miércoles, 5 de mayo de 2010

Torreón Poblaciones Dávalos

O quizá, ¿de "los Corvera", de "los Carvajales?

El edificio en cuestión, avanza dominando la Plazuela del Rosario y ofreciendo fachada a tres calles: la propia plazuela, donde se levanta la principal, Trinidad y San Mateo, antigua de la Iglesia. Junto con la Casa Consistorial, forman dúo como uno de los principales exponentes de la arquitectura civil de la localidad.

Se trata de una casona robusta, a modo de torre, achaparrada, totalmente edificada con aparejo regular de arenisca (procedente de las canteras locales) y gran tamaño, y láminas o lajas de pizarra local, presentes a modo de calzo, que resta rigidez al edificio ante cualquier movimiento de la cimentación. Como veremos, más que torreón nos encontramos con lo que parece ser la muestra testimonial de un quiebre de muralla mudado a casa torreón.

Su fachada principal, como decíamos abierta a la Plazuela del Rosario, oteando el principal camino que arribaba a la aldea de Baños (Camino Real), está estructurada en tres plantas. De abajo a arriba y situado en el centro del edificio, nos muestra un eje formado por dos vanos: un ventanuco que se sitúa en el último cuerpo y un sobrio balcón volado sobre tres ménsulas o canes que centra la planta segunda. En la planta baja se abren dos nuevos vanos, a la derecha del eje se asoma un sencillo y amplio ventanal, mientras que a su izquierda se sitúa la puerta principal, totalmente marcada por la moldura pétrea que forman jambas y dintel, que ligeramente avanzan sobre la línea de fachada. El dintel que la remata en altura, ya de época tardía, muestra en su parte central una cruz labrada que viene acompañada en ambos laterales por elemento floral.

En altura está rematada por una terraza que se alza sobre cornisa. La terraza cierra mediante una baranda corrida o balconada, también construida con arenisca local, que, a intervalos, presenta unas pequeñas ranuras que ayudan al drenaje de aguas de la cubierta que tiene como principales protagonistas unas expresivas gárgolas de cabezas antropomorfas o mascarones. Finalmente, la baranda remata en dos pináculos laterales troncopiramidales y uno central que asemeja un jarrón. Cornisa, pináculos y mascarones están ausentes en las fachadas laterales.

Mientras que la fachada a calle Iglesia está camuflada por una vivienda de época posterior, pero con una fuerte impronta popular muy condicionada en sus formas por el giro del eje viario, la de calle Trinidad se eleva sobre cuatro plantas. La fachada gira ahora sobre otro eje vertical formado por vanos desplazado hacia la derecha del edificio. El eje está compuesto por tres vanos adintelados desiguales, de abajo a arriba: puerta de sótano, ventanuco y balcón volado con elementos de buena forja. La última planta recibe la luz a través de una ventana que se acerca más a la escuadra del edificio, situándose en el mismo eje un mínimo ventanuco que permite la ventilación del sótano. La distribución lateral del eje de vanos y la ventana pequeña desplazada hacia la esquina denotan la identidad del edificio actual como parte de una muralla que quiebra en esta zona, más que como torreón, exento o no. Así, el ventanuco lateral favorece la visión de la escuadra, mientras el eje se integra en una muralla que tenía continuidad.

D. Juan Muñoz-Cobo, que fuera hasta su muerte cronista de la localidad, sitúa cronológicamente la edificación en el siglo XVII. Subraya que aquí nació el obispo electo de Buenos Aires y abad mayor de la colegiata de Olivares (Sevilla) don Bernardo Antonio Poblaciones-Dávalos y Galindo, siendo sus padres Don Bernardo Poblaciones y dola Elvira Galindo y Soriano, naturales de la Villa.

