jueves, 26 de noviembre de 2009

EL CORDEL DE GUARROMÁN

Desde el descansadero del Santo Cristo al Descansadero de La Nava

Espigadas retamas, olorosos cantuesos,
algún que otro rumiante paciendo y un pastor
desplazando su hatillo de ganado podrán componer
ese paisaje que se nos irá abriendo.

Apuntes del Caminante

Sugerencias: A pie, bicicleta o caballo, excepto en verano.
Longitud: 14 kilómetros.
Dificultad: Baja.
Observaciones
· Recorrido circular.
· Ganado suelto.
· Se deben cerrar las cancelas que se salven.
· Prolongando el recorrido se puede acceder a la ermita de la Virgen de la Encina.


El 5 de Junio de 1246 la Ciudad de Baeza concede a Baños de la Encina sus términos y una extensa dehesa boyal, para apacentamiento de los ganados de fuerza del privilegiado Concejo. Aunque de esto haya pasado mucho tiempo, el carácter eminentemente ganadero de las tierras de Baños no ha cambiado, albergando una numerosa cabaña estante y siendo aún destino de las diferentes ganaderías trashumantes que hasta sus envidiables pastos y desde lugares tan remotos como las antes referidas Sierras de Cuenca, Sierra Nevada o las más familiares Sierras de Cazorla y Segura se desplazan cada otoño.

Centrándonos en la cabaña trashumante y redondeando, es de resaltar que las diferentes fincas bañuscas, cuyos propietarios se prestan a alquilar los pastos a estos ganaderos de dura y tradicional condición, soportan cada invernada un contingente algo superior a las ocho mil ovejas y seiscientas cabras, números que representan algo más del ochenta por ciento del total de cabezas mantenidas en la jurisdicción. Y a todo ello se debe añadir que con unas dos mil seiscientas U.G.B. (unidades de ganado bovino), de las que aproximadamente la mitad son también trashumantes, la cría de reses bravas en Baños de la Encina supera con creces el diez por ciento de toda la provincia.

El Cordel de Guarromán, con sus casi diez mil metros de longitud en el término de Baños, sirve al continuo tránsito ganadero Este-Oeste que prospera entre fincas de la jurisdicción de Baños de la Encina. Además, encauza hacia el Cordel Principal de la Plata, rumbo a la Cañada Real de Encina Alta, a los diferentes rebaños de trasterminantes. Hasta hace relativamente poco, los pastores solían pasar desde el de Guarromán al nombrado Cordel Principal de la Plata y continuar sobre él rumbo al Norte, hacia El Centenillo, a trasponer la Sierra Morena para, ya bien entrados en Ciudad Real, conseguir enlazar un año más con la histórica Cañada Real Soriana Oriental, allá por Calzada de Calatrava.


La primera Ruta, “Desde el Descansadero del Santo Cristo al arroyo del Rumblarejo”

Aunque la mayor concentración de fincas dedicadas a la cría de bravo se extiende hacia el Norte de la jurisdicción, por terrenos montuosos y presentando en la mayoría de los casos una accesibilidad compleja, existe la opción de acercarse -en no más de dos horas entre la ida y la vuelta- por dentro de las 45 varas castellanas de este cordel a la cercana Dehesa del Santo Cristo, donde se desarrolla dicha actividad. Así caminaremos unos entretenidos y saludables tres mil quinientos metros, alejándonos poco a poco de las labores agrícolas y penetrando en tierras montuosas y de dehesa, hasta dicho destino.

Dicen que junto a la Ermita del Santo Cristo, a espaldas de las viejas piedras de las Eras de los Llanos, antiguamente se extendía un inmenso descansadero de ganados.




Ermita del Cristo del Llano. De mitad del siglo XVII, que erigida en honor del Cristo de la Luz, luego distinguido como del Llano.

En la estribación Noreste de la población daremos con el conocido Camino de la Mesta. Siempre dentro de la franja sin cultivar del cordel, descenderemos una cuesta pronunciada siguiendo unas rodadas, obra del continuo tránsito de vehículos agrícolas, rumbo al Este. Mientras, observaremos como los únicos olivares de esta jurisdicción se ordenan en camadas, hacen perspectiva y se pierden al Este, a nuestra derecha, en el formidable llano abierto al pie del escalón creado por la falla tectónica de Baños de la Encina-La Carolina.



