... que tuvo como protagonista a nuestro pueblo junto a la Aliseda (Santa Elena).
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martes, 24 de mayo de 2011
miércoles, 4 de mayo de 2011
Celebración del Geolodía en la provincia (Jaén)
...estará la mañana del próximo día 8 (domingo) en Baños de la Encina. Los que no vayan a la romería (los pocos y menos), lo siento pero no he podido hacer nada más ésta es una celebración de carácter nacional, se pueden acercar al castillo o al camino de la Cueva de la Mona y disfrutar de una explicación genial, profesional y amena de la historia geológica de nuestro territorio.
lunes, 18 de abril de 2011
Sobre los senderos
Como todos los años, ante la inminente celebración de la romería de la Virgen de la Cabeza, desde el Parque Natural Sierra de Andújar presentan un folleto bajo el apelativo de “Santuario Natural” que contiene los equipamientos de uso público puestos al día.
En lo que respecta a nuestro municipio, al sendero del Rumblar y los dos de El Centenillo habilitados por la Consejería de Medio Ambiente se unen los dos que ha creado nuestro ayuntamiento: Sendero del Bronce y Geosendero de la Pizarrilla. Esto supone la integración de ambos en la Red de Senderos de los Parques Naturales y su completa difusión desde la Consejería de Medio Ambiente. Por otra parte, en nuestro Parque Natural, son los dos primeros de carácter municipal que logran formar parte de esta importante Red.
viernes, 15 de abril de 2011
Nuestro Museo del Territorio está de enhorabuena
La familia Tendero Martínez en la persona de Bernardino, maestro de muchos de nosotros, ha donado al Torreón una colección de útiles de la “matanza” tradicional, ¡toda una joya de nuestra historia cotidiana! Ahora hay buscarle el sitio idóneo para que estos elementos puedan comunicar ese pedacito de las cosas de nuestras gentes que llevan dentro.
sábado, 9 de abril de 2011
Geolodía
Confirmado, el geolodía cuenta este año con Baños:
http://geologia.ujaen.es/D%C3%ADptico_geolod%C3%ADa_11%20V3.pdf
http://geologia.ujaen.es/D%C3%ADptico_geolod%C3%ADa_11%20V3.pdf
jueves, 24 de marzo de 2011
Geolodía
Los Geolodías pretenden acercar a la sociedad tanto la Geología como la profesión del geólogo. Consisten en una excursión de campo guiada por geólogos, totalmente gratuita y abierta a todo tipo de público. Se realiza en lugares interesantes por su entorno geológico, y se proporciona una información rigurosa a nivel divulgativo. Permite ver estos lugares con “ojos geológicos”, y vislumbrar algunos aspectos de como funciona la Tierra sobre la que vivimos y de cuyos recursos naturales dependemos totalmente. Es también una manera de sensibilizar a la población sobre la importancia y necesidad de proteger nuestro patrimonio geológico.
El origen de los Geolodías
En los últimos años se han venido celebrando Geolodías en diversas provincias españolas. El origen de esta iniciativa se sitúa en la provincia de Teruel, donde en el año 2005 y en el seno del Instituto de Estudios Turolenses, geólogos aragoneses iniciaron la celebración de los Geolodías (hasta la fecha han sido realizadas cuatro ediciones), en los que se convocan a todos los ciudadanos que estén interesados en visitar una zona de importancia geológica. Poco a poco, se sumaron otras provincias a esta iniciativa, y en el 2009, tuvieron lugar Geolodías en Segovia, Valencia, Guadalajara, Teruel, Zaragoza, Huesca y Alicante, siendo una iniciativa apoyada por la SGE, la Asociación Española para la Enseñanza de las Ciencias de la Tierra (AEPECT), así como el Instituto Geológico y Minero de España (IGME).
Geolodía 10: un Geolodía a nivel nacional
Hasta ahora, los Geolodías de diversas provincias se han celebrado en diferentes fechas, pero para lograr una mayor difusión mediática, se ha decidido unificar la fecha de celebración de los mismos en todo el ámbito nacional y crear un Geolodía a nivel nacional para el 2010. Así, se ha seleccionado como fecha común el 25 de abril del 2010, el primer fin de semana posterior al Día Internacional de la Madre Tierra, declarado como tal por la Asamblea General de la ONU en 2009.
