miércoles, 5 de noviembre de 2014

De arquitectura de colonización agraria

A cuenta del hilo que sacó a la luz mi buen amigo Vicente Jose Gallego Simon, en relación con los poblados de colonización agraria, nuestro pueblo, no siendo destinatario de ninguno de ellos, presenta un patrimonio derivado nada desdeñable. No en vano, esta forma de construir, que marcó las edificaciones públicas, puso en gran parte los cimientos que habrían de seguir las nuevas promociones privadas del periodo:

“El matadero del Santo Cristo es un edificio de nueva planta edificado en los albores del “desarrollismo”, en pleno descansadero mesteño del Santo Cristo, a espaldas de las canteras del “Peñón Gordo”. Pese a su sencillez, expresa de manera evidente los postulados de la racionalidad económica del momento, fomentado los sectores agrícolas locales, ahora fiscalizados, e intenta un distanciamiento de la económica anárquica, de subsistencia y trueque, que hasta entonces imperaba.

Destinado a presidir y ordenar un espacio, el de la entonces novedosa barriada que amagaba crecer a la siniestra de la ermita del Cristo, aún conserva su planta achaparrada y la bella bóveda de la sala de matanza.”

No sería equivocarse si se hicieran los estudios necesarios para identificar las verdaderas características constructivas de estos edificios, pero en profundidad y siendo realistas. Así se permitiría el conocimiento público de sus valores constructivos, y su preservación, pero también aquéllos de carácter urbano, social, higiénico, estético,… e histórico.

En esa línea, como ponen de manifiesto las fotografías, tendría cabida la barriada de las “Casas Baratas”; pero también el primer grupo escolar de Nuestro Padre Jesús del Llano o los depósitos del agua. Pero no es menor la influencia en otras obras públicas posteriores, como la Adebasa o el Mercado de Abastos; y aún en el ámbito privado se rememora esa influencia, como deja ver el antiguo Hotel Mirasierra o la “Casa del Cura”.




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