lunes, 11 de enero de 2010

TARDE NOCHE DE NIEVE EN BAÑOS




Ayer, como casi todos los bañuscos, me tiré a la calle con la familia y, por un rato, deje de ser mayor. Entre mis hijos, mi esposa, mi hermano y mi cuñada Jose me hincharon a bolazos de nieve. Antes había ayudado al hijo de la Gero y sus amigas a hacer un muñeco de nieve, un poco chapucero la verdad.


En los últimos años, de vez en cuando, ha venido nevando en Baños, aunque casi nunca llega a cuajar mucho. Sin embargo, nunca se me irá de la memoria cuando nevó en el invierno del 81-82, antes de Navidad. Hasta entonces, pocas veces había visto nevar en Baños, tan sólo tenía 15 años. Era mi primer año estudiando fuera de Baños, en el entonces Mixto nº 2 de Linares, ahora Cástulo. Estaba recién inaugurado. Cuando de vez en cuando paso por allí, casi siempre dirección hospital o, con más suerte, a Alcampo, me vienen muchos recuerdos, tan sólo era un chiquillo de 15 años, que había salido tres o cuatro veces de Baños (y por cierto, sólo una vez a Linares y varias a Guarromán, acompañando a mi padre, para recoger dulces de Bermúdez para la venta, entonces se salía poco). Me encontraba sólo, el resto de los niños bañuscos, por entonces, estudiaban en Bailén, cosas de mis padres.




Era tanta la nieve que el autobús no pudo salir de Linares, mis paisanos de SAFA se habían ido antes “haciendo deo”, así que estaba sólo, pues salía mucho más tarde de clase. Mi salida no era hasta las 19,00 horas, aunque me dejaban salir cinco minutos antes. Era la única forma de llegar corriendo a la parada de autobús para la salida a las 7 de la tarde. La verdad es que, las muchas veces, llegaba porque Manolo, el conductor, me esperaba.




Nos acoplaron en la sala de esperas del Hospital San Agustín, la verdad que la calefacción nos vino muy bien. Yo venía de un colegio, Nuestro Padre Jesús del Llano, donde tan sólo el maestro tenía brasero, la calefacción aún era “un grajo blanco” en muchos sitios. En nuestro instituto llegó algo más tarde, cosa de las inauguraciones con prisa. Pero finalmente llegó.




Al poco de acoplarme, ya había hablado con mis padres por teléfono, desde el fijo de cabina claro, entonces no había otro, como a las nueve de la noche, nos avisaron que el autobús podría pasar por la carretera de Matacabras, pues había dejado de nevar. Se jodió toda una futura noche de aventura.

sábado, 9 de enero de 2010

Museo del Territorio "Torreón del Recuerdo" (1)


"En todo tiempo y lugar, el hombre, aferrado a su tierra, ha buscado y encontrado sus señas de identidad en aquéllos que le precedieron, en la tradición de sus gentes y en las labores que nacieron al amparo de su entorno natural más inmediato.

En los tiempos que corren, esta necesidad innata, más que una estrategia que nos identifique con la tierra que nos da sustento, parece ser un fenómeno necesario con el fin último de diferenciarnos y distanciarnos de nuestros vecinos. Con este objetivo nos aferramos a culturas, a veces no sólo alejadas en el tiempo, también en el espacio, quedando al margen, arrinconados, saberes que trasmitidos a través de decenas de generaciones nos permitimos olvidar en un instante.

Nuestro pequeño objetivo, invitándote a recorrer esta tierra en un viaje por el tiempo, es que puedas apreciar los saberes y haceres que nos legaron nuestros mayores. También, por qué no, los de aquéllos que hoy se muestran mucho más alejados en la distancia del tiempo, pero sobre todo éstos de los que aún tenemos una vaga imagen en la memoria, porque son ellos y no otros los que en gran medida han construido las señas de identidad de lo que hoy damos a conocer como Villa de Baños de la Encina.

El propósito de las historias que aquí narramos es el reconocimiento de aquéllos que labraron nuestras tierras aunque tuvieran que andurrear hasta El Marquigüelo, La Campiñuela o el Mesto; de aquéllos otros que, cargados con una res, helados por el agua y el frío, y extenuados de cansancio, se ganaban la vida con la caza que Dios les daba y el hombre les arrebató; de algunos que, con horizontes más abiertos, trashumaban en la “verea”, la siega o la vendimia; aún de algunos que, con sus cuatro cabras, prefirieron quemarse sobre los rastrojos del verano; de aquellas mujeres serranas que mermaban el frío de sus hijos taponando con barro nacido de las cenizas del carburo las rendijas del chozo por las que éste suspiraba cauteloso; o de aquéllas otras, de manos agrietadas por la crudeza de un suelo preñado de aceitunas o por las gélidas aguas del Rumblar que daban brillo a sus harapos; ...; en memoria de todos nuestros mayores.."