Aunque entendemos que el “torreón” debe gran parte de su apariencia actual a las modificaciones realizadas durante ese siglo XVII y el posterior (modificación de vanos), hay una serie de incógnitas que emanan de él y a las que no da respuesta esa cronología. Por otra parte, los últimos estudios urbanos realizados sacan a la luz una serie de elementos muy interesantes que directamente están relacionados con este inmueble. Veamos.

Es difícil entender que este torreón fuera edificado en la primera parte del siglo XVII o los últimos años del siglo anterior, siendo el núcleo urbano de Baños aldea bajo la jurisdicción del Concejo de Baeza, pues su levantamiento hubiera supuesto erigir un símbolo de poder, una afrenta a las competencias que la ciudad tenía por derecho. Con posterioridad, la nueva villa era regentada por un reducido núcleo de pecheros que debía su riqueza a una próspera actividad agrícola cuya mejor expresión física no era ya la construcción de una casa-fuerte, tipo torreón.

Entendemos que hay una serie de elementos, propios y ajenos al torreón, que certifican un origen anterior, posiblemente en la segunda mitad del siglo XV (no el edificio como tal) o ya en los primeros años del XVI:

1.- Los vanos inferiores, tanto la puerta del sótano como la puerta y ventana de la fachada a Plazuela del Rosario denotan que hubo una clara alteración de los muros originales para su creación.

2.- Puede apreciarse que los vanos que forman los ejes lineales que estructuran las dos fachadas vistas, han sido alterados, dando mayor tamaño a un ventanuco original, más pequeño, y que están organizadas a modo de línea de saeteras o pequeños ventanucos de control (más en la línea del que aparece desplazado hacia la escuadra en la fachada de calle Trinidad).

3.- Por otra parte, la edificación no está situada al azar, nada más lejos. Se encuentra en un otero, en un altozano que domina el territorio, en el punto de encuentro del Camino Viejo de Toledo con el núcleo urbano, en la “puerta” de entrada al conjunto bajomedieval dando paso libre al corazón de la vida social de la aldea: la Plaza Mayor.

En los últimos años, se han venido realizando distintos estudios de la estructura urbana del conjunto histórico que han permitido localizar algunos elementos de interés que se encontraban enmascarados entre una trama compleja, muy adulterada, pero en la que la huella monumental del pasado ha quedado bien reflejada. Así, en este sentido, pasamos a mencionar varios elementos de interés que pueden tener relación directa con el origen del “torreón”:

1.- Entre las actuales calles Las Eras, Huérfanos y Conquista se suceden una serie de grandes escalones o aterrazamientos del terreno, a modo de escarpas, que llegan a alcanzar hasta los cincos metros de altura. Aunque en las últimas décadas se han venido ocultando bajo nuevas edificaciones, aún tenemos algún testigo en el tramo medio de la calle Eras, apreciable desde Huérfanos. Se trata de grandes muros de piedra, de aparejo más o menos regular, apretados contra el corte realizado sobre la roca natural (en este tramo margas y arcillas) que corren paralelos a las curvas de nivel.

2.- Ascendiendo la calle Trinidad desde Eras, nos acompaña por nuestro flanco izquierdo un curioso edificio, se trata de la casona o palacete de los Guzmanes (la apelación, aportada por Muñoz-Cobo, tiene como causa que su propietario a finales del siglo XIX, el notario del momento, se apellidaba Guzmán). Cuando la lógica estructural recomienda una edificación que se sitúe rompiendo la curva de nivel (como ocurre en la actual avenida de Linares o en la propia calle Trinidad, en la acera contraria a Guzmanes), el edificio eleva su muro frontal siguiendo la pendiente de la calle, a modo de gran murallón continuo que arrancara en las escarpas de calle Las Eras y fuera a encontrarse con nuestro “torreón”.

En la reciente rehabilitación del edificio y adecuación como hospedería rural, se ha localizado la presencia de un posible cuerpo de guardia elevado sobre una puerta que cierra en arco de medio punto, a pie de calle, que daba paso a los actuales sótanos del edificio.

