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jueves, 10 de febrero de 2011

1er Raid de Sierra Morena en Baños de la Encina

El próximo mes de marzo, en concreto los días 12 y 13, tendrá lugar el 1er Raid "Sierra Morena de Jaén", primera prueba puntuable de las cinco que forman la Liga Andaluza de Raid de Aventura (LARA), una excelente simbiosis entre deporte y naturaleza. La prueba, que cabe la posibilidad que en su segunda edición sea puntuable para el campeonato nacional, consta de varias modalidades entre las que cabe destacar bicicleta, carrera, canoa, tiro al arco, cuerdas, escalada,... y en general orientación.

La prueba tiene sus principales organizadores en ADIT Sierra Morena y los ayuntamientos de Santa Elena y Baños de la Encina (áreas de Deporte y Turismo), siendo nuestro municipio escenario de la competición durante el día 13, domingo.

Dejo el texto que hemos elaborado como presentación genérica de nuestro municipio y que en breve estará en la web de la entidad que gestiona la organización, junto a otra información práctica como alojamientos y servicios turísticos -en remodelación por ampliación de contenidos- (http://www.neoaktivo.com/):

Baños de la Encina, en concreto la dehesa del Santo Cristo, su conjunto histórico y las tierras de los Ruedos, dan cobijo a la segunda etapa del Ier Raid “Sierra Morena de Jaén”. Sobre una manta de olivos salpicada de espléndidos testigos de la minería histórica giennense, se eleva la villa de Baños de la Encina sobre un otero cuyas raíces penetran entre más de 4.000 años de historia.

A sus espaldas, derramándose sobre suaves lomas que van a expirar al embalse del Rumblar, se extiende la dehesa del Llano o del Santo Cristo, escenario de esta excelente prueba que aúna aventura, deporte y salud. En realidad, este reducto natural forma un magnífico pulmón verde a caballo entre un conjunto histórico que presenta una traza monumental excepcional y, posiblemente, el bosque mediterráneo mejor conservado de España (Parque Natural de la Sierra de Andújar y Parque Natural de Despeñaperros) que acoge en su regazo especies endémicas de un valor sobresaliente, como lobo, lince, cigüeña negra, buitre negro y águila imperial ibérica; o una fauna humanizada que dota a estas tierras de un meritorio patrimonio etnográfico (piezas cinegéticas como ciervos, jabalíes o corzos, y el toro de lidia, posicionándose Baños como el municipio con mayor número de hierros taurinos de la Península Ibérica).

La prueba entra en faena entre las calles del pueblo antiguo, que nos puede parecer que simula un extraño polígono que tiene como vértices el castillo de Baños (Burch al Hammam), el cerco murado de los Corvera (siglo XV), la ermita del Cristo del Llano, una desconocida joya barroca declarada recientemente como BIC, y un singular molino de viento al uso manchego (siglo XVIII). En realidad nos encontramos con un pequeño pueblo que ya desde la baja Edad Media se va extendiendo desde su castillo hasta la Plaza Mayor, donde se erige la parroquia de San Mateo (siglo XV-XVI, BIC), y desde ahí, la piedra, omnipresente en calzadas, casonas, iglesias e ingenios, se va adueñando de uno de los mayores exponentes urbanísticos y monumentales de Castilla en Andalucía.

A modo de cálido abrazo, Ruedos y dehesa del Llano extienden la calidad ambiental y patrimonial de este rincón urbano de Sierra Morena a su periferia, dando paso a un nuevo escenario para el desarrollo de la prueba. Entre alomadas colinas de pizarra se elevan bellísimos berrocales de roca bermeja que dan cobijo a un magnífico bosque de pino piñonero y carrasco entre cuyos mástiles se esfuerzan por ganar su sitio recios vástagos de encinar y un sotobosque formado por un amplio abanico de jaras, romero, cantueso, mejorana y un incipiente lentisco. Un mágico bosque de piedras de colores que acoge a su sombra históricos huertos en barranco, quiñones apagados, majadas medievales de oveja merina trashumante, fuentes, alcubillas y pozos, y un patrimonio arqueológico excepcional que tiene como mejores representantes el fortín argárico de Migaldías o el poblado de Peñalosa (4.000 años), excavado y restaurado, que planta su reales en pleno embalse del Rumblar, última escala de nuestra prueba.

