lunes, 31 de mayo de 2010

El Pozo Nuevo

Ahora hace doce años que se nos ocurrió la “ridícula” idea de recuperar un elemento que para mí era un monumento de carácter etnográfico excepcional: El Pozo Nuevo. Hoy además creo que es un lugar muy querido.

Pues sí, fue hace doce años. Teníamos cuatro mesas de camping donadas por la Diputación Provincial, un cartel de la Red de Municipios de Olivo, un material de obra sobrante que nos había cedido la recién creada Consejería de Medio Ambiente para recuperar el paraje de la Alcubilla (Arturo Azorit) y la necesidad de un taller de turismo de proponer y participar en actividades de tipo medioambiental, recreativo y turístico. En ese marco nació la idea de recuperar el Pozo Nuevo una vez que se había intervenido en la Alcubilla.

Tras la limpieza de un paraje desolador, la obra de albañilería vino a ordenar y proteger el espacio. Posteriormente, el taller de turismo llevó a cabo la reforestación del espacio (olmos) abriendo los hoyos a base de barrena, llevó a cabo la instalación de mesas y papeleras, y colocó un panel de interpretación de los usos del agua en nuestro pueblo. Colocamos como bien pudimos el cartel de la Asociación de Municipios del Olivo y la gente, según iban creciendo los olmos, comenzó a visitar y disfrutar del lugar.

El pozo se encuentra en un embudo sedimentario, hecho que ha provocado que la deposición de materiales sea cuantiosa e intensa. Por eso no nos ha extrañado detectar, en los últimos trabajos realizados, una solería de piedra inferior a los niveles actuales, variando su profundidad entre 20 cm. y un metro. El interior del pozo está realizado con grandes pórfidos provenientes de la parte alta, por encima de Huerto Lucero y, aunque se nos asegura que para llegar al fondo se necesitan dos cuerdas de barcinar, lo cierto es que el fondo actual nos da cifras algo por encima de nueve metros.

El último invierno degradó con saña el paraje, por lo que nuevamente me acordé de este bien etnográfico, como me acuerdo de muchos otros, pero éste me trae algunos buenos recuerdos de cuando niño. Como cuando íbamos un poco más arriba, con Juan Manuel “el de la tonta”, a cargar alpacas. Formábamos una gigantesca montaña de paja sobre el pasquali, apenas se veía el remolque. Y luego, subidos sobre ella, nos movíamos al son de un estruendo sonoro, pesado y lento; o cuando con mi primo Dioni nos parábamos a darles agua a las cabras de sus padres, antes de recogerlas en la nave.

Por eso este invierno me volví acordar del Pozo Nuevo y de como un bien común, aunque cambie de uso por las circunstancias, tiene que seguir teniendo vida en común para no desaparecer. Haciendo mis cuentas vi que su recuperación podía tener hueco en un proyecto que estamos desarrollando, el Geosendero de la Pizarrilla, y no lo dude un segundo: el Pozo Nuevo sigue siendo de todos y para todos. Un eslabón más de una cadena natural que irá cerrándose en torno a nuestro pueblo: Camino de la Cueva de la Niña Bonita, Pozo la Vega, Pozo Nuevo, Piedra Escurridera, Alcubilla, Piedras Bermejas y Barranco del Pilarejo.
El amigo Lore, este tiempo atrás, echó un buen número de "cabezolones"en el pozo; ya se ven algunas ranillas moviéndose por el agua, dando la nota de vida al paraje.







jueves, 27 de mayo de 2010

miércoles, 26 de mayo de 2010

martes, 25 de mayo de 2010

Nuestra torruca 1

"...de aquellas mujeres serranas que mermaban el frío de sus hijos taponando con barro, nacido de las cenizas del carburo, las rendijas de la torruca por las que éste suspiraba cauteloso”

Genéricamente, en conversaciones de carácter privado, cuando he participado en debates sobre territorio y gestión política, económica, social o ideológica del mismo, la primera impresión que suelen transmitirme mis contertulianos es la concepción de un espacio geográfico bajo la organización de un poder político o económico cuya mejor expresión física se muestra bajo el cobijo de edificaciones que podemos entender como sobresalientes o ciertamente monumentales.
Durante mis años de estudios universitarios esta concepción, en cierto sentido “elitista”, se fue difuminado gracias a las aportaciones que profesores, como el doctor Francisco Contreras Cortés o el catedrático Eduardo Araque, me hicieron llegar. En referencia al primero, en sus estudios sobre el desarrollo de la cultura argárica en el norte de la provincia de Jaén, grosso modo, venía a concluir que hace cuatro mil años un territorio, en este caso la cuenca media y alta del río Rumblar, en Sierra Morena, se encontraba perfectamente organizado con el objetivo final de la obtención, transformación y comercialización de mineral de cobre. La óptima explotación minera de este espacio geográfico venía condicionada por una compleja organización territorial que tenía en la existencia de tres distintas tipologías de poblados, muy especializados funcionalmente, su eje principal: poblados centrales, cortas mineras y fortines vigía. Pero en todos ellos aparecía un nexo común, la precariedad de los materiales constructivos como componente más sobresaliente.

El desarrollo de mi labor profesional ha impedido, en gran medida, que pudiera profundizar lo suficiente, y lo que quisiera, en el estudio de la organización económica del territorio y los paralelismos arquitectónicos y urbanísticos. En este sentido tengo ya avanzado un estudio de la distribución de la arquitectura en piedra seca -o a hueso- y sus vinculaciones con aspectos de carácter físico y económico para gran parte de la provincia de Jaén (Paisajes Dormidos).

En esta entrada, sin embargo, vamos a profundizar en un caso concreto que nos permita argumentar la ausencia de razones que indiquen la correspondencia entre edificaciones de carácter “sobresaliente” y la organización, en este caso económica, de un territorio; más aún, vamos a dejar constancia como una construcción de carácter precario puede condicionar el proceso económico, social, demográfico y ambiental de ese territorio.

I.- LA TORRUCA, primer acercamiento: tipología y distribución territorial:

Pese a su ubicación a modo de atalaya, quizá sea uno de los elementos constructivos que de manera más discreta ha sabido cobijarse en las suaves lomas de la Sierra Morena giennense. Como decimos, aunque se sitúa en las mayores cotas de esta serranía, el chozo bañusco o torruca ha logrado pasar desapercibido ya que, de alguna manera, arrinconada en las mayores pendientes serranas, tierras de naturaleza poco fértil y vegetación agreste, se fue distanciando visualmente de aquellos visitantes que realizaban fortuitas incursiones por estos lares siguiendo la red caminera que surca la zona, por naturaleza pareja a ríos y arroyos. Por otra parte, el abandono agrario de estas sierras fue anillando de una vegetación natural, a veces inexpugnable (principalmente de un sotobosque de jara pringosa, retama y chaparreras), estas pequeñas estructuras hasta quedar totalmente ocultas a la vista de cualquier paseante curioso.

Nos adentramos desde Baños de la Encina en el interior de la sierra siguiendo el camino de Los Llanos y, después, cruzando la finca del Marquigüelo, ascendemos por el camino de “La Castellana” buscando la cañada real de la Plata por la Mojonera, que nos acerca al valle manchego de Alcudia a enlazar con la Soriana. Según ascendemos, podemos apreciar como un rosario de desvencijados torreones parecen coronar, a intervalos, los pequeños cerretes que dominan las tierras bajo el macizo del Navamorquín. Se trata de pequeñas estructuras en piedra cuyas principales características son las que siguen:

1.- Está formada por una estructura muraria circular, cuyas medidas se corresponden con las siguientes:
1.1- Presenta un diámetro interior de cuatro metros, a los que hemos de sumar sesenta centímetros de grosor en muros.
1.2- El muro alcanza una altura de un metro y veinte centímetros.
1.3- La apertura en el muro, a modo de puerta de acceso al círculo interior, presenta unos ochenta centímetros de ancho. No presenta ningún elemento adintelado que cierre el vano en altura. En líneas generales, el hueco presenta una orientación hacia el este, buscando la salida del sol.

