viernes, 16 de abril de 2010

El juego de los lobos de Baños de la Encina

De pequeño, aunque la verdad es que no he llegado a crecer demasiado, fueron muchas las tardes que dediqué a este juego. Jugábamos sobre todo en el lugar llamado popularmente como “los bancos”. Hace pocas fechas fue rebautizado este lugar, pero debió ser en su día, cuando era terriza, cuando se le debió dar nombre y llamarla como “plaza de los juegos”, pues era entonces escenario de un sinfín de entretenimientos que hacía de este lugar una verdadera algarabía de niños y algunos mayores: trompos y bolas en sus más diversas variantes; pillá tres cuartas más arriba de la pared utilizando la lonja cercana; frontón sobre el lateral izquierdo de la ermita, entre contrafuertes; nabo escondío; urda, churro va, chilindrina, etc., etc.,…, y, como no, distintos juegos de mesa cuyos tableros estaban labrados sobre la fría roca de los bancos que daban apodo a tan digno rincón. Aún queda alguna muestra de estos viejos tableros tallados sobre los sillares que servían de asiento en los bancos, muy pocos, pues es escaso el número de bancos originales que aún se mantienen sobre sus pies.

Allí aprendí las instrucciones de este juego, uno de los que más ha llegado a interesarme: “los lobos”. Hace algunos años, trabajando en la Escuela Taller que tuvo nuestro pueblo a finales de la década de los noventa, llevamos a cabo una recopilación de los juegos tradicionales más interesantes presentes en nuestra villa. Dentro de nuestras posibilidades, intentamos subrayar aquellos juegos que entendíamos más singulares, ya fuera porque sólo se jugaban en nuestro pueblo o en un entorno territorial muy limitado, o porque, jugándose en otros lugares, aquí recibía una denominación única. Fueron varios los juegos con los que esto ocurría, pero nuevamente nos volvió a sorprender el “juego de los lobos”: un tablero extraño y unas reglas y denominación únicas.

Tal fue la excepcionalidad que encontramos en él, que decidimos en el Punto de Información que gestionó el taller de turismo de la Escuela Taller (germen de la Oficina de Turismo actual) siempre tuviera un tablero y que los alumnos jugaran al mismo y explicaran a los turistas sus reglas. En esas, un visitante, de origen catalán, lo apreció mostrando gran interés por el tablero y sus reglas del juego. Hasta tal punto fue su impresión que, para la Navidad siguiente, nos envío un tablero de “los lobos” de cartón con las instrucciones en el revés. Iba acompañado de las fichas correspondientes, también en cartón, y un texto que hablaba de su procedencia bañusca. Lo había editado personalmente para regalarlo por Navidad a los empleados de su empresa.

Por entonces, sin precisar la localidad, tuve información que en el atrio o en la galería porticada de la iglesia de un municipio segoviano aparecía grabado sobre piedra un tablero idéntico al de nuestro juego. No pude obtener más información. Con posterioridad, pude apreciar que una pequeña iglesia románica del Condado burgalés de Treviño, la de San Vicentejo, presentaba en su obra muraria un sillar sobre el que aparecía tallado un tablero muy similar al nuestro.

Durante los dos últimos años, como responsable del área de turismo de nuestro municipio, he intentado de diversas maneras publicitar algo tan de nuestro patrimonio cultural como este juego de los lobos. La última vez tuvo lugar en las instalaciones del Legado Andalusí en el Parque de las Ciencias de Granada. Bueno, pues cual fue mi sorpresa que atendiendo a una delegación argelina me comentan que ellos tienen un juego relativamente similar. En ese momento decido que tengo que retomar el interés por un juego que hasta entonces, más por la denominación que por otra cosa, entendíamos de origen pastoril.

Haciendo un inciso en el discurso, en un periodo intermedio, en ese afán que tengo por mirar y remirar todas y cada una de las piedras que forman las calles y casas de nuestro pueblo, hice un interesante hallazgo que después pasaré a relatar.

