martes, 18 de mayo de 2010

¿Sierra Morena?

Hace poco tiempo, por motivos de amistad, estuve indagando en la historia del Balneario de San José, en la Aliseda, sino me equivoco en término de Santa Elena y no de La Carolina como certifican algunos documentos (aunque para el caso me da igual). Se trataba de encontrar material para documentar el GR-48 o de Sierra Morena que está señalizando ADIT Sierra Morena y que en nuestro territorio tiene como interlocutor a PRODECAN; un ambicioso proyecto que va a permitir que se desarrolle la práctica senderista a través de un eje viario que comunica la frontera de Portugal con Aldeaquemada a través de todo el macizo mariánico. Un proyecto excelente.

En ese proceso di con el estudio al que pertenecen las dos hojas que adjunto como imágenes: la portada del estudio y una página, la final, que muestra precios, distribución del agua envasada y formas de llegar al lugar del venero. La verdad que muy interesante.

Pues hoy, repasando el estudio, he sido consciente de la fragmentación que ha venido sufriendo nuestra comarca, Sierra Morena, y como sus habitantes hemos ido perdiendo conciencia de todos aquellos elementos patrimoniales con los que nuestra comarca y sus propios pobladores se identificaban; aquéllos que gusto en denominar “paisajes dormidos”. Entre ellos, evidentemente, este balneario y el lugar de recreo de la Aliseda.

La política interesada, “la buena gestión de los recursos del territorio”, la fragmentación administrativa de ese mismo territorio, los intereses económicos, una educación tan alejada de la historia cotidiana, la que tenemos más cercana, la que de aplicarla nos haría ver que la historia es ciencia útil y no entretenimiento de eruditos caducos,…, y nuestra propia desidia, han ido mermando los lazos que nos unían como territorio identificable e identificado por sus habitantes. De manera paralela, estos paisajes culturales comunes han ido cayendo en el olvido.

Cástulo, el Cerro del Plomo, Salas Galiarda o Palazuelos; el cable aéreo de El Centenillo, la Cruz, Pozo Mirador, la Fundición de la Tortilla o Matalascabras; el Piélago, el Camino de Anibal, Venta Nueva, el santuario de la Virgen de la Encina y la ermita de Jesús del Camino o el Puerto del Rey; los castillos de Baños, las Navas o Ferral; las batallas, que nos dejamos perder; la Cimbarra, Selladores o Burguillos; la estación de Santa Elena, las muchas de Linares o el Trenillo; los tejares de Bailén, pero también los de Guarromán y Linares; pósitos de labradores, palacios del intendente y la racionalidad urbanística;… han dejado de formar parte de una comunidad, Sierra Morena, donde tuvieron su génesis y sentido, para arrinconarse en un polvoriento catálogo de bienes locales. No tenemos siquiera una imagen común para “ir a FITUR” y apaciguar nuestro ego y el de nuestros políticos (entre los que me encuentro).

No se si se puede hacer mucho para variar este rumbo desatinado, pero, como testimonio, quería hoy dejar estas dos páginas del estudio del balneario de San José como compromiso que me fuera obligando a ir colgando en este mundo virtual algunas notas sobre los “paisajes dormidos” de mi comarca. Siempre me he sentido serrano, lo siento por la comarca norte, los Parques Naturales fragmentados, el distrito Minero de Linares - La Carolina, las Nuevas Poblaciones o la ZAE de la Nacional IV, pero yo sigo creyendo en Sierra Morena.



Foto: Juan Manuel Ortiz

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