2.- En la actualidad hay pocas torrucas que podamos anotar como completas y que nos permitan conocer su estado originario (en todo caso la de la Cañá el Rastrojo y la del Chozo de los Panaderos), el resto ha perdido el techo de materia orgánica formado por vigas de encina y ramaje de árboles y arbustos o “monte”. Las que aún perviven es debido a la continuidad de uso que hasta hace pocos años han tenido, debido principalmente a la presencia de personas dedicadas a la obtención de picón o cisco o al ser utilizadas como “chozo de Santos”. Pese al carácter singular de las pocas que perviven, están capacitadas para aportarnos suficiente y fidedigna información sobre aspectos que debemos aventurar y que en el resto están ausentes, como es la composición de la techumbre.

El techo, cónico, cuya base se sitúa sobre el muro pétreo, está formado por un “esqueleto” de vigas de encina que se levanta hasta una altura aproximada sobre el suelo de cuatro metros y medio en su parte central. Este soporte, troncos de encina a los que no se les ha quitado la corteza, era encajado, por un extremo, en la parte superior del muro; los extremos contrarios de todas las vigas, eran atados entre ellos mediante maromas sustentándose en el centro de la torruca. Este “chasis” vegetal soportaba distinto monte, principalmente ramas de “chaparro”, carrasca y lentisco que enmarañaban el hueco entre vigas. Sobre esta cobertura se situaba otro monte más ligero, mezcla de jara pringosa y retama. Era norma situar la retama en la capa más exterior, presentando las largas y finas hojas orientadas de arriba a bajo para facilitar el deslizamiento externo de la lluvia. Este tipo de cubierta, aunque no presenta ningún tipo de apertura al exterior para salida de humos (hogar o lumbre), permite sin embargo la filtración de los mismos entre el ramaje.

3.- Los interiores, muy sencillos, presentaban un suelo de tierra pisada o un humilde empedrado de pizarra (algo por debajo del nivel externo del suelo buscando mayor frescor en verano). A modo de alacenas, sólo muestra algunos pequeños huecos en el muro que, adintelados mediante lajas de pizarra, funcionalmente eran utilizados para depositar pequeños objetos (su tamaño es muy reducido) o para ubicar elementos que facilitarán la iluminación nocturna (candil y/o carburo). Adosados a las paredes solían situarse pequeños catres realizados con troncos de encina fijados a la pared, haciendo la función de somier recias sogas de esparto. El colchón, de monte, finalmente era tapado con mantas de lana. Funcionalmente, hacen de cama y silla en torno al hogar.

En el centro de la torruca, un círculo de piedras hace las funciones de hogar. La mayoría de las veces se le suministraba carbón o ascuas de una lumbre que ardía en el exterior, aunque en los días de mayor dureza, necesariamente, la lumbre se encendía y mantenía en el interior. Sobre este hogar se situaba un omnipresente caldero colgando de la unión central de las vigas de encina o de un trípode de hierro clavado en el suelo (sobre todo los pastores trashumantes). Con el tiempo, un anafre u hornillo, elaborado de forma muy artesanal, vino a convertirse en protagonista del calor del hogar.

En ciertos casos hallamos en el interior, entre las rendijas formadas por la unión de las irregulares piedras que forman el muro, una especie de raro revoco -recordamos que estamos haciendo la descripción de un inmueble elaborado según las técnicas de la arquitectura en seco o a hueso-. Consultadas varias de las “anfitrionas” que vivieron en los últimos años de ocupación de este hábitat (esposas de pastores en casi todos los casos), nos confirman que este infraenlucido está elaborado con barro mezclado con la ceniza del carburo que les servía para iluminarse. Su cometido funcional era tapar los huecos interiores entre piedras, evitando de esta manera que el frío aire del invierno entrara entre las ranuras (adelantamos que, orientadas las torrucas en cierto periodo de su uso funcional a utilizar los vientos -aventar en la era-, como ya veremos, provocaban unas duras condiciones de vida en las largas noches del invierno pastoril).

4.- Los muros están formados por piedra de carácter irregular o sillar descompuesto, recogido directamente del entorno. Su naturaleza es distinta según la ubicación geográfica y el material geológico dominante en ese lugar:
4.1- En el entorno más cercano al macizo del Navamorquín domina el granito extraído del mismo (Retamón o Doña Eva).
4.2- Según nos alejamos de esta formación geológica, se va haciendo omnipresente la pizarra (Cañá del Rastrojo, Malhumo o Barranco Don Juan).
4.3- En algunos casos, muy excepcionales, aparece cuarcita y arenisca (Garbancillares) pero siempre asociada a uno u otro de los materiales pétreos mencionados con anterioridad.

5.- Puntualmente, en el exterior de la torruca, ubicada esta última en un extremo de la misma, aparece una gran era empedrada. La mayoría de las veces está elaborada con cantos de arenisca, aunque excepcionalmente también aparecen formadas por lajas de pizarra -Valhondo-). Cada una de estas eras se encontraba estratégicamente situada en el territorio, dando sus servicios a un número dispar de torrucas, según la facilidad de las comunicaciones (Cañá del Rastrojo).

6.- Genéricamente, se presentan de forma individual, aunque hay casos excepcionales en los que nos encontramos varias torrucas, en casos mezcladas con estructuras inmuebles de tipo rectangular (Santa Amalia-Huerta El Gato). Hay lugares, como el Gólgota, donde está presente la era y no la torruca, que puede haber desaparecido bajo los cimientos de una estructura rectangular más reciente.

A modo de resumen de esta descripción tipológica, es necesario subrayar la ausencia de variaciones en los distintos elementos que configuran este chozo o “torruca”, a excepción de la mencionada variabilidad en el uso de los materiales pétreos, hecho condicionado de manera evidente por los afloramientos geológicos. Podemos, por tanto, subrayar que el nacimiento y desarrollo de este hábitat constructivo se produce en un momento muy preciso, bajo un patrón estricto. Es importante poner de relieve que, habiendo encontrado tipologías similares en otros lares geográficos muy diversos, algunos en la propia provincia de Jaén (Albanchez de Mágina) y otros en provincias cercanas, andaluzas o no, como Córdoba, Huelva, Sevilla, Caceres o Badajoz, sólo hemos hallado la utilización de esta denominación local en una construcción en piedra seca distinta situada en los Montes Universales.

Como decimos, la nomenclatura constructiva “torruca” también está vinculada a las Serranías de Cuenca, Guadalajara y Teruel y se refiere a otro tipo de construcción en piedra seca que también tiene amplia presencia en nuestra provincia; así ocurre con los “caracoles” de la Loma o Sierra Mágina y los chozos de la Sierra Sur. En todos los casos, como la torruca del Sistema Ibérico, se caracterizan por poseer una cubierta o cerramiento construido utilizando la técnica denominada en falsa bóveda, cuya ejecución, siendo adintelada, va formando una cúpula por acercamiento de de hiladas de piedra. Recientemente hemos detectado también el uso de esta denominación en tierras pacenses. La fuerte vinculación entre aquel territorio norteño (Montes Universales) y la Sierra Morena de Jaén a través de los movimientos de los trashumantes merinos, evidencian cierta implicación de esta actividad económica con el proceso de desarrollo de la torruca bañusca.

