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sábado, 9 de julio de 2011

Recreación

Interesante recreación del mundo y la trama urbanística de la cultura argárica. Mucho dinero y bien invertido, aunque hecho en falta un poco más de compromiso con el territorio, ¡quizá sea cosa de tiempo!: http://www.regmurcia.com/servlet/s.Sl?sit=c,641

miércoles, 6 de julio de 2011

Burch al Hammam Iª parte (Castillo de Baños de la Encina – Jaén)

Génesis y devenir histórico de un eterno otero

Atareado en seguir la traza solar, el avezado aventurero de dos ruedas que transita por la Transandalus llega ciertamente escorado hasta el núcleo de Baños de la Encina, como si lo hiciera por la retaguardia de este serrano pueblo. En esas, habiendo dejado atrás la sucesión serrana y rodando ahora sobre el Camino de Majavieja trazado a modo de tiralíneas que cae a la sombra de la falla de Baños, primer escalón de Sierra Morena, no seremos conscientes de la majestuosidad de Burch al Hammam hasta casi posarnos a sus pies. Diferente sería nuestra perspectiva si arribáramos de frente, desde el valle.

Ilustración 1: Baños de la Encina desde los Ruedos. Fotografía: Antonio Antolín.

Hijos que somos del “trajinado milenario de este castillo”, nuestra visión respecto de él se fue quedando demasiado apretada entre los muros del coloso y la larga enumeración de títulos que fueron atesorando castillo y villa. Así, dejamos de lado el territorio que lo cobija y perdimos la perspectiva histórica. Pero por encima de milenios, banderas y reyes el mayor emblema de este pueblo emerge ahora sustentado sobre los saberes de tres ciencias (geología, geografía de territorio y arqueología) y una disciplina (arquitectura).
   
Siempre se ha dicho que las formas del recinto amurallado actual asemejan un raro ovoide que se amarrara férreamente a las líneas de nivel del Cerro del Cueto sobre el que se eleva. ¡Quizá no haya mayor aseveración al respecto!, pero a la comprensión de este hecho nos ayuda la geología.

Ilustración 2: El castillo muestra sus formas ovaladas desde el aire. Fotografía: Antonio Antolín.

Sobre la falla y dando forma y sustancia a la inmediata geología de la sierra, los pliegues de pizarra y esquistos suceden sus formas suaves y desgastadas hilvanando una sucesión de montañas redondas y “achaparradas” que difícilmente superan los 700 metros de altitud; ya, en lo más hondo de la sierra, casi lindero con Ciudad Real, se llega a poco más de los 1.200 metros. Pero aquí, en los primeros escalones de Sierra Morena, a modo de apretadas islas que se elevan sobre la pizarra, como veraces testigos de lo que un día fuera un sistema de depósitos fluviales de gravas y lodos (hace 200 millones de años), asoman cerretes de arenisca roja del triásico y fosilizadas montañas de cantos rodados, dejando entrever lo que fuera un amplio delta que vendría a desembocar a la cuenca marina que hoy ocupa el valle de Bailén, a los pies del pueblo de Baños. Entre los primeros afloran Los Llanos, la Dehesilla, el Cerro de la Calera o el Cerro del Cueto (estos últimos dando sustento al pueblo de Baños); entre los segundos el Cerro de la Muela, la Cuesta de los Santos o la Obra de los Moros, un hito de gran interés geológico que campa al borde de la traza de la Transandalus una vez superada la presa del Rumblar en la siguiente etapa. Así, las areniscas,  que llegaron a formar una mesa tabular que se eleva sobre la pizarra, vinieron a colmatar y nivelar los doblados y discordantes pliegues de ésta creando en superficie una formidable plataforma más o menos uniforme que ofrecería la mejor cimentación para las venideras obras del hombre.

Ilustración 3: Sistema fluvial que durante el Triásico da lugar a las areniscas de la zona (depósitos de gravas y arenas). Dibujo: Proyecto Geosendero de la Pizarrilla, Dpto. de Geología de la Universidad de Jaén y Ayto. de Baños de la Encina.
Y así, el actual recinto del castillo viene a elevarse sobre una de esas masas tabulares, la del Cueto, aprovechando al máximo su acotada presencia en la parte superior del mismo. La traza de muralla sigue la delimitación externa de la arenisca, a modo de firme cimiento, hecho que condiciona su caprichosa forma ovalada.

Ilustración 4: Encuentro entre la pizarra (parte inferior central) y las areniscas del Triásico (en el arranque del lienzo de muralla). Proyecto Geosendero de la Pizarrilla, Dpto. de Geología de la Universidad de Jaén y Ayto. de Baños de la Encina.

Ahora, situados sobre la meseta del Cueto y al exterior del recinto fortificado, en el vértice oeste, donde mejor se aprecia el limes entre los dominios de la pizarra y la arenisca, observamos al frente el vecino cerro del Gólgota y, en lo hondo, el barranco que corre entre éste y el del Cueto que hoy ocupa la cola del embalse y por la que antaño discurría el arroyo de Valdeloshuertos. Lo que hogaño es una bella lámina de agua en días mejores fue la principal vía de comunicación entre la Campiñuela (el valle que está a los pies del pueblo), por tanto, entre las tierras del Alto Guadalquivir y la sierra, para dar paso posteriormente a la llanura manchega, ya fuera a través del propio río Rumblar y sus afluentes (Pinto y Grande) arribando por la Sierra de San Andrés y del Agua a los términos de los actuales municipios de El Viso del Marqués y San Lorenzo de Calatrava (utilizando lo que hoy es el desusado cordel ganadero “Principal de la Plata”); o ya fuera cruzando longitudinalmente la vaguada del Marquigüelo para superar el siguiente escalón serrano (Cerro Navamorquín) y, a través del Camino de la Plata (no confundir con el que surca el oeste andaluz buscando las tierras del “círculo Atlántico”), subir a las tierras de Mestanza. No en vano hay autores, como Almendral y Arboledas, que defienden este acceso como la vía romana de Cástulo a Sisapo, dos de los principales centros mineros a una y otra vertiente de Sierra Morena.

Ilustración 5: Cola de Valdeloshuertos, camino natural desde el Valle a Sierra Morena. Fotografía: josemaricantarero.

En este marco de las vías de comunicación valle-sierra se nos muestra como evidente que el Cerro del Cueto es ya un otero estratégico desde la primera presencia humana por la zona: viajamos unos cinco mil años atrás. Frente a nosotros, en el lateral sur del Gólgota y sobre la línea de falla, asoman los restos de una escombrera. Es solo la punta del iceberg de una trinchera que se alarga hacia el suroeste algo más de 1.500 metros. Se trata de la rafa minera o mina a cielo abierto del Polígono-Contraminas. Aunque fue explotada durante época romana (galena argentífera) y rentabilizada durante gran parte del siglo XX por “sacagéneros”, su origen se hunde en la Edad del Cobre teniendo continuidad durante la del Bronce (azurita y malaquita). Con seguridad, durante el primer periodo, poblados como Cerro Tambor, sobre la propia rafa, o el Cueto (castillo) están directamente vinculados a su explotación económica. Durante el Bronce se les unirían otros núcleos urbanos como Peñalosa, en la desembocadura del arroyo de Valdeloshuertos al río Rumblar, a poco menos de dos kilómetros del pueblo en línea recta.