jueves, 18 de noviembre de 2010

Nueva reforestación participativa

Tras una prórroga, debido a que los viveros de la Consejería de Medio Ambiente han ofertado plantas tardíamente pese a que la apertura debía haberse producido el 15 de octubre, el próximo sábado 27 de noviembre llevaremos cabo una nueva reforestación participatica. Este año el lugar elegido, como no podía ser de otra manera, es la Piedra Escurridera.

Como en años anteriores, se sembrarán árboles grandes (por encima del mirador de la Piedra Escurridera) y pequeños (una savia). El lugar ha sido habilitado con riego, por lo que el éxito de las plantas ha de ser más que cierto.

Una vez realizada la plantación, como en otras ediciones, habrá una merienda y, como novedad, contaremos con el Grupo de Animadoras Socioculturales de Baños de la Encina (recién salidas de un curso de formación) que realizarán varias actividades y juegos: Gymkana, Juegos Populares y Cantajuegos.

Los menores podrán llevarse algunas plantas de primera savia para sembrar en casa y valorar como van creciendo.

viernes, 7 de mayo de 2010

Dibujos del Sendero del Bronce

Ya vamos teniendo los primeros bocetos de los dibujos que acompañarán los textos de las mesas del interpretación del "Sendero del Bronce". Creo que van quedando muy bien. Pertenecen a un dibujante almeriense, Juan Manuel Beltrán.
Tambien se están poniento las primeras balizas de piedra que complementarán a las de madera ya existentes. Espero que esté todo en breve y en otoño podamos disfrutar del sendero y de la nueva intepretación que lo complementa.

miércoles, 21 de abril de 2010

Barranco del Pilarejo

Me traía un poco preocupado el tema de los últimos árboles que sembramos a primeros de marzo en el Pilarejo, detrás de la Granja. Los de otoño iban viento en popa, el invierno de agua no sólo había asegurado la persistencia de los de mayor tamaño, hasta lo más pequeños habían agarrado perfectamente. Todos. Pero, los de primavera, ya era otro cantar.

A los más de 500 árboles que sembramos este pasado otoño, más de treinta de ellos entre los de tamaño grande y mediano (olmos, encinas, alcornoques, robles melojos, coscojas y algarrobos), sumamos a primeros de marzo otros 500. En este caso, llegando también casi a cuarenta los de tamaños grande y mediano, éstos últimos fueron los menos (no nos fiábamos de las lluvias de la primavera). Ahora hubo mayor variedad e introdujimos madroños.

Como no pude participar el día de la repoblación, por encontrarme en las Jornadas de Arquitectura Militar “Oretum” de las que tendré que contar algo, y quedaron árboles sin sembrar, no deje pasar el fin de semana siguiente para echar un rato. Entre la familia de mi buen amigo José Luís y la mía nos sembramos casi ciento cincuenta más entre madroños, mirtos y encinas. Les dimos un riego y, posteriormente, viendo que no venían aguas, José Luís les dio otro. Estas aguas nos han dado un respiro y parece que la nueva plantación puede llegar a buen puerto. Estaremos atentos durante el final de primavera y el próximo estío.

Aunque la Consejería de Medio Ambiente no nos aprobado la subvención que se pidió para hacer de la escombrera del Pilarejo una verdadera área recreativa, al menos si nos ha dado visto bueno al proyecto de actuación. Recoger las aguas del Paseo en una alcubilla para asegurar el riego de las plantas y adecentar la parte inicial de la escombrera, viniendo de la Granja, como zona de estancia de autocaravanas tendrá que esperar; los árboles, las primeras mesas de merienda y la limpieza y recuperación estructural del Pilarejo creo que vamos a ser capaces de realizarlas. El próximo otoño seguimos.