Su distribución, por otra parte, está muy concentrada en un espacio en la margen derecha del río Rumblar o Herrumblar, como antaño se le llamara. Al noroeste del núcleo urbano de Baños de la Encina, en el ámbito territorial comprendido entre la actual presa del Rumblar al sur, el macizo del Navamorquín a poniente, la denominada Junta de los Ríos al norte (confluencia de los ríos Pinto y Grande, donde en el río Rumblar hacen aporte sus dos grandes afluentes) y el propio curso del río a oriente.
Ajeno a este espacio hay una prolongación hacia el este, introduciéndose en la llamada dehesa de Navarredonda (chozo de los Panaderos) que, debido a la actual presencia del embalse de Rumblar, aparece segregada del conjunto. Se trata de suelos de baja calidad edáfica sobre un soporte geomorfológico suavemente alomado en el que el material dominante es la pizarra cruzada a intervalos por vetas de cuarcita, aunque con presencia esporádica de bolos graníticos y filones metalíferos en los que domina el mineral de cobre.

Aunque no quedan evidencias de ello, tras varias consultas a la tradición oral, los mayores del lugar quieren recordar estructuras muy similares en el paraje denominado Peñón Gordo y Turrembetes, en la zona más occidental del núcleo urbano enclavado en la loma de la Calera (Baños de la Encina). En este espacio, destinado fundamentalmente a la extracción de arenisca para la construcción local y la explotación de una pequeña calera, la torruca desempeño un papel vinculado a la propia actividad de la cantera. Asimismo, un barrio de la localidad sigue recibiendo el sobrenombre de “calle de las chozas”, (actual Santa Eulalia) que, en la misma línea, parece haber estado constituido por estructuras con esta tipología constructiva aunque las fotos más antiguas nos muestran inmuebles de planta rectangular y techumbre de “monte”. Es posible que fueran precedidas por chozas o torrucas de planta circular.








viernes, 21 de mayo de 2010

Un paseo por el Museo del Territorio

El Torreón, un proyecto que ha tenido muchos años de maduración, como los buenos vinos, pretende ser la casa de todos los bañuscos. Su aspiración no es convertirse en una caja, un armario o una vitrina que conserve en “formol” piezas arqueológicas, utensilios, aperos, juegos,…, aspira y pretende ser motor del estudio y fomento de la memoria de los bañuscos y de su territorio, con el objetivo de participar en la construcción de un renovado proyecto social, común, mejor que el que hemos heredado.

Es por este motivo que sus salas y las piezas expuestas son sólo la excusa para que las gentes de este territorio se reúnan, escarben en sus recuerdos, diagnostiquen, propongan y desarrollen una memoria colectiva dinámica, creativa, participativa y útil, sobre todo útil.

Pero el Torreón, como así ratifica el panel que nos recibe, también quiere ser un homenaje a personas de a pie, pero con nombre y apellidos, que se han esforzado en que esta casa común diera su primer paso. Entre ellas, un especial recuerdo para Pepe Rocha y Fran Aguilera, verdaderos artífices del proyecto.

El Torreón, en sus tres plantas, consta de un “aula de la miel” y tienda de recuerdos y productos apícolas, una sala de audiovisuales y taller de trabajo, el espacio museístico genérico, zonas comunes para exposiciones temporales y una sala dedicada de manera específica a la Edad del Bronce en nuestro territorio, en la Cuenca del río Rumblar. Hemos entendido de justicia dedicar esta sala a dos personajes del pueblo que de manera desordenada, poco método y mucho corazón dedicaron gran parte de su vida a bucear en nuestra memoria, a sacar a la luz retazos de nuestra historia hasta entonces cobijados en lo más hondo del baúl del olvido, a Juanito “Mariano” y a Andrés “el lenguas”.

El Museo del Territorio “Torreón del Recuerdo” distribuye los contenidos de la siguiente manera:

1.- Planta baja

Junto a la recepción del edificio, donde con toda eficacia y sabiduría, nos atiende Susana, la guía interprete del Torreón, nos encontramos los siguientes equipamientos:

1.1.- Sala de audiovisuales y taller de trabajo.- Se trata de una amplia sala, equipada con medios audiovisuales, que nos permite desarrollar todo tipo de encuentros, talleres, seminarios, etc., y que, con una poca de paciencia, tendremos equipada con material audiovisual que nos hará una introducción de la visita posterior.

Asimismo, consta de una exposición de fotografía histórica de El Centenillo, que se irá complementando con nuevos materiales de esta aldea minera bañusca. Todo el material es propiedad de la Asociación de Amigos de El Centenillo que activamente está participando en este proyecto.

1.2.- Aula de la Miel.- Se trata de un equipamiento, estructurado en dos salas, que nos permite entrar en el fascinante mundo de las abejas y la miel de la mano de los apicultores locales Micki Barrios y Antonio Las Heras. Una de las salas esta destinada a exposición de la apicultura histórica en Sierra Morena (que se apoya en fotografías y utensilios) y la otra es un punto de venta de productos apícolas y recuerdos locales.

1.3.- Oficina de dirección.

1.4.- Baños, totalmente equipados para ambos sexos y adaptados para personas con minusvalía física.

2.- Planta primera

2.1- Espacios comunes.- Se trata de un amplio pasillo que da paso a la primera sala, y que está destinado a exposiciones temporales. En estos momentos se está trabajando en un proyecto denominado “Paisajes dormidos”, en colaboración con el Centro de Adultos Tamujoso, que nos permitirá elaborar una exposición cada trimestre. La primera, en la que ya se trabaja, gira en torno a la temática “la cosecha”, cuyo material tendremos disponible y en exposición para julio.

La amplitud del espacio permite que pueda utilizarse para desarrollar talleres con los más pequeños. Desde este espacio se tiene acceso directo al futuro taller de etnoarqueología minera de los Turrumbetes.

2.2- Sala Rumblar.- Tras un primer panel de emotiva acogida, nos encontramos una sala cuyo elemento principal es una “auténtica barca del Guadiana”, de las que en los años 50 y 60 del siglo XX traía “Columpios” en su camión desde Don Benito (Badajoz), y que se establecieron como medio de transporte cotidiano en el Rumblar.

Como veremos, el hilo que dirige la visita al Torreón tiene un argumento territorial, es decir, según avanzamos es como si fuéramos haciendo un trayecto a pie por el territorio histórico de la villa de Baños, conociendo su memoria socioeconómica, y en cierto sentido, dando saltos temporales en la historia. Pues, en ese marco, esta sala viene a ser una presentación metafórica de ese territorio histórico que nace vertebrado por el eje hídrico del viejo río “Herrumblar” y sus afluentes. El río, en su discurrir de norte a sur va marcando el territorio de Baños, de la Sierra a la Campiña. Llegado el siglo XVIII, y con él el proyecto de las Nuevas Poblaciones de Sierra Morena, le sustraen una porción de la parte más oriental del territorio, la que corresponde al río Campana, afluente por la margen izquierda del Grande que a su vez lo es del Rumblar.

En esta sala conocemos los usos del río y los desencuentros del bañusco con un río que ahora es embalse y le ciñe su territorio.

2.3- Sala Venta de Miranda.- Comenzamos nuestro verdadero trayecto hoyando las desgastadas piedras del “Camino Empedraillo”, virado a occidente de Despeñaperros. Por cierto, no nos hemos equivocado, estamos hablando de Baños de la Encina y no de Santa Elena.

El verdadero protagonista de esta sala, como su propia denominación sugiere, es la histórica Venta de Miranda, a la solana del Puerto del Rey. Pacificado el Alto Guadalquivir y los pasos desde la Meseta, la economía bajomedieval bañusca se sustentará en dos pilares: constituirse como “extremo” ganadero de Castilla y el camino de Toledo al Reino de Jaén.