Ilustración 6: Poblamiento, minas y fortines durante la Edad del Bronce. Dibujo: Proyecto Sendero del Bronce, Juan Manuel Beltrán.

Tras la excavación arqueológica del interior del castillo hoy podemos apreciar, en el vértice noroeste, a un nivel inferior de la meseta central de areniscas, restos murarios de esa época que también se suceden ladera abajo, ya en el exterior del recinto fortificado, a la espera de poder ver la luz. Junto a ello y durante la excavación arqueológica se ha documentado y recuperado una cantidad considerable de material, principalmente cerámico y metalúrgico, que nos permiten datar con exactitud la fecha de ocupación durante gran parte del IIº milenio antes de nuestra era.

  
Se trataría de un poblado que seguiría las pautas urbanísticas de la cercana Peñalosa (excavada y consolidada para la visita turística) entre las que destaca la existencia de un complejo de barrios aterrazados, a modo de grandes escalones que se suceden en altura (en la línea de lo que hoy entendemos como arquitectura alpujarreña), y que estarían coronados por una acrópolis fuertemente amurallada que coincidiría aproximadamente, en el caso del Cueto, con lo que hoy es el recinto del castillo. Su estratégica situación visual y la inmediatez a recursos mineros, agrícolas y ganaderos lo dotan de un protagonismo sobresaliente en el marco de la Edad del Bronce de la Cuenca del Rumblar.

Ilustración 7: Recreación de la urbanística de Peñalosa. Dibujo: Proyecto Sendero del Bronce, Juan Manuel Beltrán.

Ilustración 8: Monumental portada sur, Peñalosa. Fotografía: josemariacantarero.

Pero será durante época romana cuando este otero adquiera un carácter más que sobresaliente. A caballo entre valle y sierra, de una eficacia visual extraordinaria, se torna en morada eterna de Ilicia, una más que notable dama romana posiblemente vinculada con la explotación minera de Sierra Morena y más concretamente con la de esta zona –Societas Castulonensis- (plata y plomo). La parte superior del cerro, hasta entonces formada por encrespadas rocas de arenisca, se pica y nivela hasta crear una lisa plataforma elevada a la que se accede por una amplia escalinata frontal (presente en la actualidad). Sobre esta meseta se eleva un templo o mausoleo funerario columnado. Aún hoy podemos apreciar esta pequeña llanura artificial que da también cobijo en sus entrañas a dos aljibes y a las escaleras de acceso, así como a varios y dispersos capiteles que coronaban las columnas del templo y las baldosas de piedra del enlosado, reutilizadas como firme de las que luego serían callejas almohades. Por el momento y a buen recaudo ha quedado la estela funeraria de Ilicia.
 
La situación geográfica, como insistimos visualmente privilegiada, y el continente de la estela funeraria y de los restos de Ilicia, un mausoleo de proporciones más que considerables, como nos viene a certificar el tamaño de los capiteles, nos previenen de la importancia capital de la familia de Ilicia, a la que de facto se rinde un culto que se escapa de lo humanamente entendible.

Ilustración 9: Escalinata de acceso a la meseta central del castillo (mausoleo funerario de Ilicia); en primer plano y a los pies de los visitantes uno de los capiteles. Fotografía: Culmina.

La caída de la empresa minera durante el bajo imperio romano trajo de la mano una tendencia que favoreció la despoblación serrana y un proceso parejo que fue salpicando la Campiñuela (valle agrario bajo el pueblo) de pequeñas explotaciones agrarias, alquerías o cortijadas (villae): Mendozas, Marquesas, Nacimiento o Santuario de la Virgen. Pese a la intensidad de este proceso agrícola, el tránsito a la Edad Media trajo consigo un despoblamiento casi generalizado de nuestro territorio que tuvo su mayor expresión durante el Emirato y el Califato Omeya.
El vacío poblacional serrano durante este primer periodo de dominio musulmán viene refrendado por la nula presencia de yacimientos arqueológicos y, de manera aún más evidente, por la total ausencia de topónimos que vinieran a refrendar una probable ocupación serrana que, quizá, nunca se dio en los cinco siglos de presencia islámica en nuestra zona. Pero con seguridad, el factor que más incide en esa ausencia de población serrana y posiblemente testimonial en el valle (y en el Cerro del Cueto) es el desplazamiento hacia el oeste de las vías de comunicación entre el Guadalquivir y la Meseta, que ahora se hará principalmente a través de los Pedroches (Córdoba). Nuestra sierra y nuestro valle quedan relegados de la territorialidad principal, conformándose como reducto secundario (el valle) dedicado a labores ganaderas puntuales y /o trashumantes donde, de manera testimonial, las antiguas instalaciones del Cueto son reutilizadas militarmente como han puesto de manifiesto los materiales hallados durante las últimas excavaciones arqueológicas realizadas en el interior del castillo.

miércoles, 13 de abril de 2011

Depósito colección personal Luis García Sánchez-Berbel

¡Nuestra cultura y nuestra historia están de enhorabuena! Gracias a todos los que han hecho realidad esta situación, sobre todo a la Asociación de Amigos de El Centenillo:

http://torreondelrecuerdo.blogspot.com/2011/04/el-centenillo-legado-del-escritor-d.html

miércoles, 12 de enero de 2011

Sobre la calidad de las tierras

10ª Dixeron: Que el termino desta (dales)/
sera poco mas o menos de 1440 fanegas/
de tierra de 12 zelemines cada una/
y cazelemin de 33 Estadales, y tres/
tercios, y cada estadal de 4 varas,/
castellanas, y un octavo, de otra según,/
el marco de Avila, y practica desta/
tierra, y que a juicio prudentte, y ex/
periencia de los que de el aran se dividen/
en distintas Clases, la Calidad de dichas/
tierras, contemplando, de maior es/
timazion las de las huertas, que se hallan/
en los Ruedos desta villa, nombrados/
la del Burrucal Camino de Baylen/
Charconas, y las del Roio de Valde los huertos/

