fui sobrino de muchas tías y chachas que, afanadas en dar ayuda a mi abuela, se echaron en algún caso cargos ajenos y lejanos. Esto me dio pie para poder moverme con entera libertad y coartada por casi todos los rincones de este bendito pueblo. Así, un día igual pillaba un cucharrillo de mi chacha Ana María, la prima de mi abuela Pura, en el Precipicio como me escapaba al chalé de la tía Lidia, casi en el Peñón Gordo, donde a golpe de tijera y una clase de francés pillaba unos reales.

Pero las ruinas del molino eran uno de los sitios que más me tiraban. Al cobijo de mi tía Ana, en tiempos de trilla, me escapaba al Calvario Viejo con la excusa de dar una vuelta al tío José “el suave”, sobrino de mi abuelo Frasquito que también tenía raíces en los Filabres. De entonces, puedo afirmar que he trillado, pese a que por mi edad ya eran caducas estas labores.

Tanto a la ida como a la vuelta, el molino, sus decadentes piedras, eran parada obligatoria. Un molino abierto al horizonte sobre bardales de cascada piedra oscura.

Cuando fui creciendo y el molino se iba cercando de casas y chiquillos, cuando empezó a gustarme y emocionarme esto de conocer el pasado para crear un futuro algo mejor, o al menos intentarlo, eché en falta el protagonismo que debía tener el molino, a duras penas aferrado a una leyenda prestada; pero también note la ausencia de la Cayetana oculta por su fin, del Pozo Nuevo y del de la Vega, donde la piedras se ahogan en un mar de hierbas, de una Alcubilla oculta entre sus ruinas, … Pero, al amparo de “tres obras de arte”, ya sea sabe. Fue mi buen amigo y maestro, Eduardo Araque, quien me hizo ver la belleza de estos ingenios y tirar del hilo de sus entrañas.

Por eso, cuando en 1998 aprecié un hueco por donde colar sus piedras, no perdí la ocasión e hice la propuesta. Poco tuve que defenderla, pues a Pepe le faltó tiempo para aceptarla y le dimos prioridad en la orden de “Infraestructuras Turísticas” de la Consejería de Turismo y Deporte de ese año. Aquí empezaron las peripecias.

La primera faena fue investigar, y así cogimos el hato Miguel el de “Vilortas”, Salvador el aparejador y Quico “el pelón” y nos fuimos a Campo de Criptana a beber de los que más sabían de esto de la molienda. El trato fue excepcional y nos trajimos ideas, proyectos y hasta revistas con un interesante acopio de información que, por cierto, nunca fueron devueltas. El principal problema vino de la mano de la Comisión Provincial de Cultura, que se aferraba a la ausencia documental de datos sobre este ingenio y esta geografía. Esto y un tema de un poste eléctrico eran las barreras básicas para la recuperación de nuestro molino.

Al final el proceso tomó un aceleración tremenda, de un día para otro hubo que presentar a Cultura un informe que justificará que el molino era, pues eso, un molino, pero la Comisión no cayó en la cuenta que la noche era mi mejor medio, llevaba toda la vida en ella. Por la mañana tenían sobre la mesa un informe técnico que justificaba la vida y muerte de nuestro molino y, en la mesa, estaba Paqui Hornos que nos echó las dos manos para que el molino elevara sus aspas. Demasiados anónimos pasan desapercibidos para que unos pocos aireen los laureles.

Las mudanzas electorales enfriaron mi relación con el ingenio vecino de Santa Olalla.

Pero el tiempo y la vida vuelven a unir a los buenos amigos. Y así se me encomendó preparar la exposición “Historias al viento” que ha venido dando contenido al molino. Este año había una reserva de dinero de los presupuestos municipales para complementar la exposición con un conjunto de reproducciones de ingenios vinculados al cereal y el viento, pero vino la “tormenta perfecta” finando febrero y torció las intenciones.