Este camino penetra en Andalucía desde el Viso y recorre Baños de norte a Sur, y los transeúntes y comerciantes necesitan comer, beber, dormir y refrescar sus recuas: toda una economía la nuestra.

La Venta de Miranda, que tuvo como antecesora la legendaria de “los Palacios”, se erige a un día de trayecto del Viso del Marqués, por lo que se constituye como parada obligatoria y cambio de recua. Y a todo esto, la venta es propiedad del Concejo local, pero gestionada bajo arriendo por un empresario gestor del negocio. Toda una fortuna cuyo pago anual llega a elevarse por el encima de la suma de todos los arriendos del resto de ventas y posadas de la zona. Baños tuvo una segunda venta en su término, la de Guadarromán, propiedad del duque de Arcos.

Junto a una reproducción, más o menos fiel, de la sala común de la Venta y las cuadras, encontramos otras referencias al “camino” como el papel desempeñado por los bandidos o el lugar principal que ocupa el santuario de la Virgen de la Encina. Nos vamos acercando a la llanura de Baños.

2.4- Sala la Campiñuela.- Como decía, nos vamos acercando a Baños y, ya desde lejos, oteamos el castillo sobre la cima del Cueto, y es que la Campiñuela es muy “ancha”. Cuando el primer castellano llegó a la aldea de Vanos, se encuentra una gran llanura, de buenos suelos y mejores y abundantes aguas, donde la encina es dueña y señora y el pasto excelente. ¡Qué lugar hubiera habido mejor para la invernada de su oveja merina, en franca huida de las nieves del Sistema Ibérico! Una vez fue buen conocedor de sus tierras, el bañusco las fue ordenando según prioridades: rozó el monte del llano y evacuó la cabaña merina a la sierra, mucho menos fértil para la agricultura. La Campiñuela, taladas sus encinas, inicia un proceso agrario del que ya no tuvo retorno: cereal, viña, … y olivar, omnipresente. Toda esta historia de rozas, eras, almazaras, huertas y caserías de olivar es protagonista de la primera parte de la sala; la riqueza demográfica y urbanística consecuente, cuya mejor expresión la encontramos en nuestro conjunto histórico, y los artesanos que fueron sus protagonistas, ocupan la segunda parte.

Finalmente, nos despedimos de la sala desde la vertiente norte de nuestro pueblo, siguiendo el Camino de San Lorenzo. Antes de cruzar el Rumblar, huertos, fuentes y alcubillas nos dejan constancia de su protagonismo en esta última parte de la sala.

3.- Planta Segunda

3.1- Espacios comunes.- Aunque los tiene algo más reducidos que los de la planta anterior, posee anejo un pequeño almacén. Ha de tener también utilidad como espacio dedicado a exposiciones temporales.

3.2- Sala Serranía.- A través de una cañada ganadera empedrada accedemos a una tierra alomada, de pendientes suaves, agreste vegetación, duros suelos de pizarra y gente enjuta endurecida por la tierra y el sol: Sierra Morena.

Su carácter comunal, la crudeza de sus suelos y la merma de las siegas del llano, obligan a desarrollar en la sierra un complejo sistema agroganadero y forestal denominado bajo Ordenanzas Municipales (1742) como “agricultura de roza de cama”: en los predios serranos se suceden con escaso intervalo de años distintos aprovechamientos complementarios: piconeo y carboneo, una raquítica y breve agricultura de cereal y la oveja merina. Toda una complejidad económica que tiene como protagonista una serie de estructuras materiales de gran interés cultural: torrucas o chozas, eras de pan trillar, hornos serranos exentos, pilares o las propias cañadas mesteñas; todos ellos dan forma a un escenario que pretende comunicar los haceres que los bañuscos y los serranos fueron desarrollando hasta dejar por sentado un paisaje cultural excepcional.

La ruptura del sistema serrano tradicional es consecuencia de un cúmulo de nuevas circunstancias al amparo de un marco histórico bien distinto: desamortizaciones, crisis de la cabaña merina, crecimiento vertiginoso de la minería, nuevas concepciones del sistema hídrico, etc., etc. Un nuevo marco histórico y social que favorece nuevos quehaceres que transforman el territorio y su huella cultural: la caza, una labor marginal presente como economía de subsistencia, toma un protagonismo principal llegando a impregnar todos los ámbitos culturales de la comunidad bañusca; las parideras merinas crecen, se adulteran y van dejando su lugar a una incipiente ganadería de lidia que tendrá su cenit en 1978: 28 hierros y 38 fincas, Baños de la Encina se convierte en el municipio con mayor número de ganaderías de bravo de España.

3.3- Sala Juanito “Mariano” y Andres “el lenguas”.- La sala final acoge el desarrollo de la Cultura Argárica (Edad del Bronce) en la cuenca de nuestro río Rumblar. Un proceso que tuvo su implementación durante el segundo milenio antes de Cristo y como protagonista una economía minera sustentada en la extracción, transformación y comercialización de un mineral de cobre rico en arsénico (aleación natural).

La sala, que tiene como principal protagonista la réplica a escala real de una vivienda de Peñalosa (uno de los poblados principales de la cuenca y del que se tiene mejor conocimiento), se completa con un conjunto de paneles de interpretación y un buen número de reproducciones cerámicas, útiles metálicos e instrumentos pétreos.

jueves, 20 de mayo de 2010

A otra copa...

Bueno, pues hoy toca callarse. Aunque de todas formas, el Sevilla fue muy guarro.

miércoles, 19 de mayo de 2010

El viaje de una gota de agua que se deja caer en Baños

Acabo de recibir el último dibujo de los que darán vida gráfica a los paneles que iremos colocando en el Sendero del Bronce. Como los textos, la intención principal es que sean didácticos y atractivos para los menores. Éste último intenta comunicar como funciona el sistema hídrico que permite que Baños tuviera y tenga tanta agua en sus entrañas, ¿es éste el origen del toponímico?

Todos me han gustado, pero la sencillez y eficacia para comunicar de éste, más aún cuando atañe a una zona geológicamente tan compleja como es la Alcubilla, hace que me decante especialmente por él.

Espero que, tanto los textos como los dibujos, logren el objetivo con el que se gestaron, porque unos y otros fueron paridos como mucho cariño.

martes, 18 de mayo de 2010

¿Sierra Morena?

Hace poco tiempo, por motivos de amistad, estuve indagando en la historia del Balneario de San José, en la Aliseda, sino me equivoco en término de Santa Elena y no de La Carolina como certifican algunos documentos (aunque para el caso me da igual). Se trataba de encontrar material para documentar el GR-48 o de Sierra Morena que está señalizando ADIT Sierra Morena y que en nuestro territorio tiene como interlocutor a PRODECAN; un ambicioso proyecto que va a permitir que se desarrolle la práctica senderista a través de un eje viario que comunica la frontera de Portugal con Aldeaquemada a través de todo el macizo mariánico. Un proyecto excelente.

En ese proceso di con el estudio al que pertenecen las dos hojas que adjunto como imágenes: la portada del estudio y una página, la final, que muestra precios, distribución del agua envasada y formas de llegar al lugar del venero. La verdad que muy interesante.

Pues hoy, repasando el estudio, he sido consciente de la fragmentación que ha venido sufriendo nuestra comarca, Sierra Morena, y como sus habitantes hemos ido perdiendo conciencia de todos aquellos elementos patrimoniales con los que nuestra comarca y sus propios pobladores se identificaban; aquéllos que gusto en denominar “paisajes dormidos”. Entre ellos, evidentemente, este balneario y el lugar de recreo de la Aliseda.