Ahora estamos con el Geosendero de la Pizarrilla, donde ya hemos recuperado el Camino de la Cueva de la Mona, a falta de los bancos y mesas de interpretación, unos llegarán antes que otros; y donde vamos a iniciar el proceso idéntico con el Pozo Nuevo. Aunque se que el camino de la Cueva de la Mona, ya se que su nombre real es de “la niña bonita”, no es el Camino Ancho, que pasa por debajo, por lo que ahora es la carretera de Bailén, creo que a éste, al de “la Mona”, deberíamos darle el de “Ancho”, por no perder un nombre de tanto apego como éste. No nos pase como con “lo negro”, que toda la vida fue, más o menos, “la vuelta la Pera”.

Os dejo a “mis artistas” haciendo hora antes de iniciar la repoblación.





martes, 20 de abril de 2010

El sendero de Santo Tomás. El Centenillo

En mi afán de ir dejando crónica de todo aquello que de mi pueblo entiendo que es interesante, la verdad es que tengo una gran deuda con nuestro poblado minero de El Centenillo, un lugar del que conozco mucho menos de lo que quisiera. En los últimos tiempos, gracias a mis buenos amigos de la asociación cultural “Amigos de El Centenillo”, los números rojos hacen por donde disimular su tinte bermejo. Creo que mi grado de complicidad con El Centenillo va ganando enteros.

Abusando de la amistad, he usurpado un texto y fotos que en su día me pasó Alex, presidente de la asociación. El texto venía a formar parte de un folleto de campo para realizar el sendero del Pozo Nuevo. Me he permitido algunos toques y os lo dejo aconsejando su inmediata realización, es ahora el mejor momento para darse una vuelta por el mismo.

Descripción de la ruta:

1.- Pabellones de los Solteros.- El punto de inicio del sendero está situado por debajo de una sucesión de pequeñas casas situadas en batería, a modo de naves, que durante la década de los cincuenta del siglo XX se construyeron para servir de vivienda a la multitud de trabajadores solteros que vinieron a trabajar a estas minas. Aunque evidencian cierto abandono, pues a todas les falta la cubierta, se trata de unos edificios interesantes y de fácil recuperación.

Este primer tramo, hasta la llegada al complejo minero de Pozo Nuevo, discurre por lo que fue la plataforma del ferrocarril de vía estrecha que unía esta mina con la de Santo Tomás y con los Almacenes. Esta parte del camino, muy agradable y con espléndidas vistas, está salpicada de pinos (Pinus pinea) procedentes de la repoblación que Patrimonio Forestal del Estado realizó en 1963, tras la compra del monte a la empresa “Minas del Centenillo” una vez se ejecutó su cierre definitivo. A ambos lados del camino se pueden observar algunos viejos alcornoques y toda la ladera tapizada de jaras que proporcionan un especial ambiente aromático, ya sea durante su floración o en el estío.

2.- Complejo de Pozo Nuevo.- Estos edificios albergaban las máquinas que permitían principalmente la explotación de la mina, la elevación de las jaulas, desagüe de aguas e inyección de aire comprimido, así como para los servicios de los mineros (aseo, utillaje…). La plataforma donde se ubica todo el complejo se realizó excavando el monte, la piedra obtenida de esta improvisada cantera fue utilizada para la construcción de parte de los edificios y complementada con el relleno de estériles de dicha cantera y de la excavación del pozo maestro. Desde este punto, acercándose al mirador, podrá observar las maravillosas vistas que ofrece de todo el valle del Río Grande y del macizo montañoso de El Puntal.