Quetendran 10 fanegas de 1ª calidad yen/
las que hai algunos Arboles de varias/
expecies, como asimismo las tierras/
de secano, de dichas huertas, solares de/
esta Poblacion, y Ruedos en que se siem/
bran verdes, que compondran 30 fanegas/
de la misma Calidad, y que las Huertas/
que se hallan en la sierra y sittios de/
La Aliseda, tembladeros, el saz, Ar/
gamasilla, Carabajal, Morquihuelo,/
Ornillo, Barbuda, y Huertto de Es/
pinosa tendran 16 fanegas, dela/
propria Respectiva, a aquellos sittios/
en las que tambien se hallan algunos/

arboles; Y que en el Pago de olivas que/
se hallan en la vega desta villa, y si/
ttios que tienen declarados havra 2500 fanegas/
las 20 de 1ª Calidad, 650 de 2ª, 1800 de 3ª/
y las 30 fanegas restantes de 4ª Y que/
assimismo en los zittados Ruedos en que/
se comprehenden los sittios que nominan/
Cascarrillo, el Prado, Marquesa, Pa/
rrales, terreros, Juan Sotto, Valde/
los huertos, Viña de el Beato, Lavega/
Serna, la Ladera, Santto Domingo,/
Burruncal, Palomar, Colmenera,/
Caminos de Baeza, y villa de Vailen,/
bajo, delos quales se comprehenden otros,/

Habra, 200 fanegas las 100 de 1ª calidad/
60 de 2ª y las 40 restasttes de 3ª Y que/
en los sittios de el Burruncal, Marquesa/
Aliseda, y Arilla, que son en los que se/
halla, el Planttio de Vides havra 130 fanegas/
las 6 de 1ª Calidad y de ellas 4 de riego;/
20 de 2ª 50 de 3ª y las restantes de/
4ª y que en la Campiñuela, y sittios/
que nominan, Caminos de Guadarro/
man, y Argamasilla, Cerro de las/
heras, la Loma, de el Corzuno, Nazim(ient)o/
del agua, Cortijo blanco, Cañada Ancha,/
Camino de las Viñas, Magarra, Al/
Verquilla, El Mesto, los Lirios, Pilar/

de Santa María, los orcajos, Cañada/
de Pedro Valera, hornillo de Plomo,/
Pizarrilla, Huerta de Doña Ysavel/
y la Arilla, habra 850 fanegas, las/
18 de 1ª Calidad 200 de 2ª 400 de 3ª/
y las restantes de 4ª en el termino/
que nominan Privativo, y sittios que/
estte comprehende, habra 508 fanegas/
las 900 en los cortijos, y sittios de la/
Atalaya, Doña Eva, Parrilla, el/
Pintto, Navarredonda, Loma de villas/
hera de Don Juan Marisanta, las/
Lavores, Juan de las Bacas, Maja/
dillas, Morquihuelo, Cuellos y Llanos/

Y de ellas 200 de 1ª Calidad 220 de 2ª 250/
de 3ª y las restantes de 4ª 1800 que/
sirven para hazer la Roza que llaman/
de Barbecho, que son, y se ejecutan/
en aquellas tierras, que tienen algunos/
pedazos de Montte, dispersos los que que/
mados, Venefician dicha tierra la/
que quedara de 5ª Y de dicha expecie/
se sembraran de trigo en cada un año/
como Ochenta fanegas treinta de/
zebada, y cuarenta y dos de Zenteno/
Y en la Roza de Cama, como ochenta/
fanegas en cada un año: 288 que sir/
ven, para hazer la Roza, que llaman/

de Cama, la que ejecutan, los vecinos/
desta villa, talando, y quemando el/
montte, bajo de dichas tierras Cuias/
cenizas, las venefician, para supro/
duzion, y quedaran de 6ª Calidad, ya/
si enestas, como en las atecedenttes,/
solo tienen los vecinos de este comun/
el Dominio util, de sembrar las,/
francamente, sin que por ello, paguen/
cosa alguna, en fuerza deel Privilegio,/
conzedido, por el Señor Rey Don/
Sancho, y confirmado, hasta el/
Señor Don Phelipe Quinto, respectto/
aque no tenian tierras en donde hazen

los sembrados, dichos vecinos, cuio Do/
minio util queda derrogado, contal/
que aquel quelas Labra dexe Diez/
años, sinbolverlo aexecutar, por/
los respectivo, a Rozas de Barbecho,/
y veintte de hueco, por lo que se toca a Roza/
de Cama, hasta que otra vez, assi unas/
como otras, tierras, con el venefizio/
deel nuevo Montte, se proporcionan/
para otra sementera; 108 fanegas/
que solo producen Pasttos, aprovechan/
dose deellos estte Comun, los que si se/
vendieran Valdria, anualmente/
cada fanega, 17 m()s de Vellon que ascien/

den a 50 Reales quedando dichas tierras/
de 5ª Calidad, y las 9300 restantes/
cumplimiento al total de las 500 que/
componen, el zittado termino, Pri/
vativo, son de inútiles, por natura/
leza, y de Peñascares que no produ/
zen, cosa alguna, Assimismo hai/
las zittadas 10 Dehessas (como lleban/
expresado) la una llamada Na/
vamartina, que tendra 160 fanegas/
de las que se vajan de inútiles, por/
naturaleza, en Pozos, Piedras, Cerros,/
y Monttes, intratables que los/
ganados no pueden Romper, como/

80 fanegas y las restantes son de 6ª/
calidad, en su expecie, que si se ven/
dieran sus Pasttos, valdria cada/
una 12 m()s e importarían, anu/
almente 2823 Reales y 18 m()s/
de Vellon otra llamada Navadeel/
Rey quetendra, como 120 fanegas/
re las que se bajan, por las Razones/
arriba expresadas 70 deellas/
y las restantes son de 5ª calidad/
que si se vendieran sus Pasttos, val/
drian cada una, 17 m()s, e inporta/
ria, anualmente 2500 Reales, otra/
llamada, Navarredonda, que tendra/

como tres mill y quinientas fanegas/
de las que se bajan de inútiles, por/
naturaleza, en virtud de las expre/
sadas Razones, treinta de ellas, y las/
restantes son de 4ª Calidad, que si se/
vendieran sus Pasttos valdria cada/
una fanega, tres quartillos de vellon/
e importarian anualmente dos/
cienttos y cuarenta Reales otras/
que comúnmente llaman la Dee/
sa de el Llano, que tendra como/
trescientas fanegas de las que se/
bajan, de inútiles por naturaleza/
por las razones referidas 40 de ellas/

y las restantes son de 3ª Calidad/
que si se vendieran sus Pasttos, valdria/
cada una Real de vellon e importarian/
en cada un año, 260 Reales otralla/
mada los Corrales que cogera como Dos/
cientasy Cinquenta fanegas, de las/
que se bajan, de inútiles, por Natura/
leza 50 deellas, y las restantes son/
de primera calidad, que si se vendie/
ran sus Pasttos valdria cada una/
un Real, y 17 m()s e importarian/
anualmente 300 Reales, Otra llamada/
Navamorqui, o Dehessilla Cerrada/
que tendra 400 fanegas, y de ellas se/

bajan de inútiles, por Naturaleza como/
cien fanegas y las restantes son/
de 3ª calidad, que si se vendieran sus/
pasttos valdria cada una, un Real e im/
portara anualmente 300 - otra llamada/
Almaenejo, que sirve para las Ye/
guas de este comun, que tendra 400 fanegas/
de las que se vajan de inútiles por na/
turaleza, como 50 y las restantes son/
de 2ª calidad, que si se vendieran sus/
pasttos valdria cada una un Real, y/
quartillo, e importara anualmente/
437 Reales y medio = otra llamada el/
Quartto de Jarandilla, que cogera como/