3.- En la Plaza Mayor, en la esquina noroeste, quebrando a la calle Bailén, volvemos a encontrar otro curioso edificio. Se trata de otra casona que se sitúa sobre un solar perfectamente rectangular y totalmente nivelado, sin embargo su planta se complica de tal manera que llega a presentar una cubierta a cinco aguas, como si se elevara utilizando una estructura anterior a modo de muralla corrida que quebrara en ese lugar.

4.- Prácticamente a su lado, la puerta de los patios de la “casa de las viudas”, cuya fachada principal viene a ofrecerse a la Plaza Mayor, se muestra como heredera de otra estructura inmueble anterior de carácter también complejo. Parece tratarse de un portillo.

En todos los casos estos elementos parecen testigos de una estructura inmueble anterior en la que se subraya un fuerte carácter defensivo ¿o fiscal?. Si analizamos la trama urbana a vista de pájaro, podemos observar con facilidad como cada uno de los elementos referidos forma parte de un todo que rodea la aldea bajomedieval a modo de un cerco o muralla defensiva y/o fiscal que va a encontrarse con el castillo.

En este estado de la cuestión es interesante valorar el momento en que pudo originarse este “cerco” y el papel que nuestro “torreón” desempeña, tanto individualmente como en el conjunto. En este sentido, entendemos que el cerco (aunque no la muralla/torreón que hoy apreciamos) pudo tener su origen en el marco bélico que se desarrolló durante la segunda mitad del siglo XV y que tuvo como protagonista la pugna por el cetro real de Castilla. El desenlace final permitió la subida al trono de Isabel de Trastámara. Posteriormente, los años de paz permitieron que el cerco se elevara como hoy lo conocemos y que el torreón se posicionara como casa-fuerte que controlaría el paso al corazón de la aldea (Plaza Mayor), a modo de inmueble para el cobro del portazgo/roda (documento de 1492 y firmado por los Reyes Católicos en el campamento de Santa Fe autoriza que se cobre la "roda" en el "puerto de Baños"). Por otra parte, analizando la situación del Pilar de San Mateo y la antigua configuración de la calle Iglesia y plaza, no sería extraña que también fuera el lugar de fiscalización del montazgo, impuesto que se debía pagar para tener derecho a los pastos del término privativo.

Con el tiempo, acabaría engullido por la nueva y creciente villa de los siglos XVII y XVIII que adultero, aunque no en exceso, la extrema sencillez de sus exteriores y recalificó su funcionalidad a casona de labor.

En este marco temporal, posiblemente los Corvera, larga y noble familia baezana, alcaides del castillo durante un tramo importante de la segunda mitad del siglo XV; y con seguridad los Carvajales, familia principal de Baeza que "heredaría" la alcaidía de la fortaleza con el tránsito de siglo, debieron desempeñar un importante papel en el desarrollo monumental y urbano de la aldea de Baños; y, como no, en la génesis de esta casa torreón o casa fuerte.



3 comentarios:

  1. sabes? ramon de corvera era aragones y fue alguacil mayor de baeza en 1442. ¿será esta familia la del torreón?

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  2. Con seguridad; ..."el alcayde de la villa y castillo de Vaños, ..." durante la década de los setenta e inicios de los ochenta es Diego de Corvera; en varias epístolas que tienen como remitentes a los Reyes Católicos y como destinarario al mencionado Diego, aparecen otros personajes directamente relacionados con Diego y llamados Ramón de Corvera: Ramón Corvera el Moço, Ramón Corvera el esforçado, entre otros Corvera; no aparece el nombre del padre, aunque se subraya su existencia. Con seguridad estos Corvera son descendientes de aquél que fuera alguacil de Baeza en 1442, como tú bien dices.

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  3. Buena descripción del torreón.
    Esperamos que se vuelva a construir era una de las muchas casas señoriales de las que tiene Baños, me consta que de derribó piedra a piedra enumeradas.
    Saludos.
    Por cierto no vendría mal un cronista oficial en Baños.

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