Como en su día a Pepe, a Miguel Ángel le faltó tiempo para ratificar mi opinión de buscar fondos de manera inmediata, de tal forma que sus aspas se alzaran sobre “Buenos Aires” antes de sucumbir el año en curso. Y así se hizo. Con la ayuda de PRODECAN y con fondos europeos el jueves noche el molino recuperaba su compostura. Ahora, como en Reyes, las bondades no vienen solas y a la enmendada fisonomía externa se unen algunos retoques internos que le acercarán más aún, si cabe, a sus hermanos mayores manchegos.

Por cierto, nunca he sido de tomar protagonismo, defectos tengo muchos y cada día más, no porque me crezcan, que también, sino porque con la edad uno los identifica con mayor claridad, pero nunca me ha dominado la pereza ni me ha dejado atrás la curiosidad y la ignorancia la he tratado de paliar leyendo, pateando en primera persona, escuchando a muchos, admitiendo errores, aceptando otras versiones y creando las mis propias, pero nunca copiando las de los demás; y siempre con mi trabajo y responsabilidad. A nuestro pueblo, durante mucho tiempo, le han sobrado tantos falsos títulos y honores que se ha quedado amarrado en los arrabales de Vetusta.

Viñeta realizada por Paco Nájera.

sábado, 13 de noviembre de 2010

¿por qué yo? - los enemigos

Andaba anoche con la cabeza en desvaríos, cuando me vino a la mente una afirmación tajante que ya hace unos años me soltó mi buen amigo Alfonso Hortelano allá por tierras de Soria: “No le des vueltas, el turismo puede echar una mano, pero, en verdad, la dinamización económica de lo rural sólo puede venir de la mano de unas nuevas formas agrícolas”; y tenía más razón que un santo, como suele decirse.

La santa globalización entre la que nadamos ya ha designado su papel a cada ámbito de la sociedad y cada rincón geográfico, encorsetando a tierras y gentes; y aún nos vanagloriamos de nuestra grandeza. La sierra, decadente en usos ganaderos tradicionales, se dedica para pasto de gloriosos trofeos una vez cercenados caminos y cañadas. La campiña, saturada de unos olivos de alto coste ecológico, se mueve al antojo de una economía entre grilletes. Y las gentes, nuestras gentes, siguen siendo aquellos jornaleros del siglo XIX y parte del XX, que iban a la plaza a esperar turno de tajo, otrora agrario y hogaño pegado, en lo que puede, al ladrillo y al hormigón.

Y ahora, decadente en faena, no le queda otra que llorar al padre consistorial, que ha de tornar su tiempo de gestión en mendigar a las ufanas instituciones mayores los cuartos que por derecho le son propiedad ¡ja!

Porque, a decir verdad, como bien me contaba el amigo Hortelano, ¿cuáles son las materias primas que nacen al amparo de nuestro ámbito rural (Baños de la Encina) y que nos pueden abrir nuevos caminos económicos? Y no me valen las manidas plantas aromáticas, y sino que le pregunten al señor que las vende secas en la Plaza de Abastos de Andújar que no puede adquirir más cupos de material, porque para cortar las plantas aromáticas hay que tener la pertinente autorización, ¿lo sabemos?

Otro día hablaremos del inconsciente cierre del Matadero Municipal y como puso fin de manera tajante a un modo tradicional, la ganadería ovina y caprina, y dejó manga ancha al sistema cinegético “globalizado”, y etc., etc.

viernes, 12 de noviembre de 2010

Textos para el geosendero de la Pizarrilla 3

Según avanzamos sobre la empinada cuesta, a nuestra izquierda va levantándose una magnífica panorámica de la Depresión, con la campiña hilvanada de olivar en primer término. El ascenso, escoltado a nuestra derecha por grandes losas o lajas de pizarra, nos lleva ya en la ceja a la mesa de areniscas sobre las que se sitúa el pueblo, más concretamente al paraje denominado “Calvario Viejo”, una meseta formada hace más de 200 millones en un ambiente fluvial, hoy un antiguo solar de eras empedradas con ripios de arenisca, que aún intentan asomar muy tímidamente de entre el desuso. La mayor resistencia a la erosión de este tipo de roca respecto al resto de materiales que afloran en las proximidades (pizarras, margas y arenas carbonatadas) ha dejado un cerro residual, semiaislado, de cima peniplanizada, ocupado por el pueblo y rodeado de áreas a inferior altura: la Depresión del Guadalquivir al este y barrancos de abruptas laderas encajados por ríos en pizarras como el que queda al sur de la localidad, el Rumblar al oeste y el arroyo de la Alcubilla al norte. Más o menos cerca hallamos otros espacios testigo de este tipo de roca como el Cerro del Gólgota, frente al castillo en dirección suroeste; y Los Llanos-Dehesilla, a los pies del macizo granítico del Navamorquín. Debido a la dureza y baja tenacidad de la arenisca, hecho que facilita su labra, y a su abundancia, se ha convertido en la piedra por antonomasia de la localidad, presente en todos y cada uno de sus edificios históricos y tradicionales.