60 fanegas de las que se vajan, de inu/
tiles por naturaleza; y por las mis/
mas Razones, arriba expuestas/
30 y las Restantes son de 3ª calidad,/
y si se vendieran sus Pasttos val/
dria cada una, un Real e impar/
tara, Anualmente, 30 de vellon y las/
dos Dehessas llamadas las de los/
Cuellos, y cerromojuela, en las queso/
lo tiene esta villa, la propiedad, como/
queda expresado sin embargo de/
lo cual, y efectos en los venidero se/
zitan, y tienen presentte, dandoles/
valor, y tendra la primera, como/

500 fanegas de 3ª calidad, que si se ven/
dieran sus Pasttos valdria cada una/
cada una un Real e importara en cada/
año 500 de vellon y la ultima que cogera/
como otras 500 fanegas de las que se/
bajan de inútiles, por Naturaleza/
50 y las Restantes son de 1ª calidad, y/
si se vendieran sus Pasttos valdria,/
cada una Real y medio e importara/
anualmente 675 de vellon y que com/
finando con los terminos, de Andujar/
villas deel visso Mestanza, y demas/
habra de valdios como 49564 fanegas/
de las que se bajan de inútiles por/

naturaleza, de Peñascares Rios y roios/
340 y las restantes son de 7ª calidad/
que solo producen Pasttos que si se/
vendieran valdria cada una, un/
quartillo, de vellon e importara, anu/
almente, 3891 Reales de sus Pasttos/
se aprovechan solo los vecinos de/
este comun; Y las 1850 fanegas restan/
tes, que ocupan el Asientto de el Lugar/
caminos, y roios, de las tierras uti/
les; Yaunque esta villa en lo antiguo,/
tubo Mancomunidad, de Pasttos con dicha/
ciudad de Baeza, y villa de Bai/
len, en fuerza de la concordia echa/

cedio esta el usufructo de las nomi/
nadas, Dos Dehessas, de los Cuellos,/
y Cerromajuela, por lo que quedo/
exempta, de dicha mancomunidad;/

Pregunta 10,
Catastro del Marqués de la Ensenada, Baños de la Encina (1754).
Dibujo: Paco Nájera

jueves, 6 de enero de 2011

Pedro Barragán, alias "Mano Negra"

Dejo una verdadera perla de la más profunda historia de nuestro pueblo, presente en la obra "El bandolerismo en el Reino de Jaén" de Juan Carlos Torres Jiménez:

“Otro es Pedro Barragán, alias Mano Negra, natural de Baños, en cuya partida se encontraban los vecinos de Bailén Simón Espinosa y Pedro Tornero, el vecino de El Rumblar Policarpo Martínez, el baezano Juan de la Cruz, el manchego Antonio Escribano y dos vecinos de Carboneros. Su primera opción tuvo lugar en marzo de 1838. Los ochos bandidos robaron veintidós reses vacunas propiedad del ganadero Juan García y secuestraron al agricultor Juan José Saeta. El rescate debía consistir en dos mil reales y otros efectivos, pero el ganado fue rescatado por la tropa de la Milicia Nacional…

Con esta intención, en abril, la gavilla robó en el término de Baños dos caballos y cinco mulos, secuestrando a un muchacho para que su padre les enviase dinero. Una partida de escopeteros de Baños salió en su persecución, alcanzándoles en Navarredonda, donde se entabló un recio tiroteo en el que cayó muerto Antonio Escribano y fue herido en un brazo Juan de la Cruz.

En el Centenillo, ya a salvo de la tropa de Baños y sospechando una traición, Juan de la Cruz le quitó la escopeta a Policarpo, le dieron una paliza y le despidieron, diciéndole que no lo querían con ellos. Policarpo bajó entonces a la población de El Rumblar (Zocueca), a casa de su madre, y allí fue apresado y enviado a la cárcel de Bailén. Por su parte, Juan de la Cruz, que enlentecía la marcha de sus compañeros, quedó a curar sus heridas ocultándose en las Majadas del marqués del Cerro, junto a la Herradura del río Grande, donde el guarda rural Manuel Rebrinzos y tres vaqueros le auxiliaban, acudiendo el forajido por la mañana temprano o por la tarde al anochecer "a comer y a medicinarse".  Junto al río Grande tenía escondida "una escopeta de pistón y chispas". Recuperado y formando parte ya de la facción de Orejita, Juan de la Cruz y otro bandido robaron en el mes de mayo en un cortijo de Rus.

Espinosa moriría en la Vereda del Polluelo, cerca de Baños; Tornero en el término de Andújar; y los dos de Carboneros en el Rumblar, a manos de la Tropa de la Milicia Nacional y de los escopeteros locales. Por su parte, Mano Negra consiguió ser indultado, y pasó a formar parte del ejército de la Reina.

Juan Cruz sufrió prisión en Úbeda y proceso en La Carolina, realizando el mismo último viaje, pero en sentido contrario, que su homólogo el santo carmelita…”



domingo, 2 de enero de 2011

lunes, 13 de diciembre de 2010

El Cable aéreo de El Centenillo (Baños de la Encina)

Las vicisitudes que hubieron de pasar los primeros directivos de la empresa minera de El Centenillo, en relación con las comunicaciones y el transporte de las cargas (tanto mineras como de suministros), debieron ser bastante dificultosas. Los primitivos transportes con acémilas de mulas por el pedregoso camino de herradura, tan sólo mejorarían en parte con la construcción de la pista de tierra a La Carolina. Como dejaba escrito el buen centenillero Francisco Pérez Rayo en sus “Añoranzas y recuerdos de El Centenillo”: “…causan asombro las añejas fotografías de aquellos tiempos, en las que se ven recuas de hasta cuarenta mulas tirando de un enorme carromato, todo de hierro, el legendario Carretón, cargado de voluminosas calderas…”

El 8 de noviembre de 1911, el ingeniero jefe del distrito minero hace saber que Arturo Gerald Romer, representante de la Sociedad New Centenillo Silver Lead Mining Cº Lt., ha solicitado autorización para la construcción de una nueva línea de transporte por cable aéreo entre las minas de El Centenillo y el apartadero de ferrocarril de Linares a La Carolina, situado entre los kilómetros 24 y 25 del mismo.