3.- Linde con Nava el Sach.- Este tramo va rodeando el Cerro del Águila que queda a nuestra izquierda, mientras que a la derecha se observan los cerros del Peñon del Toro y Cerro Madroñero, ambos situados en la finca privada de Nava el Sach. Ahora la vegetación que encontramos es la original del lugar, la típica mediterránea formada por alcornoques, encinas y madroños, acompañados de un sotobosque de jara pringosa. Al final de esta parte del recorrido comenzamos a descender hasta encontrarnos una cancela que debemos atravesar para continuar el recorrido.

4.- Cortafuegos hacia el Centenillo.- Tras atravesar cancela continuamos el descenso de vuelta al comienzo del sendero, dirección al poblado de El Centenillo. Desde este punto, o ascendiendo un poco más por el cortafuegos que queda por encima nuestra, existe una maravillosa vista de todo el conjunto del poblado minero y de los complejos mineros del Mirador (al fondo) y de el Águila y Santo Tomás a nuestros pies. Seguiremos descendiendo, dejando a nuestra izquierda las ruinas del pozo minero de El Águila hasta llegar a la entrada del túnel que nos comunica con nuestro inicio y completa el sendero.

5.- Túnel del ferrocarril. Este túnel unía mediante trazado ferroviario Pozo Nuevo con Santo Tomás. Una vez atravesado llegaremos al punto donde comenzamos el sendero.


lunes, 15 de marzo de 2010

El Bosque de Bronce

A través de la estrategia de Turismo Sostenible ADIT Sierra Morena, el área de turismo de nuestro ayuntamiento ha obtenido una ayuda para la puesta en valor del Sendero del Bronce, el PR-A 288 homologado por el Comité de Senderos de la Federación Andaluza de Montañismo, y que fuera señalizado bajo el auspicio de un programa de la Consejería de Turismo y Deporte denominado “Sierra Morena, tierra minera”. Programa que nació al amparo del Plan Senda y que tuve el honor de dirigir en el primer lustro de este siglo.

El nuevo programa nos permite recuperar el balizamiento ya perdido, equipar el sendero de aquellas infraestructuras necesarias para el mayor disfrute del paseo, como son la instalación de bancos y mesas en zonas concretas, la reforestación de espacios puntuales relacionados con lugares donde se instalen las mesas, la implantación de siete paneles que permitan interpretar los valores naturales, arqueológicos y etnográficos de la Dehesa Santo Cristo y la edición de un nuevo folleto de campo que mejore el que en estos momentos está ofreciendo la Oficina de Turismo.

Las balizas de madera cilíndrica va a ser sustituidas (las que falten) por hitos de pizarra, al modo de los antiguos mojones. Este hecho debe darle más durabilidad y capacitarle de una mayor integración en su entorno natural y cultural. Ya hemos realizado una prueba, en las Eras, en el enlace del camino de la Cueva de la Mona (Cueva de la Niña Bonita) con la prolongación de la calle Eras. Aún le falta la piedra superior que debe cerrar el hito y, creo, la señal de piedra que contiene la doble línea (amarilla y blanca) que lo identifica como PR quedará mejor en bajo relieve, pero entiendo que el resultado puede ser satisfactorio.

Ya tenemos los textos de los paneles redactados. Siete en total a falta de la elaboración de los dibujos que acompañarán a los paneles. El texto, por una parte, aporta una interpretación genérica de un bien general o concreto, y por otra, establece un texto dirigido a los niños que, siendo objetivo con lo que comunica intenta rodearse de un mundo imaginario que debe permitirle ser atractivo para los niños.

Por otra parte, el texto dirigido a los niños pretende aportar los suficientes argumentos para la edición de un futuro cuaderno didáctico y la eclosión de actividades paralelas al desarrollo del sendero.

Bueno, os dejo el texto del primer panel que he redactado con la aportación crítica, necesaria, de Susana Martín y Auxilio Moreno. Caben todas las aportaciones del mundo.