La política interesada, “la buena gestión de los recursos del territorio”, la fragmentación administrativa de ese mismo territorio, los intereses económicos, una educación tan alejada de la historia cotidiana, la que tenemos más cercana, la que de aplicarla nos haría ver que la historia es ciencia útil y no entretenimiento de eruditos caducos,…, y nuestra propia desidia, han ido mermando los lazos que nos unían como territorio identificable e identificado por sus habitantes. De manera paralela, estos paisajes culturales comunes han ido cayendo en el olvido.

Cástulo, el Cerro del Plomo, Salas Galiarda o Palazuelos; el cable aéreo de El Centenillo, la Cruz, Pozo Mirador, la Fundición de la Tortilla o Matalascabras; el Piélago, el Camino de Anibal, Venta Nueva, el santuario de la Virgen de la Encina y la ermita de Jesús del Camino o el Puerto del Rey; los castillos de Baños, las Navas o Ferral; las batallas, que nos dejamos perder; la Cimbarra, Selladores o Burguillos; la estación de Santa Elena, las muchas de Linares o el Trenillo; los tejares de Bailén, pero también los de Guarromán y Linares; pósitos de labradores, palacios del intendente y la racionalidad urbanística;… han dejado de formar parte de una comunidad, Sierra Morena, donde tuvieron su génesis y sentido, para arrinconarse en un polvoriento catálogo de bienes locales. No tenemos siquiera una imagen común para “ir a FITUR” y apaciguar nuestro ego y el de nuestros políticos (entre los que me encuentro).

No se si se puede hacer mucho para variar este rumbo desatinado, pero, como testimonio, quería hoy dejar estas dos páginas del estudio del balneario de San José como compromiso que me fuera obligando a ir colgando en este mundo virtual algunas notas sobre los “paisajes dormidos” de mi comarca. Siempre me he sentido serrano, lo siento por la comarca norte, los Parques Naturales fragmentados, el distrito Minero de Linares - La Carolina, las Nuevas Poblaciones o la ZAE de la Nacional IV, pero yo sigo creyendo en Sierra Morena.



Foto: Juan Manuel Ortiz

lunes, 17 de mayo de 2010

Otras rutas geológicas: ruta 1 Geodiversidad de Peñarroya-Pueblonuevo y Belmez 2

Os dejo el resto de recursos de la ruta 1:
MINA AURORA

Situación y acceso: Está situada en el término municipal de Belmez (Carretera Nacional 432 Badajoz-Granada). Acceso por N-432, salida 200 en sentido Granada-Badajoz.

Descripción: Su castillete fue construido por la Sociedad Hullero Metalúrgica de Belmez hacia 1980. Tiene 201 m. de profundidad y por él se ha explotado el paquete Aurora, especialmente la capa nº 6 (llamada capa Aurora) de 2,5 m. de potencia de carbón semigraso y coquizable. La labor fue en una corrida de 1 Km al oeste y 1 Km al este. También se explotó las capas nº 1, 2, 3, 4 y la 5 (la nº 3 con mas continuidad) pero en pequeñas zonas. Esta comunicado con el pozo Belmez. El pozo Aurora es centenario en cuanto a su laboreo, se cerró en 1979 y es propiedad del Ayuntamiento de Belmez.

Es un magnifico y elegante castillete de hierro del siglo XlX (1.890) y bien conservado, se le da un 9 de diagnosis, se conservan sus 2 poleas, jaulas y escombrera. En él se han encontrado abundantes fósiles (troncos y plantas carboníferos). La escombrera ocupa una superficie de tres hectáreas, formando un círculo de 95 m. de radio desde el pozo.

Curiosidades: Se encuentra en una finca de 5 hectáreas, dónde solo se puede visitar el castillete y la escombrera, pero para ello hay y que solicitar permiso en el Ayuntamiento o Museo de Belmez.

SIERRA PALACIOS

Situación y acceso: Esta situada al sureste de Belmez. Carretera provincial 190, camino privado sin acceso directo. Situado junto a la nacional 432, Córdoba – Badajoz, a unos 70 km. de Córdoba capital. Coordenadas geográficas: Latitud: 38º 15´ 09,96´´ N. Longitud: 5º 11´ 16,91´´ W.

Descripción: Es un calerín (roca caliza) de piedra machacada para subsuelo de carreteras. Actualmente está en explotación como árido para carretera. Hay que mencionar la cueva de la Fosforita que según la leyenda une la cueva con el castillo, en tiempo de guerra sirvió de defensa. En la cueva se puede distinguir el mineral de fósforo con su característico color amarillo. Se han encontrado restos de asentamientos en los que se ha hallado cerámica de borde engrosado, piedra pulimentada y puntas de flecha.

Curiosidades: Está reconocido como lugar de escalada.

ARROYO DEL FRESNEDOSO

Situación y acceso: Carretera Nacional 6407 – KM 1,5 en el cruce Belmez-Entredicho hay tomar un camino privado de fácil acceso. Son visitables las pizarras y el acceso a ellas puede realizarse en coche y a pie a través de la propiedad privada “El Chorrero”.

Descripción: Lo más importante de este paraje es el Dolmen “Casas de Don Pedro” (del neolítico, se trata del mejor conservado de la comarca). Se caracteriza por la presencia de un macizo rocoso de pizarra en láminas junto a la carretera. Las pizarras son unas rocas sedimentarias y fósiles y presentan una estructura foliada. Por pertenecer al grupo básico de rocas sedimentarias, la pizarra se forma en cualquier lugar que haya depósitos de arena, lodo y sedimentos, éstos se unen y forman rocas que se integran de diversos modos y tipos, entre ellas se encuentra la pizarra, también llamada roca fósil. Hace unas décadas, la pizarra era un elemento importante en las aulas y en las carteras de los escolares. Efectivamente, tanto las pizarras de los niños como la del profesor estaban hechas con este material, el cual actualmente es muy útil en la construcción, por ejemplo se una para lápidas, viviendas, murallas, elementos decorativos. Debido a su estructura y a su impermeabilidad, esta roca se utiliza en la construcción de tejados y como recubrimiento de muros o de pisos; también es usado como material decorativo.

Curiosidades: Una curiosidad dentro de este arroyo es el Chorrero (salto de agua). Es un pequeño salto de agua del arroyo, que recoge aguas de toda la zona sur-suroeste del término municipal de Belmez y del propio arroyo.

CASTILLO DE BELMEZ

Situación y acceso: Belmez se encuentra a 70 kilómetros de Córdoba, en el noroeste de la provincia, y se puede llegar a través de la carretera Nacional 432, que une Córdoba y Badajoz. El castillo se encuentra al noroeste de la localidad.
Se accede por la calle Rafael Canalejo Cantero, anteriormente llamada calle Empinada, siendo el camino más directo para llegar hasta el castillo. Desde esta calle parten unas escaleras que llegan hasta las mismas puertas de la fortaleza. La visita debe realizarse a pie.
Coordenadas: 38º 16´ 26,92´´ N 5º 12´ 44,66´´ W.

Descripción: Castillo sobre una imponente elevación caliza. Roca caliza, rocas sedimentarias que contienen por lo menos 50% de minerales de calcita (CaCO3) y dolomita (Ca,Mg(CO3)), predominando la calcita. Cuando prevalece la dolomita se denomina dolomía. La caliza es aglomerante, neutralizante, escorificante y fundente.