Sobre el camino, éste nos obligará en breve a girar a la derecha para encarar el camino de la Alcubilla que atraviesa de pleno el dique de granito que corre parejo al arroyo del mismo nombre y que nos guiará en nuestros próximos pasos. Hace 300 millones de años, tras el plegamiento de las pizarras, un material fundido, ígneo, ácido, es decir, con elevado contenido en sílice (magma ácido) ascendió a través de una superficie de debilidad subvertical en las pizarras (una fractura o diaclasa) desde una cámara magmática. El material fundido se enfrió lentamente bajo la superficie topográfica cristalizando los minerales componentes del granito. El desmantelamiento por erosión de las pizarras que cubrían el dique granítico dejaron al descubierto el cuerpo granítico que quedó expuesto en superficie a las condiciones atmosféricas. Hoy podemos apreciar como en un mar de pizarra aparecen pequeños reductos de bolos y canchales rojos, formando un paisaje de aspecto desordenado y belleza extrema que tiene continuidad en la vecina “Piedra Bermeja”.

Tras superar en descenso “La Piedra Escurridera”, un elemento natural con unos tintes etnográficos sobresalientes, nos dejamos caer al “Pocico Ciego”, ingenio hídrico que aprovecha el encuentro entre los quebrados pliegues de la pizarra y el dique emergente para abastecer sus veneros de agua. A poco, el camino, que va por encima del pozo, y el propio arroyo, nos obligan a girar a la izquierda para, entre eucaliptos, encarar el paraje de la alcubilla. Aquí encontramos uno de esos paisajes culturales que dan sensación de eterna placidez; en realidad se trata de un complejo hídrico formado por pozo (agua para animales), alcubilla (fuente para las personas), rebosaderos y sus correspondientes canales de evacuación elaborados con mortero de cal. Por encima emerge el “Huerto Miguelico”, prototipo del huerto en barranco presente en la Dehesa Santo Cristo por la que discurrimos ahora, cuyos verdes bancales luchan por sujetar la vida vegetal a la pendiente del cerro. En general, el paraje se constituye como un ingenio hídrico, que de modo endémico parece atado a otro tiempo y a otros usos.

Dejándonos llevar por el camino que discurre entre un bosque cerrado de pinos y algunos eucaliptos, donde el matorral mediterráneo ya tiene una mayor presencia (distintas variedades de jara, romero, cantueso, mejorana, retama, etc.), surcamos por el corazón del dique de granito rojo que exhibe su mayor belleza en el paraje de “Piedras Bermejas”. A unos pocos metros del último gran giro a la izquierda que ya nos acerca sin solución al final de nuestro recorrido, sobre el trazado aparecen restos de un viejo camino empedrado fabricado con la técnica denominada “glarea strata” (utilizando grandes ripios de granito), de posible origen romano.

El tramo final nos lleva al llano del Santo Cristo, lugar donde antaño estaba la mayor concentración de canteras de arenisca, hoy ocultas bajo el asfalto de la modernidad.

viernes, 5 de noviembre de 2010

Textos para el geosendero de la Pizarrilla 2

Nuestro descenso viene a cortar la Falla de Baños para acercarnos a un nuevo mar con 9 millones de años. El trayecto final del camino, antes de topar con el firme de hormigón y, al frente, ya junto a la torreta de la luz, nos sitúa sobre un banco de areniscas formadas durante el mioceno y que colmataron las aguas marinas que llegaron en su día hasta los pies de lo que hoy es el pueblo. Frente a la torreta y bajo ella, sobre la era y observando la pared lateral de arenisca amarilla, podemos apreciar la presencia de dunas que se formaron bajo el agua y los rastros dejados por pequeños crustáceos y planctón marinos. La tosca, como popularmente se conoce por estas tierras a esta roca, era usada por nuestros abuelos, hecha tierra, para limpiar la vajilla y, mezclada con agua, para “blanquear” cocinas y “redores” (bajos de las paredes que más se ensuciaban).

