domingo, 21 de julio de 2019

About water and its hydraulic artifices in the highlands environment: the case of Baños de la Encina, Jaén

En inglés:

Unlike it could seem, the name of this village, located in the southern part of Sierra Morena, does not have its origin because of a balnea (Roman bath) or a alhama (Arab bath), neither on the water abundance of the place. According to last studies the name of Baños de la Encina may derive of the phonetic transcription that the first Castilians made from the sound “banya”, name that Muslims gave to the castle of Baños de la Encina (hins banya), origin of the actual village. With the information that we have today, in the classical Arab its translation is “fortress with deep historical roots”, “ancient”, “with a lot of history” (we can not forget about the archaeological wealth of this piece of land). As Castilians listened the sound “banya” for almost a century (the time that Sierra Morena was the border between Castilla and Al-Ándalus) they began to pronounce the sound in a wrong way. By the time, the name would develop in this way: banya>bañia>baños; the same occurred with the demonym: bani-oscos>bañuscos.


Perhaps because of that deficiency of water and the great geomorphological diversity by the presence of the Falla de Baños, people in Baños de la Encina have created a huge number of ways to get and keep water for domestic, agricultural or industrial uses. This method to intervene in the territory looks like it would be Castilian, but in fact it has deep historical roots. It is important to know about the existence of hydraulic equipments with a great importance, like the giant cistern of Peñalosa (Bronze Age), that pick the rain and the waters that flow down the streets; the small “balnea” near the Roman small town of Santuario de la Virgen de la Encina, which water comes from the spring of Barranco del Pilar; two reservoirs made with mortar or “opus caementicium”, the Los Perales de Purita and the Polígono, today the first reservoir is the support of another more modern and humble used for watering, the second is the foundation of a small house of a mine made in the first part of the XX century; the double tank Almohad of the castle and the drainage catches of the Alcubilla, built with “opus signinum” with high strength and quality.

Is in the XVI and XVII century when the most part of the hydraulic artifices located in the surroundings of the village will be built, a rustic area called for most of the people as Los Ruedos. We can classify the hydraulic wells in five sorts by the use the water had: territorial management, domestic (drinking, cleaning, cooking, make bread, etc), traffic, agrarian and industrial. Taking part in this we can find places like: “callejas de agua” (Arroyo, Cuidado, Barranco) that used to empty out the streets without damaging them, the stone pavement trenches of the Campiñuela that used to drain the places of Los Charcones and Cantalasrranas and gave those places good shore for horticultural use; monumental wells like Pozo Nuevo and Pozo de la Vega, beside Camino Real (Royal Road) and supplied of water herds and flock of sheeps, the ingenious cisterns nd fountains located in the drop of Valdeloshuertos (Cayetana, Socavón, etc) that gave potable water for the residents: from little reservoirs, made in brooks like Rumblarejo to move waters to the old olive presses, to the water conduits and flour mills in the Rumblar river, they made easier the mill with a complex agricultural system to take advantage of the highland shores (roza de cama)...; to conclude emphasise that in the small area of historical set of the village, smaller than five hectares, we can find more than a hundred wells for domestic uses, the most part of them with almost monumental nature.

So many patrimonial elements does not only give information about the technical solutions used in different economic-cultural spheres and times in history, they also help us to understand more
complex processes , that in a local level, had given form to the history of this dry land. Water in an environment without karstic or nival regulation to control the changing seasonal conditions is usually quite appreciated by farmers and ranchers. It also show us the scarce and required that water is in a critical environment like this, that forces us to use water in a rational way if we want to have a sustainable behaviour. By the way, judgments against the ones that are used in olive trees cultivation.

viernes, 12 de julio de 2019

Sobre aguas y sus ingenios

Contrariamente a lo que pueda parecer, el nombre de este municipio, enclavado en las estribaciones meridionales del macizo de Sierra Morena, no tiene su origen en la presencia de algún balnea o alhama distinguido, tampoco en la abundancia hídrica de su entorno. Efectivamente, así es. Según las últimas investigaciones el apelativo podría derivar de la transcripción fonética que los primeros castellanos realizaron del sonido banya, a la sazón denominación que parece que los agarenos daban al castillo (hins banya) que se eleva en el Cerro del Cueto y que fue germen histórico del núcleo urbano actual. Con la información de la que hoy se dispone, en árabe clásico vendría a traducirse como “fortaleza con profundas raíces históricas”, “antigua”, “con mucha historia” (no debe olvidarse la riqueza arqueológica de sus cimientos). A fuerza de escucharlo durante casi un siglo, el periodo que el macizo mariano contó con el estatus de frontera, y erróneamente pronunciado por las hordas “reconquistadoras”, evolucionaría de la siguiente manera: banya>bañia>baños; de igual forma que lo haría su gentilicio bani-oscos>bañuscos.