Curiosidades: El Castillo de Belmez es un recinto amurallado, en el centro del accidentado patio de armas, se alza la torre del Homenaje que, desdentada, no ha perdido su arrogancia medieval. En la construcción de esta fortificación se empleó la piedra, aplicando las dos principales técnicas constructivas, la mampostería, o piedra escasamente labrada para la zona de los muros, y la sillería, para las esquinas de las torres, donde se cuida más el trabajo de la piedra. En las piedras del camino hay una curiosa inscripción del año 1959, que pasará a la historia por su forma de pergamino y su contenido, que siendo poético dista mucho del puro vandalismo de las pintadas de hoy día. El cerro del Castillo esconde además las huellas de los moradores del pasado. En el año 1954 se encontraron restos de una sepultura con su ajuar funerario. En las laderas de la montaña se han encontrado también abundantes restos cerámicos.

CÁMARAS ALTAS

Situación y acceso: A 7 km. del municipio de Belmez tomar la salida hacia la carretera A-3175 (carretera Belmez-Hinojosa, Cruce “El Cuartanero”.) Tramo 7,7 km en coche, aproximadamente 10 minutos, y el resto a pie. Coordenadas: 38º 19’ 39.91”, N 5º 8’ 27.14” W..

Descripción: Se trata de una serie de macizos rocosos de cuarcita, areniscas de granulometría fina a gruesa, en la base de algunos estratos se pueden encontrar conglomerados finos. La potencia de los estratos de areniscas es variable y oscila entre 10 – 220 cm., con la peculiaridad de que se llega a perder la continuidad lateral de los estratos en algunas ocasiones. Es recorrida por el antiguo ferrocarril de vía estrecha Peñarroya-Puertollano y también se aprecia zona de trinchera en cuarcitas al norte de Cámaras Altas.

Curiosidades: Esta zona constituye un especial refugio para las especies más representativas del ecosistema mediterráneo. Encontrándose en nuestra zona una buena representación de los principales grupos taxonómicos: reptiles, mamíferos y aves. Entre nuestra fauna aún se encuentran especies de las consideradas en peligro de extinción y que en otras áreas ya han desaparecido. Es un buen hábitat para determinadas especies, tratándose de una zona arbolada.



domingo, 16 de mayo de 2010

una semana de trajín

La semana que acaba, desde la vertiente que más afecta a mi gestión en el ayuntamiento, la turística, ha sido bastante intensa y me ha dado, creo que nos ha dado a todos los bañuscos, buenas sensaciones.

Comenzaba con el inicio de las obras de intervención en el castillo, un montante que ronda los 600.000€ que va a permitir la subsanación de la mayor parte de los problemas estructurales que tiene nuestro castillo almohade; posiblemente la mejor muestra arquitectónica de los mejores constructores de castillos de la historia. Además, los empleados son de nuestro pueblo comandados por Brigi.

El mismo día nos visitaba una delegación del Barranco del Poqueira (Alpujarra Granadina), formada por empresarios, técnicos y políticos de Pampaneira, Bubión y Capileira. Su fórmula turística está ya caduca y buscan nuevas formas de gestión. Desde la Red Patrimonia (Red de Conjuntos Históricos y Arquitectura Popular de Andalucía) les recomendaron Baños como destino, el modelo de gestión turística que estamos implantando está obteniendo la atención de otros destinos; para nosotros un honor que la Alpujarra se fije en lo que estamos haciendo.

Por esos primeros días de semana, Susana, nuestro guía intérprete del Museo del Territorio, me remitía los datos de visitas. Desde que abrimos las puertas el 18 de febrero y hasta el 30 de abril hemos tenido 1.043 visitantes; toda una alegría y un orgullo para nosotros.

El viernes nos visitaba María José Estrella, flamante gerente de la Estrategia de Turismo Sostenible “Paisajes Mineros de Jaén”, de la que formamos parte junto a Guarromán y La Carolina. Tras un repaso de los proyectos concretos de la Estrategia y conocer el resto de proyectos que estamos acometiendo y el modelo de gestión, su sentencia fue para mi muy concluyente: “vais muy por delante, desconocía lo que se estaba haciendo”.

Contamos también con una nueva becaria en la Oficina de Turismo, Elena, aunque ella ya lleva desde primeros de mayo. Que alumnos universitarios nos seleccionen para hacer prácticas es todo un orgullo.

Finalmente, el viernes tarde, tras una visita guiada anterior realizada por el Director de Secretariado de Programas Internacionales y movilidad de la Universidad de Jaén, nos volvió a visitar, ahora acompañado. Nuestro pueblo se está convirtiendo en destino obligatorio en los recorridos por la provincia que desde la Universidad de Jaén se organizan para los profesores invitados procedentes de universidades extranjeras.

Una de las funciones de esta área de la universidad es el trato directo con los estudiantes Erasmus, procedentes de distintas universidades europeas, y con los estudiantes procedentes de otras universidades extranjeras que tienen convenio con ésta. Durante este curso académico estudian en la Universidad de Jaén cerca de 400 estudiantes procedentes de distintos países como son Francia, Italia, Alemania, Inglaterra, Japón, Iberoamérica, y un largo etcétera.

Tras evaluar una visita, también anterior y piloto, que realizó este responsable con un grupo de alumnos en junio de 2009, el viernes nos expresó que para el próximo curso (a partir de septiembre) la inmensa mayoría de este grupo de alumnos realizarán una visita a Baños. Durante un día de estancia harán varias actividades como la visita en piragua a Peñalosa o el itinerario monumental al pueblo. Hasta ahora tan solo Úbeda, Baeza y Cazorla tenían este honor. La bondad de esta experiencia no está sólo en que nos visiten 400 personas, sino que serán verdaderos embajadores de nuestro pueblo en todo el mundo.

Por cierto, la recuperación del molino, restaurado en el transito de milenio, tiene ya casi todas las puertas abiertas.

La verdad que, de vez en cuando, tiene uno alegrías.

viernes, 14 de mayo de 2010

Otras rutas geológicas: ruta 1 Geodiversidad de Peñarroya-Pueblonuevo y Belmez, El Peñón

En mi afán de elaborar una ruta geológica o geosendero en mi pueblo (cada vez me gustan más las piedras), he estado por ahí buscando todo lo que se ha realizado en esta materia. Pues he ahí que me encuentro un trabajo conjunto, en esta línea, en el que vienen cooperando 15 grupos de desarrollo rural, con Sierra de Cádiz a la cabeza. Se trata de la elaboración de un conjunto de itinerarios geológicos, con carácter piloto, en total seis.

Ya he conseguido los de una de las comarcas, Alto Guadiato (Córdoba). Estos son los créditos:

Edita: GDR Valle del Alto Guadiato.
Coordinación: Francisca Vicente Martínez (una vieja amiga mía).
Textos: Minerva Cruz de Tena, Antonio J. Domínguez, Yolanda Cano, Nuria Heras, Ricardo Villarreal.
Fotografías: archivo GDR.
Colabora: Escuela Universitaria Politécnica de Belmez. Instituto Geológico Minero de España (Peñarroya-Pueblonuevo).

Os dejo el primer hito de la primera de las rutas:

“Esta ruta consiste en visitar y dar a conocer a los visitantes los recursos geológicos de la zona. A través de ella podrán observar desde la diversidad de paisajes, flora y fauna, hasta la geología, mineralogía, fósiles de la comarca y patrimonio minero. Con este paseo descubrirán una nueva forma de ocio en el que combinaran diversión y cultura, disfrutando de la riqueza que nos guardan pueblos como Belmez y sus aldeas, Peñarroya-Pueblonuevo, Fuente Obejuna y sus aldeas, Valsequillo, Los Blazquez y la Granjuela.

La ruta Geodiversidad de Peñarroya-Pueblonuevo y Belmez está formada por El Peñón, La Mina Aurora, Sierra Palacios, El arroyo del Fresnedoso, El castillo de Belmez y Cámaras Altas.