Pues puestos en faena, me dedico más intensamente a rastrear la presencia de ese tablero tan singular, cuando cae en mis manos una información interesantísima sobre los trabajos que está realizando un compañero arqueólogo gallego, José Manuel Hidalgo Cuñarro, personaje que llevaba varios años inventariando todo tipo de tableros y juegos que se ponen a su alcance. Gracias a sus aportaciones por fin logré ubicar nuestro juego, o al menos el tablero.

Siguiendo a Hidalgo, nos confirma que, aunque desde hace pocos años y con una difusión pública muy escasa, ya tenía localizada e inventariada una muestra muy importante de piezas lapidarias similares al tablero de nuestro juego de los lobos. El tablero, también llamado de “cinco en raya” o “alquerque de XII” forma parte de un conjunto de juegos más amplio, de manera genérica denominados “alquerques”, donde tendrían cabida el alquerque de III o tres en raya, el alquerque de IX o tres en raya triple o nueve en raya (según la jerga local de Baños), del que deriva el juego francés denominado marelle o mérelle, y el propio alquerque de XII. Su nombre proviene de la voz árabe al qirkat, que derivó al castellano alquerque una vez que el pueblo musulmán se instaló en la Península Ibérica.

Existen indicios de que el Alquerque es originario del Golfo Pérsico, practicado durante milenios en Egipto y Oriente Medio. De esto da prueba que se hayan encontrado tableros tallados sobre los grandes bloques de piedra que forman el techo del templo egipcio de Kurna, construido en 1400 antes de Cristo. Sin embargo hay que subrayar que, al menos, los tableros de alquerque de IX, ya están presentes en los castros prerromanos del Norte de España y en la cultura galorromana. Por otra parte, es una constante en el Oriente Romano; en este sentido cabe destacar su presencia en el ágora romana de Atenas, al norte de la famosa acrópolis griega que domina la ciudad; en la isla de Creta aparece en un bloque marmóreo, al lado de dos cazoletas que podrían estar destinadas a contener las piezas; en Asia menor (Turquía), en la conocida ciudad romana de Éfeso, se pudieron documentar dos tableros donde hoy se sitúan los restos arquitectónicos de la denominada iglesia de San Juan; finalmente, en Jordania, en la ciudad romana de Gerasa (conocida en la antigüedad como Decápolis), tenemos otro tablero sobre uno de los enlosados.

La primera referencia escrita, con el nombre de al - quirkat, aparece en el manuscrito en lengua árabe Kitab al-Aghani (Libro de Canciones), del siglo X. Alfonso X El Sabio, rey de Castilla y León, describió varias versiones de este juego en el Libro del ajedrez, dados y tablas (más conocido como Libro de los juegos), escrito entre 1251 y 1282 (folios 91r y 91v).

Parece paradójico que, siendo introducido en la Península Ibérica por los musulmanes, sea en el sur donde menos testigos lapidarios tenemos. De hecho, como veremos, sólo tenemos algunos testigos en la Comunidad murciana y extremeña, en Jaén (Siles) y Córdoba capital. A éstos, debemos sumar el hallazgo de nuestra localidad. Por el contrario, la mayor cantidad de vestigios, en número cada vez creciente, se encuentra en el norte de la Península, principalmente en el cuadrante noroeste. Este hecho podría replantear las teorías de dispersión Medio Oriente - sur de la Península Ibérica - norte de la misma, y valorar un doble núcleo originario desde los que se entienden los distintos tipos de alquerques; o, al menos, habría que considerarlo para “el de IX”. Aventuramos que nos da la impresión que en esta línea está trabajando Hidalgo Cuñarro.

Veamos la dispersión que en este momento podemos anotar, muy grosso modo:

- En Galicia, Hidalgo Cuñarro tiene identificados en torno a 60 hallazgos, entre los que cabe subrayar los alquerques de nueve del municipio Burgueira, ayuntamiento de Santa María de Oia (Pontevedra) o el conjunto que posee la catedral de Orense, donde la mayoría de los tableros se encuentra en las dos bancadas interiores de la pared sur. En total se trata de tres alquerques de nueve, dos de doce y “tabulae lusoriae” a modo de reticulado o ajedrezado.

- En León, podemos subrayar un alquerque de doce tallado en un sillar de la fachada principal de la iglesia de Nuestra Señora de Fátima en Astorga, la única de la zona que conserva restos románicos.