Geolodía 10 fue un éxito total. Se celebró en 36 provincias y unas 5300 personas en todo el territorio nacional disfrutaron de un espléndido día de geología.
Geolodía 11: consolidemos la iniciativa
Este año 2011, la coincidencia del Día Internacional de la Madre Tierra con Semana Santa, nos ha hecho mover la celebración de Geolodía 11 al domingo 8 de Mayo del 2011. Permitirá que niños y adultos puedan disfrutar de un día en el campo en una época del año ni demasiado calurosa ni demasiado fría.
Texto extraído y + información:
http://www.sociedadgeologica.es/divulgacion_geolodia.html
http://www.sociedadgeologica.es/divulgacion_geolodia.html
Fotografía: Ana Ortiz.
sábado, 19 de marzo de 2011
Cronica Raid Sierra Morena
Acceso a la genial crónica del 1er Raid de Sierra Morena: http://www.neoaktivo.com/blog/wp-content/uploads/2011/03/CRONICA-DEL-RAID-SIERRA-MORENA-DE-JAEN.pdf
Para la próxima, ¡qué seguro que la habrá!, un poco más de atención con los colaboradores. Por lo demás, genial.
Para la próxima, ¡qué seguro que la habrá!, un poco más de atención con los colaboradores. Por lo demás, genial.
domingo, 13 de marzo de 2011
Ecomuseo del Bronce
Corrían los primeros vientos de este segundo milenio cuando Marta, amiga y vieja delegada de la Consejería de Turismo y Deporte, me pidió valorar como técnico una colaboración en Cástulo con la Consejería de Cultura. Por entonces, de la mano del también buen amigo Antonio Moreno, se empezaba a abrir hueco en mí la utilidad turística del patrimonio minero como herramienta que removiera nuestra identidad con el territorio que hoyamos. De ahí surgió el programa “Sierra Morena, tierra minera” (integrado por nueve municipios) y, a nivel local, la que denominé en primera instancia como “Aventura Argárica” para derivar en el “Ecomuseo del Bronce”.
Aunque el proyecto tuvo una cuerda muy corta, cosas de los vaivenes políticos, en Baños nos dejó la primera señalización de dos senderos, Bronce y Verónica, y la restauración del fortín de Migaldías. Por su parte, Linares ejecutó de la mano de Antonio Moreno, varios senderos, la consolidación, iluminación y señalización de varias minas (como la de los Lores) y los arranques del Centro de Interpretación de la Minería.
En ese marco, nuestros recursos patrimoniales mineros, como singulares que eran, permitían vertebrar turísticamente un territorio mayor aportando nuevos contenidos a la minería moderna que domina en ésta, nuestra comarca.
Pasados los años, cuando creí que todo quedaba en agua de borrajas, una nueva oportunidad, en este caso política, me permitió desempolvar ilusiones. Casi cuatro años después, cuando ayer Auxilio iba hilando una a una las distintas actuaciones ejecutadas (Sendero del Bronce, Geosendero de la Pizarrilla, Torreón del Recuerdo, Casa del Barro, Fortín de Migaldías, puesta en valor turístico de Peñalosa, Guía de Peñalosa y folleto de senderos, etc.), y por ejecutar pero con presupuesto aprobado (Aula etnoarqueológica de los Turrumbetes y la Verea de las Aguas a Peñalosa), en el marco del “Ecomuseo del Bronce” casi me pilló desprevenido una lágrima. ¡Hay veces que llegó a pensar que han valido la pena estos cuatro años de desvelos!
Ahora, cuando estoy en los últimos goteos de mi responsabilidad y voy viendo como germinan las primeras semillas de la creatividad de antaño, sólo deseo que no caigan en el pozo de la demagogia. El siguiente paso es el desarrollo de productos turísticos, la consolidación de una economía creciente; el turismo es un negocio que debe crear riqueza y empleo, y aquí nos hace falta y mucho.