Situación y acceso: situado al noroeste de la localidad de Peñarroya-Pueblonuevo, junto a la carretera nacional 432, Córdoba - Badajoz, a unos 75 km. aproximadamente de la capital de provincia. Este elemento se encuentra señalizado y es visitable en su mayoría, salvo en la cueva “Abrigo de la Virgen”, que hay que pedir permiso en el Excmo. Ayto. de Pya-Pvo. El acceso se realiza por el camino que parte desde “La Poza” hasta la cima de “El Peñón”, pasando por “Peñas del Atajo”. Se puede acceder en todoterreno o a pie, esta última opción es la más saludable para los amantes del senderismo o para aquellos que deseen admirar la belleza del paisaje. Coordenadas geográficas: Latitud: 38º 19´ 12,88´´ N. Longitud: 5º 17´ 18,48´´ W.

Descripción: El Peñón es un cerro testigo o “inselberg”. Afloramiento rocoso interesante desde el punto de vista geológico con sus materiales cuarcíticos agrietados de color del óxido férrico. Desde la cumbre hay una vista panorámica que permite contemplar todo el Valle Alto del Guadiato, “Peñas del Atajo”; en la cima se encuentran las cuevas “Abrigo de la Virgen” y “Cueva de la Botella”.

Por la cara norte, siguiendo el sendero que bordea el enorme Peñón nos adentramos en la cara más umbría, fresca y húmeda, apreciando una flora muy rica y diversa encontrándose arbustos como el majuelo y la retama, e incluso ciruelos e higueras silvestres.

Tras unos metros de paseo nos situamos delante de la “Cueva de la Botella”, denominada así por la forma de la entrada, que ofrece ciertas dificultades para entrar en ella y donde se pueden apreciar restos de pequeñas estalactitas o estalagmitas.

Continuando por la senda se observa como asoman medio escondidas unas rejas metálicas entre las rocas, son las que protegen y guardan la entrada de la que se considera la joya del Peñón: el “Abrigo de la Virgen”.

Desde la cumbre se obtiene una vista panorámica del Valle Alto del Guadiato con la Sierra de los Santos que lo enmarca por un lateral; debajo de esta formación rocosa se extiende el alargado casco urbano de la ciudad de Peñarroya-Pueblonuevo, cerca el embalse de Sierra Boyera y a la derecha los restos provocados por las explotaciones mineras.

Curiosidades: Pinturas rupestres esquemáticas en la cueva “Abrigo de la Virgen”.

“La Meseta del Peñón”, zona oeste del mismo en donde se sitúan restos de un antiguo poblado calcolítico, interesante yacimiento arqueológico sobre terrazas a distintos niveles. Se aprecian unos ruinosos muros concéntricos de piedra donde se han encontrado diversos útiles en cuarzo y silex, así como restos de cerámica.

Flora y fauna: Manchas de bosque de encinas, alcornoques, y quejigos. Matorral de coscojas, lentisco, acebuches; y sotobosque de mirto y madreselva.

En lo alto se encuentra un nido de ametralladoras de la guerra civil, una gran cruz por los caídos del bando nacional colocada en los años 50 y el correspondiente vértice geodésico de la triangulación hecha a efectos cartográficos.”


jueves, 13 de mayo de 2010

Un buen rato

Siempre he sido de celebrar y compartir cuando superaba los escalones que me iba poniendo el camino. Con la llegada a buen puerto, me echo un vaso de vino y celebro en soledad los muchos tropiezos. Puede llegar a parecer que casi no me alegro de haber alcanzado la meta.

Pero he ahí que llega un buen amigo y te dice que le llenes. Pues nada, le llenas y a preparar la siguiente. Gracias Doe.

Baños en Diario Sur de Málaga

Aunque con algunos errores y omisiones y bastantes ausencias, siempre es de agradecer que se nos atienda en diarios de la tirada y distribución estratégica que éste tiene; y más aún en un "cuaderno de viajes", edición que tiene un destinatario bien directo. Por cierto, que nadie piense que es casualidad o azar, es fruto de un trabajo diario, constante, tenaz, ... de "hormiguita vamos", que se viene ejerciendo desde nuestra Oficina de Turismo y "periferia".

viernes, 7 de mayo de 2010

Dibujos del Sendero del Bronce

Ya vamos teniendo los primeros bocetos de los dibujos que acompañarán los textos de las mesas del interpretación del "Sendero del Bronce". Creo que van quedando muy bien. Pertenecen a un dibujante almeriense, Juan Manuel Beltrán.
Tambien se están poniento las primeras balizas de piedra que complementarán a las de madera ya existentes. Espero que esté todo en breve y en otoño podamos disfrutar del sendero y de la nueva intepretación que lo complementa.

miércoles, 5 de mayo de 2010

Torreón Poblaciones Dávalos

O quizá, ¿de "los Corvera", de "los Carvajales?

El edificio en cuestión, avanza dominando la Plazuela del Rosario y ofreciendo fachada a tres calles: la propia plazuela, donde se levanta la principal, Trinidad y San Mateo, antigua de la Iglesia. Junto con la Casa Consistorial, forman dúo como uno de los principales exponentes de la arquitectura civil de la localidad.

Se trata de una casona robusta, a modo de torre, achaparrada, totalmente edificada con aparejo regular de arenisca (procedente de las canteras locales) y gran tamaño, y láminas o lajas de pizarra local, presentes a modo de calzo, que resta rigidez al edificio ante cualquier movimiento de la cimentación. Como veremos, más que torreón nos encontramos con lo que parece ser la muestra testimonial de un quiebre de muralla mudado a casa torreón.

Su fachada principal, como decíamos abierta a la Plazuela del Rosario, oteando el principal camino que arribaba a la aldea de Baños (Camino Real), está estructurada en tres plantas. De abajo a arriba y situado en el centro del edificio, nos muestra un eje formado por dos vanos: un ventanuco que se sitúa en el último cuerpo y un sobrio balcón volado sobre tres ménsulas o canes que centra la planta segunda. En la planta baja se abren dos nuevos vanos, a la derecha del eje se asoma un sencillo y amplio ventanal, mientras que a su izquierda se sitúa la puerta principal, totalmente marcada por la moldura pétrea que forman jambas y dintel, que ligeramente avanzan sobre la línea de fachada. El dintel que la remata en altura, ya de época tardía, muestra en su parte central una cruz labrada que viene acompañada en ambos laterales por elemento floral.

En altura está rematada por una terraza que se alza sobre cornisa. La terraza cierra mediante una baranda corrida o balconada, también construida con arenisca local, que, a intervalos, presenta unas pequeñas ranuras que ayudan al drenaje de aguas de la cubierta que tiene como principales protagonistas unas expresivas gárgolas de cabezas antropomorfas o mascarones. Finalmente, la baranda remata en dos pináculos laterales troncopiramidales y uno central que asemeja un jarrón. Cornisa, pináculos y mascarones están ausentes en las fachadas laterales.

Mientras que la fachada a calle Iglesia está camuflada por una vivienda de época posterior, pero con una fuerte impronta popular muy condicionada en sus formas por el giro del eje viario, la de calle Trinidad se eleva sobre cuatro plantas. La fachada gira ahora sobre otro eje vertical formado por vanos desplazado hacia la derecha del edificio. El eje está compuesto por tres vanos adintelados desiguales, de abajo a arriba: puerta de sótano, ventanuco y balcón volado con elementos de buena forja. La última planta recibe la luz a través de una ventana que se acerca más a la escuadra del edificio, situándose en el mismo eje un mínimo ventanuco que permite la ventilación del sótano. La distribución lateral del eje de vanos y la ventana pequeña desplazada hacia la esquina denotan la identidad del edificio actual como parte de una muralla que quiebra en esta zona, más que como torreón, exento o no. Así, el ventanuco lateral favorece la visión de la escuadra, mientras el eje se integra en una muralla que tenía continuidad.