La Dehesa del Santo Cristo:

Corría el año de 1246 cuando el rey santo, Fernando III de Castilla, reorganiza el concejo de la ciudad de Baeza. Bannos (Baños de la Encina), como aldea, queda integrada en su área de dependencia, aunque con una serie de privilegios, como la concesión de un término privativo para usufructo de los vecinos sin la obligación de pagar impuesto alguno a las arcas del concejo baezano. Este término privativo, denominado defessa de Navamorquina, sería segregado posteriormente en varias fincas, entre ellas la Dehesa Santo Cristo, nuestro “Bosque del Bronce”.

Esta estrecha franja de arbolado entre el pueblo y los ríos Grande y Rumblar fue usada, en primera instancia, como pastadero de ganadero trashumante (oveja merina venida de la Serranía de Cuenca, el Señorío de Molina y la Sierra de Albarracín). Pero, debido a la cercanía del núcleo de población, acabó finalmente integrada en sus ruedos y destinada al ganado local (cabras, mulos y burros, colmenas y ganado porcino). La sobrecarga ganadera motivada por esta proximidad llevó a la dehesa a una situación de quasi ruina ambiental. La reforestación llevada a cabo durante la década de los cincuenta del siglo XX, principalmente con coníferas, frenó en parte la situación, pero, sesenta años después, el carácter alóctono de algunas de las especies introducidas (eucalipto rojo) está causando pérdidas de suelo irreparables y un agotamiento parcial de la mayoría de los veneros de agua tan presentes en la zona. Pese a ello, la encina y su cohorte vegetal van colonizando muy despacio su viejo territorio haciendo que la primavera embriague de color y aromas este pellejo serrano: cantueso, romero, mejorana, jara pringosa, jaguarzo, jara estepa, retama,…

Al día de hoy, la Dehesa del Santo Cristo se va constituyendo en un pulmón natural de gran calidad, inmediato al pueblo, con una carga histórica, arqueológica y etnográfica sobresaliente.


Un bosque de piedras de colores:

Ante vosotros se abre un bosque que hace mucho, mucho tiempo, fue fuertemente apresado por los anchos brazos de dos ríos: el Pinto, de aguas tintadas de rojo por la presencia de mineral de hierro; y el río del Acero, que cuentan los viejos que en sus entrañas ocultaba plata. Tan grande fue el abrazo, que los dos ríos se unieron en uno solo, al que llamaron Ferrumblar por el color de hierro oxidado de sus aguas. Cómo sería la fuerza con que los ríos apretaron al bosque, que hasta el monte se estremeció dejando caer finísimas lágrimas que parecían fuentes de agua.

Aunque ahora no nos demos cuenta, debajo de los pinares se esconden muchas rocas diferentes y también de muchos colores -negras, rosas, rojas, azules, blancas y verdes-, que antes estaban a muchos metros bajo el mar hasta que, según cuentan los más mayores, unos gigantes las empujaron a la superficie. Otra cosa que dicen es que, en otoño, cuando el viento más susurra a los árboles, si logras reunir varias de estas piedras, por muy pequeñas que sean, y las frotas, te otorgaran la mayor de las virtudes: la sabiduría.

Este fue el motivo por el que llegaron hasta el Bosque del Bronce los primeros pobladores, los mazacotuscos, seres pequeños, alegres y muy ágiles. Se instalaron entre el llano y los linderos del bosque, en el Mazacote, y cavaron la roca buscando las piedras de colores, aunque sin éxito. No encontraron lo que con tanto trabajo buscaban, pero por la práctica llegaron a ser grandes canteros, y además aprendieron cómo el agua manaba a raudales por entre las fracturas que hacían en la roca. Tal es así que, conociendo los oscuros laberintos por donde el agua se oculta, llegaron a construir fuentes, pozos, norias y alcubillas.

¿Te atreves a buscar las piedras de colores del Bosque del Bronce?”



lunes, 1 de febrero de 2010

El árbol se defiende

La naturaleza es...

...increible.
Orce, 31 de enero de 2010.
Fotografía de José Fernando Cantarero Rodríguez