Al fin de este período, en 1913, se ponen en servicio tres cables aéreos de verdadera importancia: uno, desde las minas de "El Centenillo" a la línea del ferrocarril de Linares-La Carolina, entre sus kilómetros 24 y 25, con longitud de 12.500 metros, sistema Pahlig, accionado por motor eléctrico de 23 kilovatios. El segundo cable, también del mismo sistema, está destinado al servicio del grupo minero "El Guindo"; y se compone de dos tramos, de los cuales, el primero, va en línea recta desde la estación de carga de "El Guindo" hasta la estación motriz de "La Manzana", salvando 107 metros en longitud de 870, mientras que el segundo va desde la estación de "La Manzana" a la de descarga en la estación del ferrocarril de La Carolina, con longitud de 6.470 metros. Pertenece al tercer transporte aéreo a la sociedad "Minas de Castilla la Vieja y Jaén", destinado al servicio desde el grupo minero "El Sinapismo" a la mina "Rafaelito", y desde ésta al apartadero situado en el ferrocarril de Linares-La Carolina, a distancia esta última estación de unos 300 metros.

El cable aéreo de El Centenillo tenía una longitud total de de 12.500 metros y estaba dividido en dos tramos; uno, desde el grupo minero hasta la margen izquierda del río Grande, en la Pasada del Castaño, y otro, desde ésta al apartadero. En la Pasada, el cable cambiaba de dirección, formando un ángulo de 160º. Entró en servicio en 1913. Por la Estadística Minera de ese año, sabemos que era de sistema tricable, construido por la casa Eöhlig, de Colonia, accionado por un motor eléctrico A.E.G. de 23 kw que estaba alimentado por un central instalada en las minas que transformaba la energía de 2.100 V a los 120 V con los que funcionaba. La capacidad de los baldes era de 180 litros y su carga máxima de de 300 kg cada uno. Se desplazaban a 2,5 metros por segundo y la instalación estaba calculada para transportar 100 t diarias en jornadas de 10 horas. Estuvo en servicio hasta 1958 y, a partir de esa fecha, los transportes de mineral y materiales se realizaron por medio de camiones.

Este funicular de carga, conocido como El Cable (de cable aéreo), alcanzaba en un principio hasta la llamada “Pasada del Castaño”, en el río Grande, con un recorrido de casi 4 km. Sobre el año 1913 se prolongó en un total de 12 kilómetros rectilíneos, rozando cimas y soslayando profundos barrancos, hasta alcanzar la Estación-apartadero, en el primer tercio del ferrocarril Carolina-Linares (el Trenillo). Gruesos cables de acerado alambre, fijados en altas columnas, servían para el rodar de las acanaladas poleas de las que pendían las vagonetas. Éstas, a su vez, eran impulsadas por una ligera cuerda móvil que se deslizaba sobre otras poleas, adosadas a las mencionadas columnas metálicas.

La fuerza motriz del Cable, radicaba en la terminal de El Centenillo. Al principio, producida por máquina de vapor surtida de una vieja y voluminosa caldera que, semejando una locomotora varada, se resguardaba en un cobertizo anejo a la terminal. Su larga chimenea, que traspasaba el tejado, volvió a escupir espeso y negro humo veinte años más tarde, cuando el potente motor eléctrico viose privado de energía, en las restricciones de los cuarenta.

Un ágil y arriesgado operario, llamado “guarda-líneas”, vigilaba el buen estado de conservación del Cable. Su peligroso oficio, en un continuo encaramarse en columnas y vagonetas en marcha, estuvo salpicado de accidentes, casi siempre mortales; manteniéndose ocupado el empleo gracias a un atractivo sobresueldo.

A finales de los años cincuenta fue suprimido el ferrocarril Carolina-Linares, lo que llevó aparejado el desmantelamiento del viejo Cable del Centenillo.

Aún podemos observar las chapas de la techumbre de las naves, en las que aparece el sello del puerto británico de embarque, y la excelente factura de sus muros de pizarra, cuya fábrica se presenta al modo “espina de pez”.

Texto extraído de las siguientes Fuentes para su presencia en la web de "Paisajes Mineros de Jaén":

1.- “Historia de una ciudad: La Carolina, 1767-1967” de José Rubio González (1967).
2.- “Añoranzas y recuerdos de El Centenillo” de Francisco Pérez Rayo.
3.- “Minería en Sierra Morena: 1.- Desde el Argar a Linares; 2.- El distrito minero de La Carolina” de Francisco Gutiérrez Guzmán (2007).

Fotografía gentileza de la "Asociación de Amigos de El Centenillo"

miércoles, 1 de septiembre de 2010

La rafa del Polígono

Ahora que se plantea la posibilidad de realizar unas catas, o posiblemente un levantamiento, o quizá los dos, de un yacimiento arqueológico tan interesante, y por otra parte tan desdeñado, desconocido y cercano a nuestro pueblo, como es la rafa del Polígono-Contraminas, he creido interesante recuperar lo que el buen amigo Luís Arboledas decía sobre el mismo en su tesis doctoral "Minería y metalurgia romana en el Alto Guadalquivir: aproximación desde las fuentes y el registro arqueológico":

Localización

Esta gran rafa de casi un kilómetro de longitud se encuentra a escasos 500 metros al Sudoeste de la población de Baños de la Encina, entre los depósitos de agua y la carretera comarcal JV-5041, que pasa por encima del extremo sudoeste de la mina.

Ésta se encuadra entre los siguientes puntos de coordenadas UTM: extremo SW, x =431529 y = 4224000 y extremo NE, x = 432107 y = 4224789, dentro de la Hoja 905 (19-36) (Linares) del Mapa del Servicio Geográfico del Ejército a escala 1:50.000, 905 (1-1) (Baños-Villanueva de la Reina-Guarromán) y 884 (1-4) 1: 10.000 (Baños de la Encina) del Mapa Topográfico de Andalucía a escala 1:10.000 (Fig. 139 y 140).

Acceso

A esta mina se accede desde la localidad de Baños de la Encina por la carretera comarcal JV-5041, que une a esta población con Los Escoriales, tras recorrer 2.300 metros. También se puede llegar a pie bajando por la falda SW del cerro donde se levanta el castillo de Baños de la Encina.

Descripción

La rafa de la Mina El Polígono o Contraminas se abre a lo largo de más de un kilómetro, con una dirección SW-NE, en un terreno formado por las pizarras del Culm y parcialmente cubierto por los asperones triásicos (Fig. 139, 140, 141 y 142). La mineralización de cobre ocupaba los niveles superficiales, mientras que en profundidad se encontraba la de plomo. En los desmontes o escombreras se observa una gran concentración de minerales de cobre, fundamentalmente, malaquita y azurita, y se han hallado varios mallei de ranura central para el enmangüe (Domergue, 1987: 264) (Fig.142).

La fisonomía de la antigua explotación a cielo abierto de época romana no se parece en nada con la que debió de tener en su momento debido a la continua explotación a la que ha sido sometida, concretamente hasta los años sesenta del pasado siglo XX, de donde se extraería plomo a cierta profundidad, y su utilización como vertedero municipal. Los restos de galerías (Est. 7), de escombreras (dentro de la misma rafa) y de pozos (Est. 8) son testimonio de este último periodo de laboreo que sufrió esta mina (Fig. 140). En unos de los pozos aún se conserva la cabria o castillete empleada para la extracción del mineral y acceso de los mineros.