Seguimos de frente, ahora sobre el la traza del “Camino Cascarrillo”, otrora Real de Castilla, y flanqueados por un interesante muro de pizarra que lucha por aferrarse a la existencia. Nos acerca al encuentro del “Pozo de la Vega” dejando atrás y a nuestra izquierda “La Casa Vilches” que, claramente decadente, exhibe sus despojos de molino aceitero. Este ingenio hídrico, que se halla en el punto de encuentro de los caminos Cascarrillo y Linares, consta de pozo y brocal de piedra, “babero” pétreo de excelente factura y piletas de arenisca y granito; en líneas generales un conjunto etnográfico de tintes casi monumentales. A poco que reanudamos el trayecto el camino se esfuerza por enseñarnos retazos de su viejo “empiedro” a ratos oculto bajo el polvo del olvido. El pozo, como consecuencia de un nivel freático elevado, nos adelanta que estamos arribando a las tierras con mayor presencia de agua y mejores rendimientos agrícolas: la huerta bañusca.

Un recio muro viene a recibirnos por nuestra izquierda presagiando la presencia de la Huerta Zambrana, posiblemente la mejor representación de este tipo de paisaje cultural autóctono. En todos los casos la huerta se organiza en torno a un esquema más o menos similar: un amplio recinto de tierra fértil cercado por una alta y característica cerca de piedra cubierta a dos aguas por losas de pizarra que evacuan las aguas fuera del muro (el murado subrayó en su día la privacidad de las tierras mientras salvaguardaba las cosechas del ganado). Ya en el interior, es una constante la presencia de una monumental noria que conduce el agua directamente a una alberca de piedra o, como en este caso, a través de un pétreo acueducto. En contadas ocasiones puede aparecer un pozo complementario, como aquí ocurre. La casa, cubierta con tejado a un agua y elaborada con sillares de arenisca bien labrados, daba cobijo a los aperos, a animales de labranza y carga y a un hato de animales domésticos que engordaban a cargo de la producción con taras o perecedera. En este caso, en la Huerta Zambrana, aparece una era complementaria para el cereal.

De nuevo en camino, con una panorámica general de pueblo a nuestra izquierda y antes de topar con el asfalto de la carretera de Linares, nuestro trayecto se cuela entre dos viejos edificios: a la izquierda la tradicional fábrica de aceite de Jesús del Camino y, a la derecha, una vieja empresa de envasado de aceitunas tornada a una ya decadente fábrica y torre para la elaboración de perdigones de plomo. Sobre el asfalto y dirección a Baños, en menos de 50 metros debemos coger el desvío que a nuestra derecha nos acerca al santuario de la Virgen de la Encina a través del Camino de Majavieja (en el giro, a la izquierda quedará el Pozo Nuevo, un conjunto etnográfico que en nada desmerece al del Pozo la Vega).

Ya en camino, a intervalos, vuelve a aparecer el viejo y astillado empedrado del Camino Real que nos recuerda que este eje viario era continuación del Cascarrillo que traíamos. A poco, nos vemos obligados a girar a la izquierda por un corto trayecto que discurre entre olivas para incorporarnos al Cordel de Guarromán, que viene encorsetado entre dos bellos muros o bardales de pizarra. Ahora, sobre las 45 varas del cordel, torcemos de nuevo a la izquierda acercándonos a Baños. Aunque en camino, no debemos evitar una pequeña parada para conocer la bellísima noria que queda a nuestra derecha, “la del descolorío”, que se alza sobre una hermosa galería que penetra horadando el manto de pizarra del paraje de la "Zalá" o Celada.