Con este texto nos recibe el primer panel que da comienzo a la visita de este Museo del Territorio, este museo que pretende reflejar lo que ha sido la historia social de nuestra villa y sus gentes en los últimos ocho siglos; lo que ha sido la aldea y villa Castellana de Baños de la Encina.
Ha sido un proyecto complejo y largo que ahora va a hacer once años que fue preñado y en el que, entiendo, todos los alcaldes que desde entonces han pasado por el gobierno de la villa han creído. Con Pepe nació la idea y, creo, fue quién más ilusión personal puso en él. Miguel apostó por la continuidad del proyecto y con Rafael y Miguel Ángel se ha acabado de ejecutar. Ahora debe empezar a andar con el paso más firme posible.
Como decía, hace ya once años que surgió la idea, en el marco de unas ayudas de la Consejería de Turismo y Deporte que estaban destinadas a revitalizar el marco turístico del Guadalquivir. Pepe y yo conseguimos, no sin la inestimable ayuda de Fran Aguilera, por entonces delegado provincial de Turismo, que esta línea de ayuda nos abriera un hueco y se convirtiera en un Plan de Dinamización de los municipios del Parque Natural Sierra de Andújar, donde, por supuesto, si teníamos cabida. Así se fraguó la idea a principios de 1999.

Once años después, no sólo el edificio está acabado, también el proyecto museográfico, un proyecto que, estructurado en cinco salas y un aúla didáctiva y de proyecciones, pretende narrar, hacer partícipes a los visitantes, de la historia económica, social, cultural y humana de nuestro territorio.

La visita se estructura en torno a un eje que ordena los contenidos. Se trata de un eje físico, territorial, que nos va conduciendo desde el Puerto del Rey, la vieja frontera entre la Mancha y las tierras de Jaén, hasta el siglo XVIII en término municipal bañusco, por caminos hoy polvorientos por el paso de los años y de los hechos, hasta llegar a la amplia campiña que descansa a los pies del conjunto histórico de Baños de la Encina.

Aquí realizamos un recorrido periférico en torno al pueblo, un recorrido intenso que nos lleva por huertas y huertos, eras y molinos, fuentes y norias, ... hasta alcanzar el Camino de San Lorenzo que nos lleva Sierra adentro.


Tras un reconocimiento intenso de la génesis y evolución de los usos agrícolas del Común serrano bañusco, damos paso a conocer uno de los momentos álgidos de nuestro territorio: la Cultura de la Edad del Bronce, con Peñalosa como principal protagonista.

viernes, 8 de enero de 2010

El Centenillo, un pueblo inglés en Andalucía

Saludos Viajero, te ofrecemos conocer uno de los paisajes culturales más bellos de Jaén: el poblado minero de El Centenillo.
Hay que adentrarse en la Sierra Morena de Jaén, hacia el NO de la provincia, y ascender a casi 900 metros de altitud para llegar a un lugar que enamora y sorprende al visitante. Su fundación data de 1865, cuando los empresarios ingleses Haselden y Rommer empiezan a extraer los ricos filones de galena argentífera (plomo y plata) ya explotados por íberos y romanos durante el Ier milenio antes de Cristo. De manera paralela, hilvanan un urbanismo civil ejemplar, al estilo anglosajón, no en vano son de origen británico.
Pasear por sus calles pavimentadas piedra a piedra, arribar a la Estación del Cable Aéreo, sentir los crujidos de madera bajo tus pies en el Casino Inglés, escuchar aún el mercadeo entre las vigas de madera del Mercado de Abastos; perseguir un cuero inflado en el Campo de Fútbol (uno de los más antiguos de la Península)… Pequeñas plazuelas reconducen nuestros pasos hacia las minas que se elevan sobre pizarra y dura cuarcita. Viejos Caminos y el Túnel del Ferrocarril Minero (Ruta de las Cuatro Minas y El Trenillo) nos asoman hacia los espectaculares paisajes de la Mina Mirador, de Santo Tomás, de El Águila, Pozo Nuevo, que, entre otros emplazamientos, nos revelan el magnífico esfuerzo humano realizado para extraer los recursos de la Naturaleza.

Contemplar el Valle del Río Grande, el Cerrillo del Plomo, la Sierra del Puntal, las Tres Hermanas, el Peñón del Toro,… es apreciar un paraíso geológico que sostiene el mejor bosque mediterráneo europeo. Aquí sentimos el bramido de los ciervos, se anhela el vuelo de las tres águilas, se intuye el caminar de los linces y los lobos,...y aún más.