Olivares de la Fosa de Bailén


Por entre el pastizal crecido de la vía pecuaria, primero contornearemos el pequeño Cerro de la Colada y luego cruzaremos el arroyo que le da nombre, casi a la altura de una noria, tan rústica como abandonada, que se oculta bajo un parasol de ailantos. Al momento iniciaremos la subida hacia las primeras formaciones montuosas de la sierra. Con el mismo carril zigzaguearemos por un pequeño collado. Cuando crucemos sobre un paso canadiense deberemos abandonar la pista, que se nos escapará al Norte, mantenernos en la media ladera herbácea y progresar, por dentro del paraje que llaman del Descolorido, a conquistar el Puerto del Santo Cigarro. Ralo de vegetación, desde su elevada posición avistaremos: al Oeste la Sierra y, derramándose hasta el Embalse del Rumblar, un frondoso pinar; al Sur, muy alejada y casi imperceptible la silueta del Castillo de Baños de la Encina; y al Noreste, emergiendo sigilosa de la hondura verde e inmensa, la Ermita de la Virgen de la Encina.

Ahora, girando algo a Oriente nos dejaremos llevar sobre las finas lajas – que son pizarras del Carbonífero-, adentrándonos más y más en la Dehesa del Santo Cristo. Espigadas retamas, olorosos cantuesos,... algún que otro rumiante paciendo y un pastor desplazando su hatillo de ganado podrán componer ese paisaje que se nos irá abriendo. Teniendo cuidado de no tomar una pista que se lanza serpenteante al Norte, continuaremos sobre pastizal y esquivando pies dispersos de encina, bajando en busca del prominente Collado Polo. En él nos ceñiremos al trazado de un carril que, bajo una escueta cubierta arbórea, nos acercará paulatinamente al Arroyo del Rumblarejo, final de nuestro paseo.

Por ese arroyo, una vez salvado un paso canadiense, la amplia franja poblada de carrascas del Cordel de Guarromán seguirá su rumbo, flanqueada por las mallas de las fincas “Atalaya” y “Cuesta del Santo”, a buscar el Descansadero de la Nava. Muy utilizado en este tramo para el desplazamiento de ganado bovino, incluso bravo, lo dejaremos ir.

La segunda Ruta, “En busca del Descansadero de la Nava a través de la ruta de las Ermitas”

Desde las afueras de Baños de la Encina y por el Camino Real de Majadavieja, el cual se separa de la Carretera de Linares hacia el Este, en las proximidades de una antigua torre de fundición, junto al vetusto, monumental y ganadero Pozo Nuevo, entre las ruinas de la que fuera ermita de San Marcos, y que, entre olivares y salteado de cuando en cuando por antiguos pozos -los que dieran durante tantos años servicio a caminantes y arrieros- irá a pasar junto a la Ermita del Santo Cristo del Camino, nos podremos alargar, con un agradable y llano paseo de unos 6 kilómetros, hasta el punto inicial del itinerario.

El Camino de herradura de Majadavieja prolonga hacia la población de Baños de la Encina el itinerario del que desde Linares y Guarromán se acercaba a las Minas de Plata de El Centenillo, ya explotadas en época romana. En 1947 fue replanteado y remozado como parte del itinerario que uniría la Ermita del Santo Cristo del Camino con La Carolina, pasando antes por la Aldea de Los Cuellos. Pues bien, entre olivares del paraje “La Nava” progresará a pasar primero junto a la conocida Casería de Salcedo y luego, por tierras de Los Rubiales, nos permitirá acercarnos a las ruinas de su blanco cortijo, en cuyas traseras se conserva una bella corraliza en piedra.

Poco antes de llegar a esa coqueta, por singular y sencilla, Ermita del Santo Cristo del Camino, hacia el Sureste y sobre la tupida alfombra verde ceniciento que forman miles de olivos se alzará a nuestra vista la majestuosa Ermita de la Virgen de la Encina. De origen medieval, aunque restaurada en el siglo XVII, en la entrada a la explanada de su recinto se conservan las piedras de un asentamiento de época romana.