A escasos metros de la rafa minera se constata la existencia de trabajos de cantería para explotar el asperón triásico aflorante de color rojizo (Est. 5). La piedra de esta cantera se ha empleado hasta hace pocos años en la construcción de los edificios de Baños de la Encina.

También, posiblemente, de esta cantera fuera la piedra en la que se talló la estela sepulcral infantil de Q. Artulus o Q(v)artulus (Pastor et al. 1981), la cual fue hallada en el entorno de este lugar, donde se debería situar la necrópolis junto a una vía romana. Minería y Metalurgia romana en el Alto Guadalquivir. 396

Por la cronología de la estela, s. I y II d.C., podría estar relacionada con varios asentamientos rurales o villas de época romana, Alto y Bajo Imperial, de Las Mendozas I (J-BE-39), Contraminas (J-BE-44), Cerrillo Pico I y II (J-BE-45 y 46), La Lisarda (JBE-47) y Renacuajar (J-BE-48) (ver anexo nº 3) (Lizcano, et. al., 1990; Casado, 2001: 183-185), situadas en las cercanías, al Sureste, de la mina y entorno al camino de Baños a Andújar.

En las zonas aledañas a la explotación moderna se ha documentado la presencia de posibles restos de minería prehistórica, calicatas asociadas a pequeñas escombreras con elevada concentración de malaquita y azurita (Est. 9 y 10) (Fig. 143). De entre las escombreras se pudo recuperar una hoja de silex de filiación cultural claramente calcolítica (Fig. 144), por lo que pensamos en la posibilidad de que se trata de una mina de la Edad del Cobre ya que además se encuentra situada estratégicamente entre dos yacimientos calcolíticos, el Cerro del Tambor (J-BE-49) y el Castillo de Baños (J-BE-9) (ver anexo nº 3) (Contreras et al., 2004; 2005a).

Ambas estaciones (Est. 9 y 10) presentan fuertes concentraciones de malaquita y azurita. Hay presencia de estibina y vetas de cuarzo cristalino altamente compactas.

Estas vetas se desarrollan sobre pizarras que se hallan altamente fracturadas generando bloques de 2 a 20 cm. de diámetro (Contreras et al., 2004: 27; 2005).

Material arqueológico

Además del hallazgo de la estela sepulcral infantil, en esta mina se ha documentado una hoja de silex, un martillo minero con ranura central para el enmangüe40 (Fig 144 y 145) y, como señalábamos anteriormente, gran cantidad de mineral de cobre en las escombreras. Ante la abundancia de mineral cuprífero se decidió recoger varias muestras de mineral por cada estación para futuros análisis. En este caso, después de una selección previa de las mismas, se determinó realizarles un análisis de Isotopos de Plomo junto a otras muestras de minerales, escorias y objetos metálicos procedentes del cercano yacimiento argárico de Peñalosa (Contreras, 2000) y de la mina de José Martín Palacios (Baños de la Encina), con el fin de determinar la posible procedencia del mineral transformado en este poblado argárico (Hunt, 2006)41.

Fases cronológico-culturales

Los elementos documentados y analizados procedentes de esta mina señalan que ésta fue explotada en varios momentos, asociados a diferentes métodos de extracción:

Un primer periodo de explotación se produciría durante la Edad del Cobre, a través de la realización de pequeñas calicatas (Est. 9 y 10) con las que se beneficiaría los minerales ricos en cobre presentes en las zonas superficiales del filón. Esta cronología la proporciona el resto de hoja de silex hallado en una de las escombreras de estas labores mineras y su vinculación a dos yacimientos calcolíticos próximos (J-BE-9 y J-BE-49).

Los resultados de los análisis de Isótopos de Plomo realizados apoyan la existencia de una segunda fase de explotación durante la Edad del Bronce, ya que han determinado la consistencia entre los diferentes grupos de muestras recogidas de Peñalosa (básicamente de la Habitación VI) con los de esta mina y la de José Martín Palacios, dos de las minas del entorno que abastecerían de mineral este yacimiento minero-metalúrgico de la cuenca del Rumblar. Aunque este análisis no nos confirma de manera absoluta que una parte del mineral tratado en este yacimiento procediera de dicha mina, ya que la única certeza absoluta que se consigue con este método es la negativa, el saber que de cierta zona no viene el mineral (Hunt, 2006; Arboledas, 2006; Arboledas, en prensa).

Un tercer momento, y el primero de mayor explotación, se produciría en época romana republicana (s. II y I a.C) donde este filón se explotaría a través de una rafa o explotación a cielo abierto de más de un kilómetro. A este periodo podríamos asociar los martillos mineros de piedra documentados en los desmontes, aunque, a pesar de las tipologías que se han realizado (García Romero, 2002), sabemos que éste, no es un elemento material definitivo para adscribir esta mina este periodo. Sin embargo, vinculado a la explotación de la rafa en este periodo romano republicano, hallamos junto al extremo SW de la misma, dos asentamientos (Las Mendozas II (J-BE-40) y Marquesas (J-BE-43) donde vivirían los mineros y en los que se documenta, fundamentalmente, cerámica romana republicana de transporte y almacenaje (ánforas Dressel 1 y de tradición indígena) (Casado, 2001) y común de tradición ibérica (Lámina V y VI).

Además, debemos señalar la posibilidad de la existencia de otro momento en época Alto Imperial vinculado a las anteriormente mencionadas villas romanas, alto y bajo imperiales, emplazadas en la zona de vega pero muy cercanas a la mina42 y a la estela sepulcral infantil. Probablemente, éstas se dedicarían tanto a la actividad minera y agrícola de la rica llanura.

Otro hecho a destacar es la inexistencia de fundiciones en el entorno de esta explotación minera de gran envergadura. El último periodo, y segundo de mayor desarrollo del laboreo de esta mina, sería ya en el s. XX, y estaría vinculado a la explotación del plomo.

Tipo de yacimiento:Mina romana a cielo abierto.


jueves, 26 de agosto de 2010

bocetos para una 3D

Al hilo del tema del Capitán Trueno y parte de su rodaje en nuestro castillo, nos llega una verdadera madeja.

Compartimos con la Red de Conjuntos Históricos y Arquitectura Popular de Andalucía, y con los otros 22 municipios que la conforman, un proyecto de recreación 3D de algunos de los monumentos de cada localidad. En nuestro caso ya se realizó, a modo de aperitivo, la recreación de una casa de Peñalosa y se anda en faenas con el interior del castillo.

De justicia es subrayar que el proyecto anda escaso de fondos y que, por mucho que se estruje la teta, no vamos a pasar de un esbozo. En el futuro habrá tiempo (también más datos) para acercarse con una mayor precisión científica.

Las que siguen son las primeras fotos, aún pruebas, que irán dando vida al 3D. Aún hay mucho que pulir y corregir, pero ya vamos teniendo una idea de como era el corazón de nuestro castillo en la Baja Edad Media.