miércoles, 2 de marzo de 2011
Mapa de la comarca
Me estoy fabricando un mapa turístico de la comarca, aún falta bastante, pero acepto faltas y sugerencias:
miércoles, 26 de enero de 2011
El Geosendero en el I Congreso "El Patrimonio Cultural y Natural como motor de desarrollo"
Póster y resumen en el Libro de Comunicaciones; ¡ah! y gracias a Ani y a Susana por las fotografías, una pena no poder poner el nombre de las autoras en el póster, que sí irán en el folleto desplegable en curso.
lunes, 24 de enero de 2011
Verea de las aguas a Peñalosa 2
La calzada pétrea, preñada en oscuro pretérito, que igual mece sus ancestros entre romanos como en medievos, discurre escoltada entre nuevas eras de pan trillar y un bardal de pizarra que nos aleja de manera decidida de la vera del castillo. Las piedras, en un atrevido giro a la derecha, caen sumisas bajo el asfalto de la modernidad dando paso a un ancho escenario mecido entre casicas y muros, norias y albercas, toda una sucesión de herrumbrosas huertas que han sucumbido ante la arrolladora trama de olivos hilvanados en perfecta formación. Espontáneamente nos sale al paso algún quejumbroso y caduco granado que testimonia lo que en tiempos sus tierras fueran. El camino se encorseta hasta achucharnos a la boca de un estrecho y coqueto puente que oculta sus piedras entre la maleza, el olvido y un asfalto polvoriento.
A poco, el camino deja el alquitrán y nos asoma a una explanada desolada que mantiene intactos retazos de su trágica historia; al frente, antes de dar paso a la loma que se aleja entre olivares, el llano cierra entre eucaliptos colosales que en las noches de viento se aprietan entre crujidos fantasmales. El conjunto vegetal es digno del apelativo de “monumento natural”.
La llanura que nos enfrenta es la mudanza de una vieja laguna que ha ido perdiendo sus atributos bajo las tierras que la zanja del llano, la que orienta todas las aguas de la vasta llanura de la Campiñuela hacía la cuenca del Rumblar, ha ido depositando en su cubeta. La riqueza hídrica de estos suelos, no en vano el nombre del paraje susurra aguas “Los Charcones”, dio posada a pastores trashumantes, como así atestiguan los pozos y piletas de descansadero de ganados que pugnan por asomar a la existencia entre lodos secos; y cobijo a hortelanos que, en retroceso las mesnadas merinas, avanzan fuera de los pétreos muros que cercan sus verdes dominios. Entre los anchos eucaliptos, nuestra verea da un giro brusco a la derecha, abandonando huertas de cangilones varados, para seguir la cadencia de las aguas del arroyo en busca del Rumblar.
Por nuestra derecha, la huerta, pese a que el olivar se ha ido adueñando del terruño, se cuela como una cuña dando escolta al susurro del agua; por la siniestra, zarzales y pitas cobijan el camino de los posibles avances del árbol de Atenea, otrora imparable y hogaño adormilado entre las mecidas aguas de la economía pese a que el jugo de estos árboles alcanza hoy cotas de calidad supremas. Cuando el camino viene a llanear, se ensancha apenas el valle como preludio del estrechamiento que ira apremiando hasta que el arroyo de Valdeloshuertos abrace a las aguas del viejo Herrumblar. Enfrente, viene a cerrarnos el paso una desconchada alberca que, roto el cordón umbilical que la unía por la derecha a una noria que señorea sus ruinas, oculta su seco fondo, ausente de ovas y verdines, con despojos de la modernidad mientras los inclinados lavaderos de su pared sur chillan la sequedad de la vida. A la izquierda y por encima, sobre una desvencijada casuca de pizarra que parece ser mera prolongación de la propia roca del suelo, apenas se asoma la raja minera que oteamos desde el Camino Ancho; a su izquierda, a apenas unos pasos, un enorme hoyo sobre el suelo evidencia el próximo origen de la piedra que da apenas aliento al casuchín de huerta.
Junto a la casa, por la margen izquierda del arroyo, y después de la cola, arranca la verea de las aguas que ya de manera inequívoca nos lleva a Peñalosa una vez se supera el extremo siniestro de un puente, cruzado a todo lo ancho del valle, y que acerca las aguas potables del Rumblar desde los depósitos de tratamiento del Gólgota hasta el pueblo. Apenas se deja atrás el puente y en su extremo opuesto, desde la distancia casi podremos apreciar una estrecha y oculta raja en el suelo. Si nos acercamos momentáneamente, a poco las ranas con su salto nos darán aviso de la presencia de agua en su interior. Se trata de una noria a ras de suelo, ¡precaución!, que tras un mínimo canal dirige sus aguas a una pequeña alberca labrada en la tierra y revestida con mortero de cal. Sin más incidencias, regresamos al camino.