- En la montaña palentina nos encontramos un ejemplar en Aguilar de Campoo, en la iglesia románica de Santa Cecilia.

- En la provincia de Burgos nos encontramos una buena representación, de la que podemos destacar, siguiendo a Hidalgo Cuñarro, la iglesia románica de San Pedro de Tejado, donde está presente un tablero de alquerque de nueve en un sillar del muro sur de la fachada; en el monasterio de San Pedro de Arlanza hay uno de doce y un posible de nueve; en la iglesia parroquial de Villaruelajo es de nueve y en el yacimiento arqueológico de Revenga es de nueve y hay otro, sin especificar.

- En la iglesia catedral de Santo Domingo de la Calzada es un tablero de nueve.

- En Soria encontramos dos, uno en la iglesia románica de San Pedro, de la capital, y el segundo, un alquerque de doce, en la iglesia de San Miguel Arcángel en San Esteban de Gormaz.

- En la provincia de Segovia tenemos varios casos interesantes. Así en Fuentidueña, en la iglesia de San Miguel, encontramos un buen repertorio alquerques de tres (cinco), nueve (cuatro), varios formados por agrupamientos de cazoletas y un sólo alquerque de doce, en miniatura, reproducido sobre el fuste de una columna, mientras la gran mayoría se encuentra en los muros la galería porticada del edificio. Otro caso interesante es la iglesia de San Pedro de Perorrubio, donde los tableros están grabados en los sillares del antepecho de la galería porticada; en total hay dos alquerques de tres, un alquerque de nueve y otro de doce. Finalmente, en la iglesia de la Asunción de Duratón, también en el antepecho de la galería tenemos otro alquerque de nueve.

- En la ciudad de Santander, en su Museo Provincial de Prehistoria y Arqueología, hay un tablero desplazado que pertenece a un alquerque de nueve procedente de unas excavaciones arqueológicas antiguas realizadas en la ciudad romana de Iuliobriga, en Retortillo, Campo de En medio, muy cerca de Santander capital.

- En la parte alta de la Torre de los Orgaz, en Fontecha provincia de Álava, el doctor Armando Llanos Ortiz de Landaluce ha localizado dos tableros, un alquerque de nueve y otro de doce.

- En Aragón encontramos varios, dos en la iglesia fortificada de San Martín de Uncastillo, uno de nueve y otro de doce; en el castillo de Peracense, en Teruel, Angels Casanova y Jordi Rovira, nos anuncian la presencia de otros dos, uno de ellos un alquerque de doce; también hay noticias de la presencia en varios abrigos rocosos de Teruel y de un alquerque de nueve en el mismo palacio de la Alfarería de Zaragoza.

- En Barcelona, en su catedral gótica, bajo el claustro ojival, se sitúan varios tableros, tres del alquerque de doce y uno de nueve.

- En la provincia de Cáceres, en Arroyo Molinos de Montánchez, localizamos un tablero de alquerque de doce en un lugar hasta ahora inédito, en los muros de un molino, junto al río.

- Aproximándonos ya a nuestra Comunidad, en Cieza, Murcia, Govert Westerveld, sitúa un alquerque de doce, sobre una roca.

- Finalmente, en nuestra Comunidad Autónoma, situamos los dos que ya aventuramos, un alquerque de doce en Siles, en una roca del monte denominado paradójicamente “Puntal de la Rayuela” o “Puntal del Ajedrez”; y el alquerque de nueve de la Plaza del Potro de Córdoba, desplazado con seguridad de su situación original.

Como información complementaria, hemos de argumentar que, en torno al siglo XII, en la Occitania francesa, del encuentro de los movimientos del alquerque de doce y el tablero del ajedrez, nace el juego de las damas clásicas o españolas, aunque en origen su nombre fue de “fierges”, derivado del apelativo que recibía la reina del ajedrez.

Bueno, pues volviendo a nuestra localidad, ya hace algunos años, aunque ahora es cuando he comprendido y reconocido el valor que tenía, localice un antiguo tablero del alquerque de doce o, como aquí denominamos, del “Juego de los lobos”. Se trata de un tablero pequeño, aproximadamente de 40 centímetros de ancho por 20 centímetros de altura, labrado sobre un perfecto sillar de arenisca rosácea procedente de las canteras locales; evidencia un fuerte desgaste.