Bueno, pues no me digan que no impacta. Pues uno que ha peinado rincón a rincón hasta hartarse, como un servidor, ha necesitado un buen rato para digerir la escena.



viernes, 20 de agosto de 2010

Una deuda de 4000 años

Hace ya más de cuatro milenios que desde los altiplanos de Granada llegaron a nuestras sierras unos “tipos” que, cargados de nuevos argumentos culturales y tecnológicos, fueron instalando su modo de entender la relación con la tierra que hoyaban. El afán minero era su principal objetivo y así, en torno a la minería y la metalurgia, fueron creando un hábitat formado por explotaciones mineras (Polígono-Contraminas, Huerta el Gato y José Martín Palacio -Doña Eva-), fortines como el de Migaldías o el Mesto y grandes poblados amurallados (La Verónica, Peñalosa, La Obra de los Moros o nuestro Cerro del Cueto).

Atrás habían dejado otras formas de vida y muerte (enterramiento colectivo en dólmenes) para avanzar en el complejo laberinto de la historia.

Pues hete ahí que, 4.000 años después, va nuestro amigo y maestro Lore de la mano de la ya más que bañusca Auxilio y les planta en sus narices (Parque de la Ciencias de Granada) uno de sus viejos dólmenes. Deuda saldada.




miércoles, 28 de julio de 2010

intrahistoria1

A ratillos, el poco tiempo que aún intento me quede para seguir conociendo las cosas de mi pueblo, de escarbar en sus “entrañas”, quiero dedicarlo a conocer la intrahistoria de las piezas del Museo del Territorio y de aquellos pequeños retazos de nuestro patrimonio, aquellos “paisajes dormidos”, que salpican nuestro término municipal.

Voy a empezar por dos piezas del Museo del Territorio, dos piezas que ya no son mías, ahora forman parte de nuestro patrimonio común (de lo que me siento muy orgulloso), pero que han formado parte de un periodo importante y extenso de mi vida. Son dos piezas muy sencillas, pero que han dejado grandes cicatrices en mi crecer (o a lo peor menguar) como persona, incluso físicas.

Se trata de mi cuchara de “llenar magdalenas” y mi navaja barbera. Vayamos por partes y empecemos por la cuchara.

Hasta no hace muchos años poca era la repostería que se obraba en las panaderías de pueblos pequeños como el nuestro, no estaba la economía familiar para excesos. Tortas de aceite o manteca, alguna galleta y la magdalena; en momentos puntuales, de índole festivo, se unían los dulces del tiempo, como los mantecados mixtos en Navidad o alguna otra dulzaina como los pestiños, las flores o los hornazos en Feria o Semana Santa. Además, en Semana Santa, como suele ocurrir aún hoy aunque en menor número, las señoras solían hacer sus propias confituras (más o menos las ya mencionadas) e iban a cocer al horno ¡Que ratos de regañinas no he tenido yo con Rita y Cándida!, ahora lo echo y las echo bastante de menos. Era un olor constante a aceite desahumado, limón rallado, canela, matalahúga y vainilla.

Por entonces, creo que aún sigue siendo así, poco penetra la tecnología en algunas cosas, las magdalenas se llenaban a mano. Desde el lebrillo y/o barreño la masa debía ir pasando a los moldes o cápsulas, una a una, hasta aproximadamente unos 300 por masa:16 latas de 5 x 4, era mejor que meter 6 x 4 como solían hacer las “mujeres” cuando iban al horno para ahorrar en el coste de la lata, que era lo que se ganaba el panadero por poner sus equipos al servicios de las señoras. Así la magdalena subía con mas desahogo y se agachaba menos al salir del horno. Bueno, pues para esta labor hay que tener una herramienta de la mayor precisión: una cuchara tiene que dar de si para llenar exactamente un molde, ni menos (habría que dar dos cucharadas) ni más (volcaríamos la masa sobre el papel debilitándolo).

Mi cuchara era muy normal, una de esas cucharas que había en las casas, vieja y gastada, cuyo origen se muestra remoto por desconocido. Un día ha perdido lustre y pasa del armario de la abuela (en este caso la mía, Pura Rodríguez) al horno de la familia. Es una cuchara sencilla, de unos 17 centímetros y corazón metálico formado por cobre (50%), zinc y níquel a partes iguales. En origen tuvo baño de plata o estaño totalmente ausente al día de hoy. Tiene dos características que, siendo una cuchara vulgar, la hacen “la mejor cuchara” para llenar magdalenas: el cazo justo para la cantidad que necesita una cápsula del nº 8, la estándar. Si la cuchara se metía bien y con precisión en el lebrillo, es decir, si se llenaba rebañando superficialmente y apretándola contra la pared del barreño, sin penetrar en el fondo de la masa, conseguíamos que ni sobrara ni faltara para llenar el molde y que la propia cuchara no fuera “goteando” masa por el camino.

La segunda característica era también vital para el buen desarrollo de la labor. El rabo de la cuchara, respecto del cazo, forma un ángulo de 45º, aproximadamente, peculiaridad que puede pasar desapercibida para quien no ha tenido práctica en estos menesteres. Es el ángulo acertado para meter la mano con celeridad en el lebrillo, sacar la cuchara llena y volcar la masa sobre el molde, todo, como decía, muy rápido y sin tirar nada de masa. Es como cuando un hidroavión toca la superficie del agua para aterrizar pero no profundiza en la misma.

Yo, cuando hago por primera vez algunas cosas de carácter manual, o casi todas, soy un verdadero patán. Se me lían los dedos. Con el paso del tiempo, y creo que no me equivoco, adquiero una celeridad interesante. Así me fue ocurriendo con gran parte de este arte que es la panadería, y digo arte porque llegué a conocer a un verdadero artista de este menester, mi padre. Pero llenar magdalenas siempre se me atrancó, porque si era patán de ordinario cuando se me pringaban los dedos era para aburrirse. Y así le fui dando largas, muchas largas, todas las que pude. Hasta que un día, sólo, como me gusta hacer las cosas, me hice mi masa, cuatro kilos de aceite, y me puse con paciencia a “llenar”. Mi padre me dejó, como si no me viera, hasta que apreció que más o menos me defendía, entonces vino a decirme que para el fin de semana (estaríamos a principios de la misma) a lo mejor las tenía todas llenas -creo que sabe que una de las cosas que más me aprietan es la lentitud-, y me quitó la cuchara.

Para el fin de semana llenaba el doble que él; pero sigo sin saber como será la magdalena con sólo tocar la harina o que falta o sobra con sólo remover la masa; pero yo no soy el artista. Desde entonces, y eso que ya no lleno, creo que habré llenado cientos de miles, la verdad que no lo se, y de vez en cuando lo sigo echando de menos.

jueves, 24 de junio de 2010

Bandoleros


Trabajando en los distintos temas que debían darle contenido al Museo del Territorio, topamos con el bandolerismo como uno principal. No olvidamos que estamos en Sierra Morena, frontera natural entre Castilla y Andalucía.