Pese a ello, o quizá por ese mismo déficit hídrico, y también por la concentración en un espacio tan reducido de una gran diversidad geomorfológica, pues no en vano el pueblo se levanta sobre uno de los escalones de la denominada Falla de Baños, la población ha modelado una infinidad de maneras e ingenios para obtener y almacenar agua para los diferentes usos cotidianos, ya sean estos domésticos, agrícolas o industriales. Esta manera de intervenir en el territorio, que sin ahondar en la investigación de campo podría parecer propia de la ocupación castellana, contrariamente tiene una profunda raíz histórica. En este sentido, es necesario subrayar la presencia de una serie de equipamientos hidráulicos de gran interés, como la gigantesca cisterna pétrea de Peñalosa (Edad del Bronce), que recoge las aguas de lluvia y escorrentía que fluyen por el callejero del poblado; la pequeña balnea de la cercana villa romana del Santuario de la Virgen de la Encina, cuyas aguas provienen de la vecina Fuente del Barranco del Pilar y que fue embrión del propio santuario; dos albercas elaboradas con mortero u opus caementicium, la de Los Perales de Purita y la del Polígono, la primera es hoy soporte de una más moderna y modesta utilizada para riego, mientras la segunda es cimiento de una casilla de mina de la primer mitad del siglo XX; o el doble aljibe almohade del castillo y los caces de drenaje de la Alcubilla, cuya fábrica realizada con opus signinum muestra una gran dureza y calidad.

Aun así, será durante los siglos XVI al XVIII cuando se edificarán la mayor parte de los ingenios hidráulicos que hoy dan forma a la interesante red etnológica que atesora el entorno más inmediato del municipio, un área rústica conocida popularmente como Los Ruedos. Grosso modo, podemos clasificar los bienes hidráulicos en cinco tipologías según el uso para el que se destinó el agua: ordenación territorial, doméstico, ya sea para beber u otros usos (aseo, elaboración de pan, cocer alimentos, etc.), tránsito viario/comercial y ganadero, agrario e industrial. Formando parte de este amplio abanico de recursos, podemos enumerar desde las “callejas de agua” (Arroyo, Cuidado, Barranco), que evacuaban del callejero y sin daños las aguas de lluvia, a veces torrenciales, a las zanjas empedradas de la Campiñuela, que drenaron los parajes pantanosos de Los Charcones y Cantalasrranas y proporcionaron una cuña de tierra fértil para uso hortícola; desde los pozos monumentales, como Nuevo y de la Vega, que salpicaron el Camino Real y abastecieron de agua a recuas y rebaños, hasta las ingeniosas alcubillas y fuentes del barranco de Valdeloshuertos (Cayetana, Socavón, etc.), que proveyeron de agua potable a la población; desde los pantanillos, habilitados en arroyos como el Rumblarejo para conducir de agua a las viejas almazaras, hasta los caces y molinos del Rumblar, que facilitaron la molienda de la cosecha de grano obtenida mediante un complejo sistema agrícola de aprovechamiento de los pagos serranos (llamado “roza de cama”)…; en fin, a modo de epílogo de este amplio listado de bienes de carácter etnológico subrayar que, en un espacio muy reducido del conjunto histórico del municipio, un área que no llega a las cinco hectáreas, se contabilizan hoy más de un centenar de pozos para uso doméstico, en la mayoría de los casos de una talla excelente.

Tan vasta enumeración patrimonial no sólo aporta información sobre las diversas soluciones técnicas utilizadas en distintos ámbitos económico-culturales y en diferentes momentos de su historia, también nos ayuda a entender procesos más complejos que, a escala local, han dado forma a la historia cotidiana de un territorio en muchos casos estéril como pocos. El agua, en un territorio sin regulación cárstica o nival que atenúe las fuertes oscilaciones estacionales mediterráneas, ha sido tradicionalmente uno de los recursos más apreciados por agricultores y ganaderos. En este sentido, por tanto, también nos muestra lo escasa y necesaria que es el agua en un entorno ambientalmente crítico como lo es éste, obligándonos a desarrollar un uso racional de ella si nuestro deseo es acorde con criterios de sostenibilidad. Por cierto, criterios muy contrarios al agobiante y férreo monopolio que hoy ejerce el cultivo del olivar.