Y hacia ella rodaremos desde el pequeño templo del camino, eligiendo el carril que se desprende del que llevábamos, por frente a su dieciochesca fachada en sillería.




Ermita del Santo Cristo del Camino


También desde el colindante término de Guarromán, tomando el Camino del Paso y alejándonos hacia al Oeste del núcleo urbano sobre el Cordel de Guarromán, llegaremos al mismo lugar.

Unos dos mil quinientos metros, practicados sobre un terreno adehesado que se ceñirá a sucesivas y suaves lomas, nos separan del descanso de ganado. Con las botas bien atadas y la cámara al hombro iniciaremos nuestra marcha desde la intersección del Camino de Majadavieja con el Cordel de Guarromán. Tomando la margen derecha del Arroyo de la Parrilla, aguas arriba, intentaremos seguir el sendero que conduce a tierras de “El Quinto” y que se dibujará por el interior de la vía pecuaria.

Desde la primera arqueta que jalona el cauce, dentro de la mesta, una retahíla de pozos se proyectará en su lecho. Y nosotros los iremos descubriendo, subiendo suavemente por el mismo, saltando terreras y sorteando encinas, entre el paraje “El Mesto”, hacia el Este, y el de “La Nava” que se abre a Poniente. Al poco saldremos frente a una rudimentaria malla, donde el Camino del Quinto se nos pierde. Entonces, sin desprendernos en ningún momento de la vereda de carne, haremos ángulo recto y comenzaremos una pronunciada subida, ahora por tierras de la Finca de la Nava y apoyados en las correspondientes telas metálicas que distinguen la linde derecha del cordel.

Sobre las distintas veredas que hacia el Oeste van abriéndose paso entre el chaparral coronaremos un primer collado. Desde aquí, la lengua de encinar se extenderá hacia el pie de monte del Cerro de Salcedo, marcándose clara e invitándonos a seguir. Así, bajaremos sobre ella al encuentro del Camino de la Nava o del Mojón de la Legua, que proveniente de la que se conoce como Casería de Salcedo se proyectará hacia el Noroeste, a internarse junto con el Cordel Principal de la Plata en la inmediata Dehesa de la Nava.

Continuando en el paso de ganado ahora atravesaremos la umbría del Cerro de Salcedo, hasta desembocar frente a una inmensa loma de pastizal salpicada de grandes cantos de piedra granítica, propias del Carbonífero Metamórfico.

Inmediatamente ascenderemos a un altozano persiguiendo las muchas sendas hechas en el rastrojal, para gozar de una completa vista de la comarca: al Norte la Dehesa de La Nava, su atrayente cortijada y sus reses bravas pastando entre encinas; al Mediodía, en la llamada geológicamente Fosa de Bailén, indistintos olivares bañuscos y guarromanenses.

Al Descansadero de la Nava llegaremos enseguida. El Cordel de Guarromán, que a partir de aquí es muy utilizado en el desplazamiento de ganado bravo entre fincas, seguirá entre terrenos de “La Atalaya” y “Cuesta de los Santos”, rumbo al pueblo de Baños de la Encina. Podemos regresar al punto de partida a través de este recorrido enlazando con la primera propuesta expuesta, por el contrario, podemos deshacernos de la ruta pecuaria, y tomando la margen derecha del Arroyo del Pilar de Santa María, aguas abajo y siguiendo el rastro de una ruta turística señalizada, caeremos entre olivares al Camino de Majadavieja por el arroyo del Pilar, habiendo dejado atrás el carcomido cortijo del Rubial o “Casa del Miedo”, volviendo a usar esta vieja senda para regresar a tan milenaria villa.
* Extracto de la publicación "De Veredas y Caminos por la Comarca Minera de Sierra Morena", con textos de Begoña García Fenoy, Alfredo Escudero Pérez y, sólo en los Caminos de Baños de la Encina, de José maría Cantarero Quesada. Publicación coordinada por mi persona.

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