Ahora, ya con el horizonte del barranco al frente y la sombra del castillo a nuestra espalda, nos colamos en Sierra Morena.
jueves, 20 de enero de 2011
Verea de las aguas a Peñalosa 1
El tramo inicial de este itinerario coincide con su homónimo del Geosendero de la Pizarrilla. Por tanto, arrancamos desde la “Casa del Pueblo”, en la terraza que se eleva sobre la salida del municipio por la carretera de Bailén.
Encorsetados por la nueva verea del Camino Ancho, tiralínea labrado sobre la dura pizarra, avanzamos sobre un suave descenso donde tenemos por compaña, a nuestra izquierda, la vertiente norte del castillo, a tramos y tiempo salpicada de matas verdeblanquecinas de habas entre cepellones de retorcidas olivas. A poco que nos aventuramos, se asoma por la diestra la raja del barranco de Valdeloshuertos, vieja sucesión de estrechos huertos que avanzaban en procesión hasta asomarse al curso del río Rumblar; hoy adormecen bajo la cola de agua del mismo nombre. A medio cerro, en la vertiente derecha, como trazado a cartabón, a modo de arañazo sobre la ladera, nos aparece el camino de la Fuente Cayetana, a cuya vera, acaso descolgada de él, apreciamos la Cueva del Grajo, una minúscula mota horadada sobre la roca, antaño refugio de cabreros en días de tiempo revuelto.
Por la izquierda del barranco y enfrente nuestra, en suave sucesión y a modo de anchos escalones, se van elevando esquilmados quiñones de tierra calma apresados por el lento avance de la encina y una jara que va colonizando apresuradamente; a modo de inexpugnables bastiones, huertos como el de rojo, salpicados de extravagantes granados y tenebrosas zarzas, luchan por una improbable pervivencia. Arriba, coronando el llamado cerro del Gólgota y mirando ya casi de reojo al valle, las ruinas de una pequeña casa se asoman ofreciendo la cara al coloso del castillo. Casi sin darnos cuenta, a nuestra “siniestra” se no abre el negro orificio de la Cueva de la Mona, una cata minera que penetra en las entrañas del cerro del Cueto y que mece sus orígenes en leyendas de bellas mujeres y tesoros ocultos.
A poco que dejamos la cueva y con ésta a nuestra espaldas, frente a nosotros, a pie de monte, simula huir en el horizonte una ancha franja que raja el desencuentro entre el valle y la sierra. Se trata de una rafa o mina a cielo abierto, la del Polígono-Contraminas, que hunde sus orígenes en la lejana Edad del Cobre (hace 5000 años).
Cuando ya el descenso se torna decidido y el valle se abre sin solución, la pizarra viene a alternar con una roca amarillenta, casi arenosa, que se formó hace unos 7 millones de años en lo que por entonces era un fondo marino. Sobre ella y a nuestra izquierda, en los últimos retazos de pizarra negra y al cobijo de crecidas palas de chumbos, asoman los destartalados maderos de unas colmenas olvidadas por el pasado de una apicultura histórica casi decadente por estas sierras. Ahora, como antaño, los últimos colmeneros siguen estrujando, aunque en cantidades menores, el néctar de una tierra áspera y agreste que se ofrece en la belleza de su flora.
Abajo, por nuestra derecha y sorteando la carretera, se lanza en frenética caída un viario de traza empedrada. Por el contrario, a la izquierda, queda adormecida la era de Casas, un llano pétreo robado a la roca amarilla, una tosca que en días, machacada, igual porfiaba con dar brillo a la vieja vajilla que, mezclada con agua, daba lustro a redores y paredes de cocina.
Fotografías: Dpto. de Prehistoria y Arqueología Universidad de Granada (Proyecto Peñalosa), Dpto. de Geología Universidad de Jaén (proyecto Geosendero de la Pizarrilla y archivo propio.
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