D. Juan Muñoz-Cobo, que fuera hasta su muerte cronista de la localidad, sitúa cronológicamente la edificación en el siglo XVII. Subraya que aquí nació el obispo electo de Buenos Aires y abad mayor de la colegiata de Olivares (Sevilla) don Bernardo Antonio Poblaciones-Dávalos y Galindo, siendo sus padres Don Bernardo Poblaciones y dola Elvira Galindo y Soriano, naturales de la Villa.

Aunque entendemos que el “torreón” debe gran parte de su apariencia actual a las modificaciones realizadas durante ese siglo XVII y el posterior (modificación de vanos), hay una serie de incógnitas que emanan de él y a las que no da respuesta esa cronología. Por otra parte, los últimos estudios urbanos realizados sacan a la luz una serie de elementos muy interesantes que directamente están relacionados con este inmueble. Veamos.

Es difícil entender que este torreón fuera edificado en la primera parte del siglo XVII o los últimos años del siglo anterior, siendo el núcleo urbano de Baños aldea bajo la jurisdicción del Concejo de Baeza, pues su levantamiento hubiera supuesto erigir un símbolo de poder, una afrenta a las competencias que la ciudad tenía por derecho. Con posterioridad, la nueva villa era regentada por un reducido núcleo de pecheros que debía su riqueza a una próspera actividad agrícola cuya mejor expresión física no era ya la construcción de una casa-fuerte, tipo torreón.

Entendemos que hay una serie de elementos, propios y ajenos al torreón, que certifican un origen anterior, posiblemente en la segunda mitad del siglo XV (no el edificio como tal) o ya en los primeros años del XVI:

1.- Los vanos inferiores, tanto la puerta del sótano como la puerta y ventana de la fachada a Plazuela del Rosario denotan que hubo una clara alteración de los muros originales para su creación.

2.- Puede apreciarse que los vanos que forman los ejes lineales que estructuran las dos fachadas vistas, han sido alterados, dando mayor tamaño a un ventanuco original, más pequeño, y que están organizadas a modo de línea de saeteras o pequeños ventanucos de control (más en la línea del que aparece desplazado hacia la escuadra en la fachada de calle Trinidad).

3.- Por otra parte, la edificación no está situada al azar, nada más lejos. Se encuentra en un otero, en un altozano que domina el territorio, en el punto de encuentro del Camino Viejo de Toledo con el núcleo urbano, en la “puerta” de entrada al conjunto bajomedieval dando paso libre al corazón de la vida social de la aldea: la Plaza Mayor.

En los últimos años, se han venido realizando distintos estudios de la estructura urbana del conjunto histórico que han permitido localizar algunos elementos de interés que se encontraban enmascarados entre una trama compleja, muy adulterada, pero en la que la huella monumental del pasado ha quedado bien reflejada. Así, en este sentido, pasamos a mencionar varios elementos de interés que pueden tener relación directa con el origen del “torreón”:

1.- Entre las actuales calles Las Eras, Huérfanos y Conquista se suceden una serie de grandes escalones o aterrazamientos del terreno, a modo de escarpas, que llegan a alcanzar hasta los cincos metros de altura. Aunque en las últimas décadas se han venido ocultando bajo nuevas edificaciones, aún tenemos algún testigo en el tramo medio de la calle Eras, apreciable desde Huérfanos. Se trata de grandes muros de piedra, de aparejo más o menos regular, apretados contra el corte realizado sobre la roca natural (en este tramo margas y arcillas) que corren paralelos a las curvas de nivel.

2.- Ascendiendo la calle Trinidad desde Eras, nos acompaña por nuestro flanco izquierdo un curioso edificio, se trata de la casona o palacete de los Guzmanes (la apelación, aportada por Muñoz-Cobo, tiene como causa que su propietario a finales del siglo XIX, el notario del momento, se apellidaba Guzmán). Cuando la lógica estructural recomienda una edificación que se sitúe rompiendo la curva de nivel (como ocurre en la actual avenida de Linares o en la propia calle Trinidad, en la acera contraria a Guzmanes), el edificio eleva su muro frontal siguiendo la pendiente de la calle, a modo de gran murallón continuo que arrancara en las escarpas de calle Las Eras y fuera a encontrarse con nuestro “torreón”.

En la reciente rehabilitación del edificio y adecuación como hospedería rural, se ha localizado la presencia de un posible cuerpo de guardia elevado sobre una puerta que cierra en arco de medio punto, a pie de calle, que daba paso a los actuales sótanos del edificio.

3.- En la Plaza Mayor, en la esquina noroeste, quebrando a la calle Bailén, volvemos a encontrar otro curioso edificio. Se trata de otra casona que se sitúa sobre un solar perfectamente rectangular y totalmente nivelado, sin embargo su planta se complica de tal manera que llega a presentar una cubierta a cinco aguas, como si se elevara utilizando una estructura anterior a modo de muralla corrida que quebrara en ese lugar.

4.- Prácticamente a su lado, la puerta de los patios de la “casa de las viudas”, cuya fachada principal viene a ofrecerse a la Plaza Mayor, se muestra como heredera de otra estructura inmueble anterior de carácter también complejo. Parece tratarse de un portillo.

En todos los casos estos elementos parecen testigos de una estructura inmueble anterior en la que se subraya un fuerte carácter defensivo ¿o fiscal?. Si analizamos la trama urbana a vista de pájaro, podemos observar con facilidad como cada uno de los elementos referidos forma parte de un todo que rodea la aldea bajomedieval a modo de un cerco o muralla defensiva y/o fiscal que va a encontrarse con el castillo.

En este estado de la cuestión es interesante valorar el momento en que pudo originarse este “cerco” y el papel que nuestro “torreón” desempeña, tanto individualmente como en el conjunto. En este sentido, entendemos que el cerco (aunque no la muralla/torreón que hoy apreciamos) pudo tener su origen en el marco bélico que se desarrolló durante la segunda mitad del siglo XV y que tuvo como protagonista la pugna por el cetro real de Castilla. El desenlace final permitió la subida al trono de Isabel de Trastámara. Posteriormente, los años de paz permitieron que el cerco se elevara como hoy lo conocemos y que el torreón se posicionara como casa-fuerte que controlaría el paso al corazón de la aldea (Plaza Mayor), a modo de inmueble para el cobro del portazgo/roda (documento de 1492 y firmado por los Reyes Católicos en el campamento de Santa Fe autoriza que se cobre la "roda" en el "puerto de Baños"). Por otra parte, analizando la situación del Pilar de San Mateo y la antigua configuración de la calle Iglesia y plaza, no sería extraña que también fuera el lugar de fiscalización del montazgo, impuesto que se debía pagar para tener derecho a los pastos del término privativo.

Con el tiempo, acabaría engullido por la nueva y creciente villa de los siglos XVII y XVIII que adultero, aunque no en exceso, la extrema sencillez de sus exteriores y recalificó su funcionalidad a casona de labor.

En este marco temporal, posiblemente los Corvera, larga y noble familia baezana, alcaides del castillo durante un tramo importante de la segunda mitad del siglo XV; y con seguridad los Carvajales, familia principal de Baeza que "heredaría" la alcaidía de la fortaleza con el tránsito de siglo, debieron desempeñar un importante papel en el desarrollo monumental y urbano de la aldea de Baños; y, como no, en la génesis de esta casa torreón o casa fuerte.