Aventurarse por los antiguos caminos de Roma, hacia Los Escoriales, adentrándonos en el Parque Natural Sierra de Andújar. O por el medieval Cordel Principal de la Plata, camino en mayúscula, trashumancia histórica y paseo, que deriva hacia La Mancha al norte, y al sur nos acerca a Baños de la Encina. El Centenillo es hoy un territorio, un paisaje cultural, que trasciende más allá de la belleza de lo humano y lo natural; es una “insólita roca mineral” labrada por la crónica de sus gentes.


* Capítulo dedicado a El Centenillo en la nueva guía turística de Baños de la Encina que se está redactando en estos momentos. Los textos pertenecen a Susana Martín y las fotografías a Antonio Antolín, buenos amigos Centenilleros.

lunes, 4 de enero de 2010

El Arca de los Privilegios de Baños de la Encina

Tras la reciente ordenación del Archivo Municipal, nos hemos puesto manos a la obra para que, por una parte, sea totalmente accesible para todo tipo de investigadores, pero por otra, que nuestra población sea consciente de la riqueza documental que nuestro pueblo posee. Cuando se ha realizado la evaluación de los documentos, sobre todo los de mayor antigüedad y valor, los encuadrados entre los siglos XVI al XVIII, nos hemos dado cuenta que nuestro Concejo posee una colección documental tremenda, digna de la mejor muestra expositiva.

En esta línea, con la inestimable ayuda de Linarejos Teba, excelente historiadora que ha realizado la catalogación y ordenación de los documentos, nos hemos puesto a trabajar para realizar el proyecto de adecuación de los antiguos calabozos del Ayuntamiento como salas de exposición documental. Dos objetivos nos guían, el primero compaginar exposición e interpretación de nuestra documentos y la historia de los archivos en general y del nuestro en particular, con la intención de “fabricar” un nuevo hito turístico que tenga como sede uno de los edificios mas emblemáticos de nuestra villa. El segundo, la puesta a disposición de los medios necesarios para ofertar una optima consulta de los documentos.

En la preparación del proyecto estábamos, cuando Linarejos ha advertido que una de las arcas que hoy dan lustre a los pasillos de nuestro ayuntamiento, no es otra que el “Arca de los Privilegios” o de “las tres llaves”, germen de los archivos inmuebles de nuestros días.


Cuando los Reyes Católicos unificaron las Coronas de Castilla y Aragón, también establecieron las bases de la organización del Estado Moderno. En este sentido, consolidaron el Arca de los Privilegios como almacén a buen recaudo donde los Concejos debían salvaguardar sus fueros y documentos de mayor interés. Una Pragmática dictada el 9 de junio de 1500 disponía "la obligación de los Corregidores a haçer casas de Conçejo y carçel do no la hubiere y arca en que se custodien los privilegios y escrituras y los libros de leyes del Reyno". Con esta normativa se institucionaliza la famosa "arca de los privilegios", que servía de depósito seguro para la documentación municipal, cuya custodia quedaba repartida entre el alcalde mayor o justicia, uno de los regidores y el escribano del Concejo.

Una segunda Pragmática dada en Granada en 1501 aporta más detalles, "Mandamos a los escribanos de conçejo de todas las ciudades y villas ...haga hacer un libro en que se escriban todas las cartas, ordenanzas, que despues que reynamos aca hobieremos enviado a cada una de las dichas ciudades y villas...Y, asinmismo, que haga hacer otro libro de pergamino, encuadernado, en que se escriban todos los privilegios que dichas ciudades y villas y sus tierras tienen, y todas las sentencias que en su favor se han dado, ...tocantes al bien y pro comun...". Estas dos Pragmáticas son la base del desarrollo posterior de los archivos castellanos y de su legislación.


Puestos a investigar para enriquecer esta futura muestra documental local, encontramos que nuestras Ordenanzas Municipales de 1742, por cierto la primera legislación de nuestra Sierra Morena de Jaén, ya inciden en la regulación de la gestión del “Arca de los Privilegios o de las Tres Llaves” bañusca. Así se expresan en su articulo 10º “Como han de usar los claveros del Archivo las llaves”:

“Que perteneciendo como pertenece el Deposito de las llaves del Archivo de esta Villa Una al Señor Theniente Corregidor otra al Cavallero Rexidor preeminente, y otra á el Escribano de Cavildo, hordenamos que con ningun pretexto ni motivo puedan los dichos tres claveros Juntos, ni separados ábrir el dicho Archivo sin que prezeda formal Acuerdo de la Villa con cognozimiento dela Causa, y fin para que se ha de abrir y Zitación del Sindico Procurador general con señalamiento de día, y hora en que se haya de ejecutar la diligencia pena al que contrabiniere a esta ordenanza de Cincuenta ducados áplicados a obras publicas de suspensión de oficio por seis meses, y que se dee quenta a Su Majestad y Señores del Real Consejo de Castilla o de la Real Chanzillería de Granada para que á los contrabentores se les impongan las demas penas que se tengan por Combenientes. “



Ya os iré contando como evoluciona este interesante proyecto.

jueves, 3 de diciembre de 2009

LA VEREA DE BAILÉN: hacia el mirador de los ingenieros

… y al guardés del mismo pedir permiso
e indicaciones para bajar, si se tiene ánimo,
y hasta la orilla del pantano,
al yacimiento de la Edad del Bronce de Peñalosa
.