Está situado en la fachada de una de las casonas de la margen derecha, según se asciende, de la calle Santa María, eje viario que acerca a los viandantes desde la Plaza Mayor al castillo. Concretamente está situado en su número 12, casi haciendo lindero con la casa vecina, a la altura del arranque de la planta primera. Con toda claridad se aprecia que es un sillar reutilizado. Sobre el dintel de la casa aparece grabada la fecha de 1816, pero con seguridad esta casa, como todo su entorno, tiene su origen entre los siglos XVI y XVII, por tanto la fecha del dintel puede hacer referencia a una importante remodelación de la casa en esa fecha.

En todo caso, este sillar, como gran parte de los que integran las casonas de esta calle, debe de proceder de las antiguas construcciones que durante un primer periodo, tras la reconquista (1225), fueron naciendo al amparo del castillo. O quizá, es posible, pertenezca a las construcciones almohades o cristianas del interior del castillo expuestas a la luz tras las recientes excavaciones arqueológicas; con el abandono funcional del castillo (durante el siglo XIII) las piedras de sus casas se dispersaron por todo el barrio que lo circunda: Cueto.

Pero si interesante es el hallazgo de este tablero de alquerque de doce, como se ha expuesto extraño en el sur de la Península Ibérica, más trascendental es comprobar como los juegos que soportaban estos tableros del alquerque de tres, nueve y doce están aún presentes en este municipio de la Sierra Morena de Jaén.

Así es, “las tres en raya” o alquerque de tres está presente en los juegos locales, aunque en este caso se trata de un juego que aún sigue estando generalizado en toda la Península Ibérica. Más extraña es la presencia de “las nueve en raya” y “los Lobos”, en ambos casos derivaciones más o menos complejas del Alquerque de nueve y doce respectivamente.

En el caso de “las nueve en raya”, las únicas variantes que encontramos tienen relación con la forma de ir eliminando las fichas del tablero. Mientras que en el alquerque de nueve el jugador elimina una ficha del contrario, la más molesta, cuando consigue colocar tres de sus fichas en “raya”; en “las nueve en raya” bañuscas el jugador que logra alinearlas se come las tres fichas alineadas, por tanto, gana cuando lograr quitar todas sus fichas del tablero. En el alquerque de nueve, un jugador gana cuando deja a su contrario con dos piezas y por tanto imposibilitado para formar tres en raya.

Entre el alquerque de doce y “los lobos” no hay más similitud que los movimientos de unos y otros y el modo de comer de los lobos. En el resto de las reglas todo son diferencias:

- En el alquerque, cada jugador tiene doce fichas de distinto color. En Los lobos se juega con dos piezas mayores, o lobos, y veinte ovejas menores. Normalmente el juego se realiza con piedras de distinto tamaño.

- Por supuesto, la disposición de las piezas sobre el tablero nada tiene que ver entre uno y otro. En el alquerque las doce piezas ocupan un lateral (5-5-2) y el “enemigo” el contrario (5-5-2), situándose sobre los puntos de cruce de las líneas. Las dos avanzadas ocupan flancos contrarios. En el caso de Los Lobos, todas las ovejas se sitúan en un lateral ocupando veinte puntos de cruce de las líneas. De los cinco puntos de cruce que quedan libres en el extremo contrario, lo lobos ocupan los dos exteriores.

- En los lobos, las ovejas ganan su pieza cuando consiguen llegar a uno de los dos vértices en los que en el inicio estaban colocados los lobos. Los lobos comen de manera idéntica a como lo hacen todas las fichas del alquerque de doce, es decir como las damas, saltando por encima de una pieza contraria si detrás hay un punto de encuentro de líneas vacío de fichas.

- Las ovejas, aunque no pueden comer un lobo, si pueden eliminarlo del juego o “escupirlo”, aunque no contabiliza para nada, cuando le impide, cercándolo, movimiento alguno durante tres jugadas consecutivas.