Llevados por los tópicos, el primero que nos apareció fue José María "el tempranillo", pero ahondando nos salieron notas muy interesantes, como el secuestro del Arthur Haselden, patriarca de El Centenillo, un caso muy curioso y atractivo; el desarrollo del "saltus oretano"; o el artículo que adjunto de Ángel Aponte Marín (publicado en el Boletín del Instituto de Estudios Giennenses) que pone en entredicho el final del periodo de bonanza de los siglos XVII Y XVIII, momento en el que las contradiciones internas estaban sentadas y listas para ofrecer, quizá, el peor periodo de nuestra historia.

Aparte de profundizar en este periodo, en el que se forjan las Nuevas Poblaciones de Andalucía, bien estudiadas pero aportando poco desde la vertiente de los que ya estaban aquí, me queda la deuda de identificar la muy "afamada" calle del Potro. Seguiremos en el intento a poco que haya lugar.

















sábado, 12 de junio de 2010

Sobre las Salas y el puente de los Charcones

Es evidente, como bien dices, que el puente existe. Se trata de un pequeño puente de piedra local formado por un solo ojo elevado sobre bóveda de medio punto. Muestra algunos datos de gran interés, como que está “cosido en una sola pieza”; es decir el arco de medio punto que salva el arroyo forma una sola pieza con el cimiento, también de piedra, el arco está trabado al enlosado de piedra que forman el cauce del arroyo y la cimentación. Esta es una solución bastante avanzada y compleja, más aún cuando estamos hablando de un puente tan pequeño.

Por otra parte, las paredes laterales del cauce forman un doble embudo cuyos extremos más delgados se unen en el propio puente.

No recuerdo con exactitud el año, pero pudiera ser en 1996 cuando, durante las obras de construcción de la depuradora, se reforzó con una capa de hormigón superior, parece ser que previniendo se hundiera por el peso de los camiones que debían pasar por encima con motivo de la construcción.

¿Origen romano?, la verdad que es bastante tentador. Podría darte la opción que entiendo más apropiada, pero se necesitaría mucha más información de campo para poder tomar una determinación. Voy a exponerte los argumentos que yo encuentro en pro y en contra. Es evidente que lo reducido del tamaño no aporta suficientes elementos para confirmar el estilo constructivo al que puede adscribirse.

La prueba más evidente para tomar posiciones en pro de su origen romano, es que cada día hay más adeptos, entre los que me cuento, que entienden que la muy nombrada vía romana de Cástulo a Sisapo, dos de los centros mineros más importantes a una y otra vertiente de Sierra Morena, se introducía por este punto en Sierra Morena, a través de Valdéloshuertos y el Marquiguelo, para seguir rumbo Escoriales, Cañada Real de la Plata por la Mojonera (Camino del Hoyo) para llegar a unirse al camino de la Plata, que desde Sisapo buscaba el Mediterráneo por Cartago Nova. Muestras que acompañan a este viario las va habiendo cada día en mayor numero: los restos de la Virgen de la Encina (el camino desde Cástulo pasaba a la actual Linares y por el cordel de Linares a Guarromán salvaba el Guadiel); los numerosos enterramientos que desde la Virgen van salpicando hasta llegar al “Prao”; el camino “romano”, si lo fuera; el reciente descubrimiento de un templo o mausoleo funerario situado en la cima del Cueto, posiblemente dedicado a una dama romana, Ilicia, al que habría que sumar el posible origen romano de los aljibes del castillo, en los que aparece la típica media caña tan presente en los edificio hídricos romanos; la parte central de la Fuente Cayetana, de seguro origen romano; la cultura material, que aparece a modo de testigo en Peñalosa; las Salas Galiarda, el castillete de Los Escoriales y la villae que se muestra a los pies del primero, posiblemente formando parte del aparato administrativo de gestión de las minas; los sarcófagos antropomorfos presentes en las cercanías de Santa Amalia, el Navamorquín o la Loma de las Sepulturas; etc., etc. En su tesis reciente, Luis Arboledas hace una firme apuesta por este camino.

En su contra, que el camino quizás pueda ser bajomedieval y no romano y, en consonancia, también lo sea el puente. Sin excavación arqueológica es demasiado arriesgado tomar una u otra determinación. Pero la prueba que puede aportar más argumentos a su origen romano es natural y no humana.

Todo el territorio que forma el eje Charcones, las Huertas, Cantalasranas, Huerta Zambrana hasta superar la carretera es un realidad un conjunto de tierras, al pie de la falla, que en origen se encontraban muy por debajo del nivel de su entorno. Yendo a evacuar a ese espacio todas las aguas del Llano, buscando el curso del Rumblar a través de Valdeloshuertos. No es de extrañar, por tanto, que todas estas tierras cuando no son inundables o lo eran, muestran suelos tremendamente fértiles, fruto de la deposición de material que ha ido colmatando estas “tierras bajas”. El estudio geológico que está realizando la Universidad de Jaén, en breve, nos debe avanzar más sobre el tema.

Es evidente que el bañusco medieval fue canalizando, dando orden, a la salida de las aguas, de manera paralela que fue roturando las tierras del llano, de la Campiñuela. Así fue creando una “zanja” que drenara las aguas hasta llevarlas a nuestro puente y a Valdeloshuertos. Zanja y puente sobreviven si hay quien los mantenga y limpie por interés propio. Cuando no hay rentabilidad o simplemente no hay “personas” presentes, una y otro (zanja y puente) desaparecen de obligación. Entiendo que realizando un ligero análisis de la situación actual de los pozos de los Charcones se pueden entender esta premisa.

¿Y dónde quiero llegar? Pues a lo siguiente, si el puente es romano, ¿cómo sobrevivió sin ser ocultado bajo los sedimentos desde, al menos, el Bajo Imperio a la llegada de los primeros musulmanes? Si el puente es bajomedieval, la respuesta es sencilla.

Bueno, pues pasamos a los “hilos”. Hace un par de años, reconociendo el valor que tiene el puente, ya sea romano o bajomedieval (en una guía antigua ya aparece una foto del puente), y el interés educativo y recreativo del paraje, nos pusimos a trabajar para recuperar todo el entorno. Pero entonces, la todopoderosa Consejería de Medio Ambiente dice que es de su propiedad y en buena sintonía nos proponen redactar ellos un proyecto porque el terreno es suyo. El esbozo de proyecto, en una palabra: “cojonudo”, pero el proyecto aún no se ha redactado. Conociendo las mimbres, cuando redactamos el proyecto de la “Verea de las Aguas a Peñalosa” aprobado ya por ADIT Sierra Morena para ejecutar en 2011, no nos olvidamos de cuantificar una pequeña partida, muy abstracta, pues la propiedad no es municipal, que contemplara actuación en Los Charcones. Entretanto, ¡ojalá llegue ese magnífico proyecto!