Apuntes del Caminante

Sugerencias: en bicicleta, durante todo el año.
Longitud: 10 kilómetros (ida y vuelta).
Dificultad: Media.
Observaciones:
· Recorrido lineal.
· Se aconseja extender el paseo hasta la Presa del Rumblar.
· Se puede continuar ruta (a pie), siguiendo el curso bajo del río Rumblar hasta la Dehesa de Burguillos.
· Otra prolongación idónea, cruzando el embalse por la presa, es continuar, introduciéndonos en Sierra Morena, por el camino de la sierra que nace en la presa buscando los Escoriales.

La mesta de Bailén tiene una anchura conocida de veinte varas castellanas y se extiende desde el Descansadero del Santo Cristo, dentro del pueblo de Baños de la Encina, hasta el mismo río Rumblar, coincidiendo en casi todo su recorrido con la Carretera del Pantano. A aquel cauce, luego, se ajustará en el mismo pie de presa y lo seguirá, aguas abajo y por la margen izquierda, hasta la mojonera con Bailén, que tocará después de haber pasado junto a dos viejos y sólidos molinos de agua, perdidos entre una frondosa vegetación de rivera, que merece la pena descubrir.

Bordeando la población de Baños de la Encina, sin perder en ningún momento la esbelta silueta del Castillo medieval que se yergue allá en lo más alto del casco antiguo, nos desplazaremos desde el cruce de la Carretera de Linares y el Camino de Majadavieja, rumbo al Oeste, sobre la prolongación de este último. Así, pasaremos junto a un restaurado Pozo de la Vega y próximos al transformado Hospital de Sangre de Cristo, testimonios ambos de la olvidada importancia de este longevo vial.



Con la carretera que se traza al pie del pueblo se nos acercará desde el Noroeste la Vereda de Bailén. Aunque enseguida se aparte de aquélla, rumbo al Suroeste, ahora sobre el conocido como Camino de Juan de las Vacas y en busca de varias norias abandonadas. Nuestro itinerario se va a ajustar durante un breve espacio al de esa carretera. Rodando sobre ésta pues, nos alejaremos del pueblo atravesando las mentadas Eras de Casa, hasta que, al poco, nos separemos definitivamente para tomar la pista asfaltada al Pantano del Rumblar.

Entre olivares del paraje Contraminas y sin perder la carreterita, pronto descubriremos la única chimenea de la Mina del Polígono. A la altura de la misma, la pista volverá a coincidir con el trazado de la Vereda de Bailén, y juntas, más o menos, se alejarán adentrándose en tierras de la Dehesilla. Al cortijo de esta finca se podrá acceder sobre un carril que se separa al poco hacia la derecha del asfalto, y al guardés del mismo, Antonio Cantarero, pedir permiso e indicaciones para bajar, si se tiene ánimo y hasta la orilla del pantano, al Yacimiento de la Edad del Bronce de Peñalosa. En el Cortijo de la Dehesa Corrales -que ya está muy cerca si continuamos por la carretera- se nos ofrecerá la posibilidad de conocer un antiguo tentadero de ganado perteneciente a la familia Larios, que bien regentara el ya difunto y muy apreciado Raúl Larios. La cortijada de la Dehesa Corrales, donde múltiples establos de piedra vieja y techumbres en teja se disponen a ambos lados, componiendo una curiosa placita de tientas de forma rectangular.


Saldremos del cortijo y avanzaremos algo más sobre la pista de asfalto, por el interior de la vereda de ganados. Enseguida llegaremos al acceso, a la derecha y entre algunos eucaliptos, que se apartará y nos permitirá extendernos, entre restos de las antiguas Casas del Pantano –las que dieran servicio a tantos trabajadores durante su construcción- hasta una coqueta balconada, al borde de un precipicio que se va a rendir allá abajo, al lejano pie de presa; y desde la que nuestra vista abarcará hasta los últimos requiebros que el Rumblar hace en las sierras bañuscas.


* Extracto de la publicación "De Veredas y Caminos por la Comarca Minera de Sierra Morena", con textos de Begoña García Fenoy, Alfredo Escudero Pérez y, sólo en los Caminos de Baños de la Encina, de José maría Cantarero Quesada. Publicación coordinada por mi persona.