- Mientras que en el alquerque gana el jugador que antes deja sin piezas al contrario. En Los Lobos, para ganar, el lobo ha de comer más de ocho fichas (ovejas) y las ovejas más de doce (ovejas). Las tablas se producen con el ocho a doce.

Sinceramente, nos ha sido imposible encontrar cualquier dato que nos aventure cualquier información referente nuestra modalidad de juego. Hemos rastreado todas las zonas donde han aparecido tableros, especialmente aquéllas con las que nuestro municipio ha tenido una relación importante, como es la Sierra de Albarracín (trashumancia), pero no hemos podido encontrar ninguna noticia. Seguiremos. En todo caso, casi con seguridad, se trata de la evolución natural del alquerque de doce en una tierra muy concreta con un evidente carácter ganadero.

Volviendo al inicio, no sólo la Plaza de los Bancos ha venido siendo escenario de estos juegos, prácticamente cualquier sitio del pueblo, terrizo o no, era buen sitio para sentarse, dibujar un tablero y echar unas partidas. Durante los últimos años se han venido haciendo algunas campañas para que el juego de “los lobos, en concreto, no se pierda y vaya adquiriendo una mayor difusión. En este sentido se han realizado demostraciones y campeonatos en la “Noche Andalusí de la Rosa”, evento que se viene realizando a finales de julio de cada año; o la reciente promoción realizada en la Sala de las Rutas del Legado Andalusí en el Parque de las Ciencias de Granada, donde tuvo un éxito sensacional. Quizá el hallazgo del tablero de la Calle Santa María, con seguridad medieval, y el conocimiento del origen del tablero, que aún no de las reglas del juego, permitan que el juego se consolide y se convierta en un abanderado más de nuestro singular patrimonio cultural.

Por otra parte, este tablero medieval de la Calle Santa María no debe ser el único que tengamos oculto entre las muchas piedras de nuestro patrimonio. Es necesario inventariar éste y los que nos restan en “Los Bancos”, e indagar por lonjas y atrios de nuestras iglesias en busca de otros tableros que con seguridad deben hallarse, llevando a cabo su inventariado.

Podemos concluir que en esta pequeña localidad de Sierra Morena se juega, valga la redundancia, a unos juegos que podemos considerar como un "endemismo cultural" con necesidad de protección.






























Agradezco a José Manuel Hidalgo Cuñarro la autorización para poder utilizar sus fotografías.

6 comentarios:

  1. Yo tambiébn he jugado de pequeño a los "Lobos". Era un juego muy popular en Bailén

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  2. Soy el autor del artículo sobre el alquerque de XII de Siles, ha sido un placer conocer la existencia de este otro, que seguro no será el último, simplemente habrá que detenerse un poco más y ver lo que nos dicen las piedras...un saludo

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  3. Hola Angel, me alegra te haya llegado la noticia y tener conocimiento de quien fue la persona que localizo el de Siles. LLevas toda la razon del mundo, debemos mirar mas despacio las piedras que nos rodean, a mi es uno de las cosas que mas me apasionan.

    Un saludo.

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  4. tengo 32 años ,soy gallego.mi abuelo me enseño a jugar a ese juego cuando nera pequeño y es un placer que hay personas que saben jugar al raque que es como se llama en mi pueblo.

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  5. Hola gallego, un saludo desde Baños de la Encina. A poco, podemos montar una liga nacional.

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  6. David Rios - dvd39@eresmas.com23 de septiembre de 2010, 18:27

    Tengo 41 años y soy de Cartagena, Murcia, ya con 8 años jugábamos en mi barrio en la "Calle de Enmedio" que era la única que tenía bancos de piedra al juego de los lobos y las ovejas, con piedras (ovejas) y 2 chapas (lobos), hablamos de los años 70. No sé realmente quién lo introdujo allí, pero si que el tablero era algo diferente a las fotos que he visto aquí, eran como 5 cuadros de 5 en raya dispuestos en forma de T.
    Estoy desarrollando un tablero en madera con fichas también de madera y/o cerámica que creo que será muy interesante y si es posible patentarlo.... Me apunto a lo de la liga nacional.....
    Un saludo a todos

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