domingo, 23 de abril de 2017

Merodeando (y recordando ratos) por Peñalosa

Estando por entonces ajenos a estas cosas de las piedras y su historia, no dimos con evidencia alguna que no fuera pizarras, algún casquijo y mucho desaliento, varias trincheras que certificaban la oculta existencia de unas ruinas y una gran peña cortada; un gigantesco pizarrón salpicado de charrabascas, algún piruétano y mucho monte, un peñasco cortado en vertical y coronado por un nido de búho real, escenario de otros días y otros disparates.


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